El panorama de los hipercoches eléctricos está experimentando una transformación acelerada, donde la competencia ya no se centra únicamente en reducir fracciones de segundo en el cronómetro, sino en desafiar los límites de la física. En este contexto surge desde Italia el Estrema Fulminea, una creación de Automobili Estrema que busca redefinir los estándares de la alta tensión en el sector automotriz. La firma, fundada en 2020 por Gianfranco Pizzuto —cofundador de Fisker Automotive—, ha desarrollado un vehículo que no se limita a ofrecer potencia, sino que introduce innovaciones tecnológicas estructurales en la gestión de la energía.
El Fulminea se posiciona como el primer vehículo en el mundo en integrar celdas de batería de estado sólido combinadas con supercondensadores. Esta arquitectura híbrida de almacenamiento energético es la clave de su rendimiento. Por un lado, cuenta con baterías de estado sólido desarrolladas por la empresa belga ABEE, las cuales alcanzan una densidad energética de 500 Wh/kg. Esta cifra representa prácticamente el doble de la capacidad de almacenamiento de las baterías utilizadas en los coches eléctricos convencionales actuales, permitiendo guardar más energía en el mismo volumen de espacio.
Para complementar esta capacidad, el vehículo incorpora supercondensadores situados en la sección frontal. Estos componentes actúan como un escudo eléctrico y térmico, encargándose de absorber y liberar electricidad a ritmos frenéticos durante los picos de demanda más agresivos, como las aceleraciones extremas. Gracias a este sistema, el coche evita el estrés energético y la degradación prematura del sistema, blindando la vida útil de la batería principal. La coordinación de ambos elementos recae en el Sistema de Gestión de Baterías (BMS), desarrollado en colaboración con Electra Vehicles, que monitoriza el estado del vehículo constantemente para decidir qué fuente de energía es la más adecuada según la situación de conducción.
En términos de potencia bruta, el Estrema Fulminea es una maquinaria formidable. Está equipado con cuatro motores eléctricos, uno destinado a cada rueda, que generan una potencia total de 1.500 kW, equivalentes a 2.040 CV, y un par motor de 600 Nm. Estas especificaciones permiten que el vehículo acelere de 0 a 100 km/h en tan solo 1,8 segundos y alcance los 320 km/h en menos de 10 segundos. Su velocidad máxima está limitada electrónicamente a los 350 km/h.
A pesar de la complejidad de su sistema eléctrico, la ingeniería ha logrado mantener el peso total en 1.500 kg, utilizando extensivamente la fibra de carbono y optando por una configuración de solo dos plazas. El pack de baterías, con una capacidad combinada de 100 kWh, representa solo el 20% del peso total del coche, pesando apenas 300 kg. Esta eficiencia en el peso y la química de las celdas le otorgan una autonomía de 520 kilómetros según el ciclo WLTP. Asimismo, la tecnología de estado sólido permite una carga ultra rápida, pasando del 10% al 80% de su capacidad en menos de 15 minutos.
La exclusividad es un pilar fundamental de este proyecto. Automobili Estrema ha confirmado que la producción será limitada a solo 61 unidades, con un precio unitario de 1.961.000 euros. Aunque inicialmente se esperaba que el vehículo rodara en 2023, los desafíos técnicos inherentes a una tecnología tan disruptiva han provocado retrasos en el calendario. La compañía ha fijado ahora el año 2026 como la fecha para presentar el prototipo definitivo e iniciar las entregas a los clientes. Como prueba de fuego, la marca tiene el objetivo de intentar pulverizar el récord de velocidad para coches eléctricos de producción en el circuito de Nürburgring.
Más allá de su naturaleza como objeto de lujo para coleccionistas, el Fulminea ha sido concebido como un laboratorio sobre ruedas. El propósito final de Automobili Estrema es demostrar la viabilidad comercial y técnica de las baterías de estado sólido para posteriormente licenciar este conocimiento a otros fabricantes de la industria. De este modo, las innovaciones implementadas en este titán italiano podrían trasladarse en el futuro a vehículos eléctricos compactos y de uso cotidiano, democratizando una tecnología que hoy comienza en la cima del rendimiento automotriz.


