El Consejo de Gabinete ha dado luz verde al Proyecto de Ley No. 22-26, una iniciativa legislativa diseñada específicamente para reforzar y optimizar la gestión de la Ruta Colonial Transístmica y las ruinas de la Capilla de la Palangana. Esta propuesta busca introducir modificaciones sustanciales a la Ley 456, promulgada el 15 de noviembre de 2024, con el propósito fundamental de fortalecer tanto la gestión cultural como la gestión ambiental de estos espacios de alto valor para la nación.
Tras la aprobación en el Consejo de Gabinete, el siguiente paso procesal es la presentación formal de la propuesta ante la Asamblea Nacional. Esta tarea recaerá sobre los ministerios de Ambiente y de Cultura, quienes serán los encargados de impulsar la discusión y buscar la eventual aprobación del proyecto para que se convierta en Ley de la República.
Para comprender el alcance de esta normativa, es necesario precisar que la legislación vigente ya reconoce a la Ruta Colonial Transístmica como patrimonio cultural panameño. Este corredor de importancia nacional está integrado por un conjunto de sitios emblemáticos que incluyen el Conjunto Monumental de Portobelo y San Lorenzo, el Conjunto Monumental del Casco Antiguo, el Sitio Arqueológico de Panamá Viejo, el Camino Real, el Camino de Cruces y las ruinas de la Capilla de la Palangana.
El objetivo central del Gobierno con esta iniciativa es lograr una armonización efectiva entre la protección del patrimonio cultural y la conservación del entorno natural. Se plantea que no puede existir una protección aislada del valor histórico si no se considera la conservación ambiental del espacio que lo alberga. Por ello, la propuesta busca una coordinación más estrecha y eficiente entre los planes de manejo cultural y los instrumentos de gestión destinados a las áreas protegidas.
Uno de los puntos más relevantes y técnicos del proyecto de ley es la modificación y ampliación de la definición de "zona de amortiguamiento". El propósito de este cambio es asegurar que estas áreas no sean vistas únicamente desde una perspectiva de valor histórico y cultural, sino que también se reconozcan y protejan formalmente los valores ambientales de los territorios que rodean los sitios monumentales. De esta manera, el cinturón de protección se vuelve integral, resguardando tanto la arquitectura y la historia como la biodiversidad circundante.
En cuanto a la operatividad y gobernanza, el proyecto establece un modelo de gestión compartida. Se determina que el Plan de Manejo y Gestión de la Ruta Colonial Transístmica no será responsabilidad de una sola entidad, sino que deberá ser elaborado, revisado y aprobado de forma conjunta. Esta labor recaerá específicamente en la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y la Dirección de Áreas Protegidas y Biodiversidad del Ministerio de Ambiente.
Esta estructura de trabajo interinstitucional tiene como fin articular los diversos mecanismos de protección ya existentes en el marco legal panameño. Específicamente, se busca alinear la nueva normativa con la Ley 41 del 1 de julio de 1998, la cual regula el ambiente en Panamá, y con la Ley 8 del 25 de marzo de 2015, relacionada con la administración y conservación de las áreas protegidas.
De recibir el respaldo necesario en la Asamblea Nacional, la Ruta Colonial Transístmica pasará a contar con un modelo de gestión unificado. Este enfoque permitirá que la protección del patrimonio histórico se integre plenamente con la conservación de los ecosistemas vinculados a este corredor, garantizando que la preservación de la memoria cultural del país camine de la mano con el resguardo de sus recursos naturales.


