Una tragedia devastadora ha conmocionado a la comunidad de los bordos de Esquipulas, en San Pedro Sula, Cortés, luego de que un incendio provocado presumiblemente por un cortocircuito terminara con la vida de seis personas. Las víctimas, quienes murieron carbonizadas, han sido identificadas como cinco hermanos y una bebé de apenas seis meses de edad, hija de la hermana mayor.
El siniestro ocurrió durante la madrugada de este miércoles, aproximadamente a las 2:00 a.m., mientras las víctimas se encontraban durmiendo en una misma habitación. De acuerdo con los informes proporcionados por el Cuerpo de Bomberos, el reporte oficial del incendio fue recibido a las 2:37 de la madrugada, momento en el que las unidades de emergencia se desplegaron hacia la zona afectada para intentar sofocar las llamas.
Sin embargo, el trabajo del personal bomberil se vio seriamente obstaculizado debido a las condiciones del entorno. El teniente Martín Aguilar, representante del Cuerpo de Bomberos en San Pedro Sula, explicó que el acceso a la vivienda fue sumamente complicado. Las unidades de rescate, al ser vehículos de gran tamaño, enfrentaron múltiples obstáculos en la vía, tales como cables eléctricos situados a muy baja altura y vehículos atravesados en el camino, lo que limitó la rapidez de la intervención.
Aunado a los problemas de acceso, la naturaleza de las viviendas en el sector agravó la situación. El teniente Aguilar señaló que las casas están construidas principalmente de madera, un material altamente combustible que permitió que el fuego se propagara con una velocidad alarmante.
Uno de los detalles más desgarradores revelados por las autoridades y familiares es el motivo por el cual las víctimas no pudieron evacuar la habitación a tiempo. Según informó el teniente Aguilar, la puerta del cuarto donde dormían los hermanos y la bebé estaba asegurada con una cadena y un candado. En el momento en que el fuego comenzó a consumir el lugar, las víctimas intentaron salir, pero no lograron encontrar las llaves para abrir la puerta, quedando atrapadas en el interior.
Relatos recopilados en el lugar de los hechos indican que la joven de 19 años, la hermana mayor y responsable de la bebé, mantenía la habitación cerrada bajo llave como una medida de seguridad para evitar que personas ajenas ingresaran a hacerles daño. Esta información fue respaldada por el abuelo de los fallecidos, quien detalló que la joven se encerraba con candado debido a que había recibido una provisión y temía que pudieran robársela.
A pesar de la tragedia del encierro, el abuelo manifestó su creencia de que la rapidez del incendio fue tal que probablemente no habrían tenido tiempo de salir incluso si la puerta hubiera estado abierta, describiendo la velocidad del fuego como si le hubieran arrojado combustible.
En cuanto a las causas del siniestro, la hipótesis principal que manejan los investigadores apunta a un fallo eléctrico. Se sospecha que un ventilador sufrió un cortocircuito, provocando el inicio del fuego. Un familiar añadió un dato crítico: el ventilador se encontraba forrado con cobijas, lo que habría facilitado que el aparato se recalentara y que el fuego se propagara con mayor rapidez al encenderse las telas.
En medio del dolor, se reportó que dos niños lograron salvarse milagrosamente, ya que no se encontraban durmiendo en la habitación de la hermana mayor. Estos menores despertaron al escuchar los ruidos y los gritos de desesperación, intentando ayudar, aunque el fuego ya había consumido la estructura. Un familiar recordó con dolor haber escuchado el último grito de la joven de 19 años, lamentando la impotencia de no haber podido rescatarlos.
La madre de las víctimas se encontraba durmiendo en otra habitación al momento de la tragedia y se había acostado poco antes de que iniciara la conflagración. La comunidad se volcó al lugar intentando ayudar a sofocar las llamas, pero la intensidad del incendio hizo que fuera imposible salvar a quienes estaban dentro.
Esta mañana, durante las labores de levantamiento de los cuerpos, los vecinos ayudaron a trasladar los restos hacia los carros de la morgue. Ante la magnitud de la pérdida, autoridades de la Alcaldía Municipal de San Pedro Sula se presentaron en la escena para ofrecer apoyo a la familia afectada, comprometiéndose a suministrar los ataúdes para los seis fallecidos.


