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China redefine su cerco sobre Taiwán: Menos incursiones aéreas y mayor presión marítima

Javier Castro Bugarín Taipéi, 23 jul (EFE).- China ha transformado la naturaleza de su cerco sobre Taiwán, con un menor envío de aviones de guerra a través del estrecho y un refuerzo de su presencia marítima en torno a la isla, especialmente frente a su costa oriental, un área que alberga vías clave para el [...] La entrada La «nueva normalidad» de China en torno a Taiwán: menos aviones y más coerción marítima se publicó primero en HolaNews .

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China redefine su cerco sobre Taiwán: Menos incursiones aéreas y mayor presión marítima
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China ha transformado su estrategia de presión sobre Taiwán, sustituyendo el hostigamiento aéreo por un despliegue marítimo agresivo. Mientras que las incursiones de aviones han caído un 51 por ciento, la Guardia Costera china ha intensificado su presencia en la costa oriental de la isla, buscando expandir su control operativo sobre la primera cadena de islas del Pacífico. Este avance se enmarca en la táctica conocida como troceado de salami, que consiste en ejercer presiones constantes y graduales para imponer una nueva normalidad regional. Pekín no solo acecha a Taiwán, sino que ha redoblado sus patrullas cerca de Japón y Filipinas, aprovechando puntos vulnerables donde la respuesta inmediata es limitada. El mayor riesgo actual es la implementación de una cuarentena blanda o un bloqueo total. Esta maniobra permitiría a Pekín interceptar el tráfico comercial y cortar el suministro de gas natural licuado, asfixiando la generación eléctrica de la isla y elevando la posibilidad de que una confrontación sea inevitable.

China ha implementado un cambio estratégico en la naturaleza de la presión que ejerce sobre Taiwán. Según datos recientes, Pekín ha reducido el envío de aviones de guerra a través del estrecho, optando en su lugar por reforzar significativamente su presencia marítima en torno a la isla. Este despliegue se ha concentrado especialmente frente a la costa oriental, una zona crítica que alberga rutas fundamentales para el comercio mundial.

De acuerdo con cálculos basados en los informes diarios emitidos por el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán, se ha registrado una disminución considerable en el hostigamiento aéreo. El número de aeronaves chinas detectadas en los alrededores del territorio cayó un 51 % durante el primer semestre en comparación con el mismo periodo de 2025. En total, se contabilizaron 1.334 aeronaves, lo que representa la cifra más baja registrada en los últimos cuatro años.

A pesar de que la actividad aérea parece haber disminuido sobre el papel, los analistas advierten que la presión no ha cesado, sino que ha mutado. La Guardia Costera china (CCG) ha intensificado sus operaciones al este de Taiwán durante los últimos dos meses. Este movimiento es interpretado como parte de los esfuerzos de Pekín por expandir su capacidad operativa más allá de la denominada primera cadena de islas del Pacífico.

Uno de los detonantes recientes de estas tensiones fue el anuncio realizado el pasado 28 de mayo sobre el inicio de negociaciones entre Japón y Filipinas. Ambos países buscan delimitar sus zonas económicas exclusivas y plataformas continentales, un proceso que afecta directamente a la región situada al este de Taiwán. En respuesta a este acercamiento, Pekín desplegó a su Guardia Costera en la zona el 1 de junio. Posteriormente, entre el 6 y el 10 de junio, el Ministerio de Transportes chino ejecutó una «operación especial de control del tráfico marítimo», que resultó en la inspección de 198 buques y la rectificación de infracciones en tres de ellos.

Jason Wang, director de operaciones de la firma de inteligencia geoespacial ingeniSPACE, señaló que el despliegue chino comenzó en mayo y se ha mantenido de forma constante incluso después de finalizar la operación mencionada. Un análisis de su empresa revela que, durante la primera semana de junio, los buques de la CCG navegaron por una amplia franja al este de la isla, extendiéndose desde las inmediaciones de la costa hasta adentrarse en la zona económica exclusiva reclamada por Taipéi.

Expertos en geopolítica coinciden en que este avance no es un hecho aislado, sino que forma parte de una estrategia regional más amplia. Christopher Sharman, director del Instituto de Estudios Marítimos sobre China del Naval War College de EE.UU., explicó que China no busca provocar una única gran crisis, sino que aplica una presión sostenida en múltiples frentes simultáneamente. Según Sharman, la presencia continua de la CCG al este de Taiwán refleja la ambición de Pekín de extender su alcance operativo por toda la primera cadena de islas —que abarca desde Japón hasta Borneo, pasando por Taiwán y Filipinas— para establecer gradualmente una «nueva normalidad».

Esta estrategia de expansión no se limita únicamente a Taiwán. Pekín ha incrementado sus actividades cerca de archipiélagos e islas periféricas administradas por Taipéi, como Pratas y Kinmen. Asimismo, ha redoblado sus patrullas en torno a las islas Senkaku, controladas por Japón, y en el mar de China Meridional, centrándose especialmente en el atolón de Scarborough, el cual es disputado con Manila.

Raymond Powell, responsable del proyecto de transparencia marítima SeaLight, define estas maniobras como «tácticas de salami» ('salami slicing'). Esta técnica consiste en ejercer presión en puntos y formas específicas donde el adversario carece de herramientas inmediatas para responder. Powell destaca que esta dinámica ha impulsado una mayor colaboración entre Estados Unidos y los países de la región, como Japón y Filipinas, quienes han ganado resiliencia gracias a esta experiencia, aunque cuestiona si dicha capacidad será suficiente.

Finalmente, Powell advierte que el despliegue actual podría ser el preludio de una «cuarentena blanda». Esta táctica permitiría a Pekín detener, abordar o desviar el tráfico comercial con destino a Taiwán, bloqueando el suministro de productos básicos, especialmente el gas natural licuado, que es la fuente principal de generación eléctrica de la isla. En una línea similar, Evans Chen, investigador del Instituto para la Investigación de la Defensa y la Seguridad Nacionales de Taiwán, sostiene que China podría imponer un bloqueo a gran escala en el futuro cercano, sugiriendo que las advertencias de Washington podrían no ser suficientes para disuadir a Pekín y que la confrontación podría ser inevitable.

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