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Donald Trump fracasa en la Cena de Corresponsales con un discurso aburrido y polémico

En un discurso divagante de una hora de duración, Trump insultó a periodistas por su nombre y reutilizó viejos apodos para sus oponentes políticos.

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Donald Trump fracasa en la Cena de Corresponsales con un discurso aburrido y polémico
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Donald Trump protagonizó un fiasco en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, donde su intervención fue calificada como aburrida y carente de gracia. Durante un discurso divagante de una hora, el mandatario alternó insultos a periodistas con bromas mal recibidas, provocando la apatía de una audiencia que prefirió ignorarlo usando sus teléfonos móviles. La noche estuvo marcada por la tensión, especialmente durante la entrega de un premio al Wall Street Journal por su investigación sobre Jeffrey Epstein, a quien Trump había demandado. El evento cerró con una provocación sobre un tercer mandato mediante una gorra de Trump 2028 y un recordatorio tajante de la Asociación de Corresponsales sobre la inviolabilidad de la libertad de expresión.

El presidente Donald Trump protagonizó una intervención fallida durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca celebrada este viernes por la noche. El evento, que se percibió como un fiasco, incluyó intentos del mandatario por salvar la situación mediante bromas sobre su propio desempeño, aunque estas no fueron bien recibidas por los asistentes, quienes terminaron burlándose de su número cómico.

La gala, celebrada en el hotel Waldorf Astoria, fue una versión a menor escala del evento original del 26 de abril, el cual tuvo que ser pospuesto debido al intento de un hombre armado de irrumpir en el salón del hotel Washington Hilton. El Waldorf Astoria guarda una relación estrecha con Trump, ya que él gestionó el edificio en el pasado y este sirvió como punto de reunión no oficial durante su primera administración.

Durante un discurso divagante que se extendió por una hora, Trump utilizó su tiempo para insultar a periodistas mencionándolos por su nombre y recurrir a antiguos apodos para sus adversarios políticos. El mandatario incluyó una serie de chistes sobre personas gordas que fueron calificados como carentes de gracia. En diversos momentos, el presidente pareció enfadado con sus redactores anónimos por la calidad del material, llegando a preguntar: “¿Alguien entiende esto?”, ante lo cual la respuesta general fue negativa.

A pesar de que la secretaria de prensa Karoline Leavitt había prometido declaraciones “viciosas”, el sentimiento predominante entre los asistentes fue que el discurso fue, sobre todo, aburrido. Este hecho resulta particularmente crítico para Trump, quien evita a toda costa ser percibido como alguien monótono. Durante su intervención, afirmó ser el único responsable de mantener la viabilidad del negocio de las noticias, advirtiendo que, tras su partida, los medios quedarían en la ruina. Asimismo, destacó la cantidad de noticias sobre él en la portada del New York Times, asegurando que a nadie le importa el resto de las personas.

La falta de energía del presidente llevó a algunos ejecutivos de televisión a especular si se trataba de una nueva técnica para hundir los índices de audiencia mediante el aburrimiento. La asistencia de Trump fue muy esperada, ya que puso fin a un boicot de varios años a esta gala benéfica de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.

En un giro hacia la unidad, Trump elogió al Servicio Secreto y condenó la violencia política, afirmando que en Estados Unidos las diferencias se resuelven mediante el debate abierto y no con balas. También bromeó sobre los comensales que utilizaban chalecos antibalas bajo su ropa para no parecer más gordos. No obstante, mantuvo su postura agresiva hacia la prensa, mencionando específicamente a periodistas de CNN. En respuesta, el director ejecutivo de CNN, Mark Thompson, defendió la integridad de su equipo, señalando que el periodismo preciso puede irritar a los políticos, pero está protegido por la Constitución.

Trump también dedicó palabras de elogio a Larry y David Ellison, quienes tomaron el control de Paramount y buscan adquirir Warner Bros. Discovery, matriz de CNN. El presidente sugirió que David Ellison realizaría cambios “fantásticos” en CBS News, propiedad de Paramount. Además, hizo una broma sobre Bari Weiss, editora en jefe de CBS News, refiriéndose a ella como una “dictadora gay” que gobierna tras el derrocamiento de un régimen anterior, aunque finalizó deseándole lo mejor.

Hacia el cierre, Trump provocó a la audiencia al colocarse una gorra roja con la inscripción “Trump 2028”, haciendo alusión a un tercer mandato prohibido por la Constitución, aunque luego afirmó que solo era una broma. Curiosamente, horas antes había reconocido que su mandato tiene fecha de caducidad al mencionar que solo usaría la ampliación del salón de baile de la Casa Blanca durante unos seis meses más.

La apatía de los asistentes fue evidente. Betsy Klein, de CNN, reportó que muchos comensales ignoraban al presidente para usar sus teléfonos, conversar entre sí, ir al baño o servirse copas de vino. Una fuente republicana presente en la sala comentó que quien haya escrito el discurso debería ser despedido. Por su parte, Daniel Dale predijo que los aliados de Trump presentarán este silencio en la sala como una prueba de que el presidente dejó atónitos a los medios.

Uno de los puntos más tensos fue la entrega de premios. Un equipo del Wall Street Journal recibió el galardón por “valentía y responsabilidad” debido a su investigación sobre una carta de cumpleaños enviada a Jeffrey Epstein que llevaba el nombre de Trump. Wolf Blitzer, de CNN, recordó que Trump demandó al Journal por 20.000 millones de dólares y reveló la dirección de la reportera Khadeeja Safdar, obligando a su familia a reubicarse. Trump respondió a esto con risas y gestos de falsa modestia mientras estrechaba la mano de los periodistas.

Finalmente, la presidenta saliente de la Asociación de Corresponsales, Weijia Jiang, enfatizó la importancia de la Primera Enmienda, distinguiendo entre criticar a la prensa y socavarla. Dirigiéndose directamente a Trump, Jiang afirmó que, aunque él contraataque a las preguntas, la libertad de expresión es un hecho consumado y es el motivo del brindis de la noche.

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