En un cementerio ubicado a las afueras de Caracas, bajo la luz menguante del atardecer, se llevó a cabo una producción que busca cambiar la perspectiva de un colectivo creativo venezolano sobre el futuro del arte digital. Pixelate Films, un estudio de producción visual con sede en Venezuela y dirigido por Raven, se ha asociado con Chatalystar, una plataforma peer-to-peer de creadores basada en blockchain y criptomonedas, para desarrollar una propuesta que desafía las categorías tradicionales del arte.
El resultado de esta colaboración es una intrincada coreografía humana que exige una combinación de precisión, habilidad y visión artística. En el núcleo de este proyecto se encuentra Mafer, conocida artísticamente como Metal Dolls, quien se desempeña como directora, productora y creadora de la edición de los videos que definen el estilo visual de Pixelate Films. Por su parte, la coreografía de las secuencias góticas fue diseñada por Angelina Sabino, también conocida como Naima Layali, la mente creativa detrás del movimiento.
Esta producción marca la segunda campaña que Chatalystar lanza en conjunto con Pixelate Films. La relación entre ambas entidades comenzó con un video de baile destinado a una fiesta de EDM y ha evolucionado hacia este proyecto gótico más elaborado. Este avance refleja un compromiso deliberado por parte de Chatalystar de apoyar a los creadores de la región, no como un gesto aislado, sino como una inversión sostenida en el talento artístico venezolano.
Para Raven y su equipo, la propuesta de colaborar con Chatalystar resonó inmediatamente debido a una coincidencia en la estética, el apoyo justo a los creadores y el respeto por el proceso artístico. Mafer, directora creativa y bailarina principal, describe su experiencia como muy positiva, destacando que la conexión con el concepto y la apreciación compartida por la estética, incluyendo el uso del color púrpura, hizo que el proceso creativo fluyera de manera natural.
Uno de los aspectos más destacados de la producción ocurrió durante el rodaje en el cementerio, un lugar generalmente percibido como peligroso. Vestidos de negro gótico, el equipo enfrentó desafíos técnicos y la curiosidad de los residentes locales. Sin embargo, lo que pudo ser una situación adversa se transformó en un acto de solidaridad comunitaria. Los vecinos, al notar que se trataba de una filmación, ayudaron a despejar el área y a coordinar el espacio para evitar que personas ajenas interfirieran en las tomas.
A pesar de los riesgos reales, como el tránsito de motocicletas a alta velocidad, la comunidad actuó como guardiana del espacio. Este episodio subraya una realidad fundamental del trabajo creativo en Venezuela: la necesidad de redes comunitarias, confianza y resiliencia, entendiendo que el arte puede funcionar como un acto de resistencia.
Más allá de la estética, el proyecto aborda las presiones económicas que enfrentan los artistas en América Latina. Mafer señala que uno de los mayores desafíos es lidiar con altas comisiones de las plataformas mientras se intenta mantener precios accesibles para los clientes. En este sentido, critica el modelo de negocio de sitios como OnlyFans, Fiverr y Fansly, diseñados para maximizar el valor de la plataforma mientras minimizan los ingresos del creador, llegando a tomar comisiones del 20%.
Chatalystar propone un modelo disruptivo al ser no custodial, lo que permite que los creadores conserven el 100% de sus ingresos publicados; la comisión de la plataforma del 5% es pagada exclusivamente por los miembros o fans. Esta estructura busca que los artistas en economías emergentes tengan herramientas que no los penalicen por su ubicación geográfica.
Respecto al avance tecnológico, Mafer sostiene que la inteligencia artificial es una realidad inevitable que debe integrarse en el proceso creativo como una herramienta y complemento, no como un reemplazo. Esta visión se alinea con las funciones de roleplay de IA de Chatalystar, que ofrece compañeros de IA opcionales para fortalecer la relación con la audiencia, siempre bajo el control ético y financiero del creador.
Finalmente, Mafer anima a los jóvenes creadores a perseguir sus objetivos sin miedo al fracaso, afirmando que los errores suelen enseñar más que los éxitos. Con el respaldo de Chatalystar, Pixelate Films planea seguir explorando la combinación de narración, danza, tecnología y arte visual en futuros proyectos.

