La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta limitada a la generación de textos, la síntesis de documentos o la resolución de consultas básicas. En la actualidad, la tecnología ha comenzado a incursionar en áreas críticas de la gestión empresarial, y el área de ventas es el nuevo objetivo. Bajo esta premisa surge Nexor, una startup de origen chileno fundada por Gabriel Cid, Ian Lee y Daniel Jiménez, cuyo objetivo es transformar la manera en que las empresas gestionan sus procesos comerciales a través del desarrollo de agentes de IA especializados.
Estos agentes de inteligencia artificial no se limitan a tareas sencillas, sino que están diseñados para ejecutar una secuencia compleja de acciones dentro del embudo de ventas. Según la propuesta de Nexor, sus herramientas son capaces de contactar a clientes potenciales, calificarlos para determinar si cumplen con el perfil ideal de comprador, realizar el seguimiento correspondiente y avanzar la gestión a través de gran parte del proceso comercial. Un punto disruptivo de esta tecnología es su capacidad de autonomía; ante la interrogante sobre si estos agentes podrían completar una operación comercial sin que medie la intervención de un ser humano, Gabriel Cid ha sido directo al confirmar que esta es una posibilidad real.
A pesar de su reciente lanzamiento a comienzos de 2026, Nexor ha logrado un crecimiento acelerado y un reconocimiento significativo en el ecosistema emprendedor global. La empresa ya ha conseguido levantar un capital cercano a los 1,9 millones de dólares. Además, ha logrado ingresar a a16z Speedrun, el prestigioso programa de aceleración de Andreessen Horowitz. Este fondo es ampliamente reconocido en la industria tecnológica por haber respaldado a gigantes de Silicon Valley como Meta, Instagram y Airbnb, lo que posiciona a la startup chilena en un entorno de alta competitividad y visibilidad.
Desde su concepción, la aspiración de Nexor no se ha limitado al mercado doméstico. La startup ha diseñado una estrategia de expansión internacional desde el primer día, buscando competir fuera de Chile. Actualmente, la empresa se encuentra explorando la entrada en mercados estratégicos y diversos, tales como Estados Unidos, Dubái, Singapur y Australia. Para lograr esta penetración global, Nexor ha implementado un modelo de negocio basado en la colaboración con socios locales, lo que permite adaptar su solución a las particularidades de cada región.
Sin embargo, la implementación de una tecnología capaz de automatizar tareas tan complejas como la venta conlleva un debate inevitable sobre el futuro del empleo. Si un agente de IA puede contactar a miles de prospectos, calificarlos y cerrar ventas de manera autónoma, surge la duda sobre el rol que desempeñarán los vendedores humanos en el futuro. Al respecto, Gabriel Cid sostiene que la herramienta posee una naturaleza dual: puede ser utilizada por las empresas como un motor para escalar el crecimiento de sus operaciones o, alternativamente, como un mecanismo para reducir los costos operativos.
Este dilema cobra especial relevancia en el contexto de la economía chilena, que ya enfrenta dificultades estructurales para la creación de nuevos puestos de trabajo. Ante el riesgo de que la inteligencia artificial termine por desplazar a los trabajadores humanos en el área comercial, Cid mantiene una postura optimista a largo plazo, apostando por un efecto contrario donde la tecnología impulse nuevas dinámicas laborales.
No obstante, el camino hacia el éxito no está exento de riesgos. Nexor opera en uno de los segmentos más dinámicos y disputados de Silicon Valley, donde cientos de empresas desarrollan agentes de IA especializados. Uno de los mayores peligros que enfrenta la startup es que la tecnología de agentes se convierta rápidamente en un commodity, es decir, que el servicio se vuelva tan común que pierda su valor diferenciador. Para combatir este riesgo, Cid afirma que la verdadera defensa de Nexor reside en la infraestructura tecnológica que soporta a los agentes. El cofundador reconoce que la carrera de la inteligencia artificial es sumamente competitiva y admite abiertamente que no están solos en este desafío.


