La Central Unitaria de Trabajadores (CUT), a través de su Vicepresidencia de la Mujer y Equidad de Género, ha manifestado una profunda preocupación ante el nuevo proyecto ingresado por el Gobierno. Esta iniciativa busca modificar los mecanismos de adaptabilidad de la jornada laboral, los cuales fueron establecidos originalmente a partir de la implementación de la Ley de 40 Horas, y propone, además, la creación de un régimen especial destinado específicamente al sector del turismo y sus actividades conexas.
Karen Palma, quien encabeza dicha vicepresidencia, fue enfática al señalar que la propuesta gubernamental amplía significativamente los periodos permitidos para distribuir la jornada laboral, lo que podría alterar la naturaleza del beneficio obtenido por los trabajadores. Según el proyecto, se propone ampliar el ciclo para la distribución de la jornada sobre la base de promedios semanales, pasando de un periodo de cuatro semanas a uno de dieciséis semanas con carácter general.
Sin embargo, el impacto es aún más pronunciado para el sector turístico. La iniciativa establece que los trabajadores de este rubro podrían enfrentar periodos de hasta 52 semanas para la distribución de sus horas. Adicionalmente, el proyecto abre la puerta para que otros sectores económicos alcancen esta misma extensión de un año mediante la firma de pactos directos con los sindicatos o a través de procesos de negociación colectiva.
Para la dirigenta Karen Palma, este escenario plantea una interrogante fundamental sobre el alcance real que tendrá la reducción de la jornada laboral en la vida cotidiana de las y los trabajadores. En sus declaraciones, Palma subrayó que la conquista de las 40 horas tenía como objetivo primordial permitir que las personas pudieran trabajar menos para vivir mejor. En este sentido, alertó que los tiempos de descanso y vida personal no deben quedar organizados estrictamente en función de los ciclos productivos de las empresas.
La vicepresidenta de la CUT hizo una distinción crítica entre los conceptos de adaptabilidad y flexibilización. Según Palma, mientras que la adaptabilidad puede ser una herramienta útil, avanzar hacia una flexibilización excesiva podría terminar debilitando el sentido fundamental de la reducción de la jornada laboral, convirtiendo una mejora en la calidad de vida en una herramienta de gestión empresarial.
Otro punto de fuerte controversia es la propuesta de aumentar la cantidad de domingos consecutivos que podrían trabajarse una vez al año. El proyecto sugiere elevar este límite de ocho a doce domingos para actividades específicas, tales como hoteles, casinos, restaurantes, pubs, bares y operadores turísticos. Al respecto, Karen Palma cuestionó que la jornada laboral no debe entenderse únicamente como una suma de números o promedios matemáticos, sino como un factor que incide directamente en la salud, el descanso y la organización familiar. Trabajar hasta doce domingos consecutivos, advirtió, conlleva consecuencias que deben ser evaluadas exhaustivamente antes de legislar basándose únicamente en las necesidades operativas de las compañías.
Desde la perspectiva de género, la Vicepresidencia de la Mujer de la CUT enfatizó que cualquier discusión sobre la jornada laboral debe incorporar obligatoriamente una mirada equitativa. Palma señaló que las tareas domésticas y las responsabilidades de cuidado continúan recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres. Por ello, calificó como "profundamente contradictorio" que se hable de fomentar la incorporación de la mujer al empleo y de promover la corresponsabilidad, mientras se impulsan mecanismos de flexibilidad que dificultan la compatibilidad entre el trabajo remunerado y las labores de cuidado.
La dirigenta advirtió que, en ausencia de una red de cuidados real y efectiva, cualquier proceso de flexibilización laboral termina siendo costeado principalmente por las mujeres trabajadoras, quienes deben absorber la tensión entre las exigencias productivas y las demandas del hogar.
Finalmente, Karen Palma hizo un llamado urgente al Poder Ejecutivo y al Congreso Nacional para garantizar que exista un proceso de diálogo social genuino con las organizaciones sindicales. Considera indispensable que los sindicatos participen activamente antes de avanzar en modificaciones que alteran sustantivamente la organización del tiempo de trabajo. La CUT aseguró que estudiará el proyecto detalladamente con el fin de defender la calidad de vida de los trabajadores, recalcando que la modernización de las relaciones laborales no puede ser utilizada como un eufemismo para retroceder en derechos ya adquiridos.

