Mientras que gran parte del país se sumerge en la alegría por la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial de fútbol, en la localidad de Tartagal, provincia de Salta, el clima social es marcadamente distinto. La ciudad atraviesa un periodo de fuerte tensión debido a una serie de medidas de fuerza llevadas adelante por grupos piqueteros, quienes han implementado cortes de ruta y acampes en reclamo del pago de una obra pública.
El conflicto escaló este jueves cuando el intendente de la ciudad, Franco Hernández Berni, decidió hacer públicas las gestiones mantenidas con los cooperativistas. A través de sus redes sociales, el jefe comunal compartió un video de una reunión donde se evidencian las discusiones y las posturas enfrentadas entre la administración municipal y los líderes de las protestas. Según denunció el intendente, los representantes de estos grupos habrían intentado condicionar la gestión gubernamental mediante amenazas.
“Piqueteros nos vinieron a extorsionar que si no les dábamos obras, cortaban la ruta y tomaban el municipio”, expresó Hernández Berni en sus publicaciones. El mandatario local manifestó un sentimiento de orgullo al haber mantenido su postura frente a las presiones, asegurando tajantemente que “se acabaron las viejas mañas y vivir del Estado”.
En el material audiovisual difundido, se observa al intendente sentado a la cabecera de una mesa, acompañado por cuatro representantes de los sectores piqueteros y el comisario Jorge Ruiz, jefe de la Comisaría 3 de Tartagal, quien actuó como testigo de la reunión. Durante el encuentro, el jefe comunal fue crítico respecto a la actitud de los manifestantes y el impacto de sus acciones sobre la ciudadanía. “El municipio no les falló nunca. La ciudad tiene que aguantar que ustedes tomen el municipio”, manifestó el intendente en las imágenes.
El núcleo de la disputa radica en el pago de una obra que, según la versión oficial del intendente, no fue finalizada en tiempo y forma. Hernández Berni recordó a uno de los interlocutores que, aunque la obra se habría terminado hace tres semanas, la misma no ha sido certificada porque, al momento de la inspección, los trabajos no estaban concluidos. Esta certificación es un requisito indispensable, ya que el pago a cuenta solicitado por los cooperativistas depende estrictamente de la validación del gobierno provincial. Al no cumplirse este paso administrativo, los fondos no estuvieron disponibles para su desembolso.
La tensión aumentó cuando el intendente, en un tono irónico, cuestionó si los acampes continuarían en caso de no otorgarles una nueva obra. Ante la respuesta afirmativa de los piqueteros, Hernández Berni les sugirió que buscaran realizar obras privadas. Asimismo, el intendente puso en duda la falta de trabajo alegada por los manifestantes, recordando que el año pasado se les asignó una obra por 196 millones de pesos y que la obra actual, terminada hace cuatro semanas, representó una inversión de 121 millones de pesos.
El impacto de estas medidas de fuerza ha sido significativo para la región. La semana pasada, tras encadenarse a la sede de Rentas de Tartagal, los cooperativistas iniciaron el corte de la Ruta Nacional 34, específicamente a la altura del puente Cuña Muerta. Esta arteria es considerada clave para el transporte de carga y pasajeros, ya que constituye una vía de comunicación fundamental con Bolivia. Debido al bloqueo, el tránsito fue desviado hacia caminos alternativos, y diversos usuarios denunciaron que se les cobró un peaje informal para poder circular por dichas rutas.
En el marco de la crisis financiera, Hernández Berni subrayó que los recursos provenientes de la Nación han sido cortados y que el gobernador provincial está realizando un esfuerzo considerable para sostener la gestión. Ante la falta de una respuesta favorable a sus demandas durante la reunión, los piqueteros se retiraron de la mesa, prometiendo continuar con las medidas de fuerza.
El encuentro finalizó con un fuerte desplante del intendente, quien despidió a los líderes con la frase: “A mí no me vengas a amenazar. Mandate a mudar”. El jefe comunal denunció que fue amenazado con la toma del edificio municipal, nuevos cortes de ruta y manifestaciones frente a la Casa de Gobierno de Salta.
Finalmente, Franco Hernández Berni reafirmó que su prioridad es preservar la paz social y garantizar que los vecinos de Tartagal puedan vivir, trabajar y circular sin impedimentos. Aseguró que no cederá ante presiones ni amenazas, y que la asignación de obras públicas y asistencia municipal se regirá exclusivamente por criterios objetivos y procedimientos administrativos, rechazando cualquier práctica de extorsión para imponer intereses personales.


