Una profunda tragedia ha conmocionado a la comunidad de San Pedro Sula, específicamente en los bordos de la colonia Esquipulas número dos, donde un voraz incendio cobró la vida de seis integrantes de una misma familia. El suceso, que ha dejado un saldo devastador, estuvo marcado por un detalle desgarrador: las víctimas habían decidido mantener la puerta de su vivienda asegurada con cadena y candado durante la noche, una medida que, según sus familiares, fue tomada estrictamente por razones de seguridad.
De acuerdo con los testimonios recogidos por Noticieros Hoy Mismo de TSi, la decisión de cerrar la puerta con llave no fue fortuita, sino una respuesta al temor constante que vivía la familia. El abuelo de las víctimas relató que la vivienda era asegurada para proteger las provisiones destinadas a una bebé de seis meses que padecía problemas de salud. Según explicó el adulto mayor, existía el miedo fundado de que personas ajenas ingresaran al domicilio para robar los insumos médicos y alimenticios necesarios para la pequeña, basándose en intentos de ingreso que ya habían ocurrido en ocasiones anteriores.
"Ella tenía miedo de que se las fueran a sacar, por eso la pobre, para protegerla, le echó candado a la puerta", manifestó el abuelo, quien se trasladó al lugar de los hechos inmediatamente después de enterarse de la fatalidad. Esta medida de protección, pensada para salvaguardar la salud de la bebé, se convirtió involuntariamente en una barrera que dificultó la salida de los habitantes durante el siniestro.
A este temor se sumaba una situación de vulnerabilidad aún más grave. Otro familiar de las víctimas reveló que Daniela Azucena Cortés Mejía, la joven de 19 años y madre de la bebé fallecida, había comenzado a dormir con la puerta asegurada debido a que se sentía vigilada. Según el relato del pariente, la joven había manifestado en diversas ocasiones que personas extrañas intentaban ingresar a la vivienda con la intención de agredirla sexualmente, lo que llevó a la familia a extremar las precauciones mediante el uso del candado.
En medio de este escenario de dolor, un miembro de la familia logró sobrevivir. Se trata de Dylan de Jesús Cortés Mejía, quien relató que se salvó únicamente porque no dormía en la habitación donde se originó o concentró el fuego, sino en un cuarto separado. El menor contó que fue despertado alrededor de las 7:00 de la mañana, momento en el que recibió la noticia de que sus hermanos habían muerto en el incendio. Visiblemente afectado y entre lágrimas, Dylan explicó que, debido al reducido tamaño de la vivienda, otros integrantes de la familia, incluida su madre y otro hermano, dormían en espacios distintos, lo que permitió que algunos no estuvieran en el área afectada.
Por su parte, el Cuerpo de Bomberos informó que el reporte del incendio fue recibido a las 2:37 de la madrugada. Sin embargo, la operatividad de los rescatistas se vio seriamente comprometida por las condiciones urbanísticas del sector. El teniente Martín Aguilar explicó que las unidades de emergencia enfrentaron dificultades críticas para acceder a la vivienda, debido a que los accesos eran excesivamente estrechos, existían vehículos mal estacionados que bloqueaban el paso y había cables eléctricos instalados a baja altura.
"Uno desea llegar rápido para atender y salvar vidas, pero en este momento fue difícil", señaló el oficial, subrayando que la infraestructura del lugar retrasó la llegada de los equipos de salvamento. A esto se sumó la naturaleza de la construcción, ya que la vivienda estaba edificada con madera y otros materiales altamente inflamables, lo que permitió que el fuego se propagara con una rapidez devastadora.
Hasta el momento, las autoridades continúan con las investigaciones para determinar la causa exacta del siniestro. De manera preliminar, se ha planteado la hipótesis de que un ventilador pudo haber sufrido un recalentamiento o un cortocircuito, aunque el Cuerpo de Bomberos ha indicado que aún no se ha emitido una confirmación oficial sobre el origen del fuego.
Las víctimas han sido identificadas como Jahir Cortés Mejía, de 17 años; Daniela Azucena Cortés Mejía, de 19 años; Jairo Joel Cortés Mejía, de 10 años; Isaías Cortés Mejía, de 6 años; Mayra Cortés Mejía, de 7 años y la pequeña Madison Charlotte Cortés Mejía, de tan solo 6 meses de edad.

