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Cicatrices en Marte: El desgaste de las ruedas del rover Curiosity revela los desafíos del Planeta Rojo

Ayer tomó una fotografía en la que se observa un notable desgaste después de 32 kilómetros recorridos en el planeta rojo. La Agencia Espacial de EEUU asegura que el vehículo puede continuar operando y recopilando datos clave para la ciencia planetaria

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Cicatrices en Marte: El desgaste de las ruedas del rover Curiosity revela los desafíos del Planeta Rojo
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Tras 14 años de exploración en Marte, el rover Curiosity muestra un evidente desgaste estructural en sus ruedas de aluminio. A pesar de las grietas y cortes revelados en recientes fotografías, la NASA confirma que el vehículo sigue operativo y es capaz de continuar su ascenso por el monte Sharp para seguir desvelando los secretos del planeta rojo. El robot ha recorrido más de 32 kilómetros, confirmando que el cráter Gale albergó lagos habitables en el pasado. Esta experiencia ha sido fundamental para la ingeniería espacial, permitiendo que misiones posteriores como el rover Perseverance integren ruedas más resistentes y eficientes basadas en las lecciones aprendidas. Con ajustes en su software de tracción y rutas optimizadas, Curiosity demuestra una resiliencia tecnológica excepcional. Su legado no solo reside en los hallazgos científicos, sino en sentar las bases operativas para las futuras expediciones humanas y robóticas en el espacio profundo.

El rover Curiosity, uno de los proyectos más emblemáticos de la NASA y el primer vehículo propulsado por combustible nuclear en Marte, ha comenzado a mostrar signos evidentes de fatiga estructural. Tras casi 14 años de operación continua en el cráter Gale, el vehículo de exploración robótica exhibe un desgaste visible en sus ruedas de aluminio, el resultado directo de miles de días avanzando sobre un entorno rocoso y extremadamente exigente.

Recientemente, la Agencia Espacial de EE. UU. publicó una serie de fotografías "selfie" tomadas por el propio robot, las cuales permiten observar de cerca los daños acumulados. Las imágenes revelan la presencia de cortes y grietas profundas, reflejando la severidad de las condiciones ambientales y geológicas en las que opera la misión. Desde su aterrizaje el 6 de agosto de 2012, Curiosity ha logrado completar un recorrido de más de 32 kilómetros sobre el suelo marciano.

La misión primordial de este explorador se centró en la búsqueda de posibles indicios de vida antigua. Los resultados obtenidos hasta la fecha han sido fundamentales para la ciencia, ya que permitieron determinar que el cráter Gale albergó en el pasado un sistema de lagos y arroyos que fueron potencialmente habitables durante millones de años. Este descubrimiento ha sido posible a pesar de los desafíos físicos que el terreno y el clima representan para una máquina de más de una tonelada.

El desgaste se ha acentuado especialmente durante el ascenso por el monte Sharp, una montaña que se eleva 5,5 kilómetros desde el centro del cráter. En esta zona, el rover ha tenido que enfrentar pendientes pronunciadas y superficies compuestas por rocas afiladas que han castigado el aluminio de sus ruedas. La NASA y el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) monitorean periódicamente el estado del vehículo mediante sus cámaras integradas. Aunque las imágenes confirman la existencia de agujeros y grietas, la agencia aclaró en un comunicado emitido en 2024 que las ruedas se mantienen en buen estado, a pesar de haber sufrido algunos de los peores golpes en Marte.

Este deterioro no fue una sorpresa para el equipo de ingeniería. Ya en los años 2017 y 2018 se detectaron los primeros signos de daño, lo que motivó cambios inmediatos en la operatividad del vehículo. Entre las medidas adoptadas se encuentran la selección de rutas alternativas para evitar terrenos peligrosos y la implementación de un software de "control de tracción" diseñado para ajustar la velocidad del rover según el tipo de suelo que esté transitando.

La experiencia acumulada con Curiosity ha sido vital para el diseño de misiones posteriores. El rover Perseverance, que llegó al cráter Jezero en febrero de 2021, incorpora mejoras directas basadas en estas lecciones: sus ruedas poseen un diámetro mayor y el doble de bandas de rodadura, las cuales presentan una curvatura suave en lugar de la forma en V que caracteriza a las ruedas de Curiosity.

Jim Erickson, jefe de proyecto de Curiosity, señaló que las ruedas se están acercando a un hito de desgaste, pero subrayó que esto es parte del ciclo de vida esperado. Según Erickson, esta situación no altera los planes científicos ni disminuye las posibilidades de estudiar la mineralogía en las zonas más altas del monte Sharp. Por su parte, Andrew Good, portavoz del JPL, afirmó que los cortes en las ruedas suelen verse más desagradables de lo que realmente son, y aseguró que la odometría restante es suficiente para apoyar al rover durante el resto de su misión.

En términos de mantenimiento, los ingenieros han ajustado los protocolos de inspección. Actualmente, se realizan fotografías de las ruedas cada 1000 metros recorridos, una frecuencia menor a los 500 metros habituales de los primeros años. Este cambio responde a una mayor confianza en el comportamiento estructural del robot tras haber superado los 32 kilómetros de travesía.

El legado de Curiosity trasciende el daño físico de sus componentes. Sus hallazgos sobre la transformación de Marte, de un mundo cálido y húmedo a un desierto frío y árido, junto con la capacidad de adaptación del software y la reconfiguración de rutas, allanan el camino para futuras expediciones robóticas y humanas. El rover continúa avanzando, demostrando que la resiliencia tecnológica es la clave para convertir a la humanidad en una especie interplanetaria.

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