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Investigación revela vínculo entre inversiones bursátiles de Donald Trump y sus publicaciones en Truth Social

El presidente Donald Trump recurrió el año pasado a Truth Social para compartir unas “noticias muy importantes y emocionantes”. Nvidia, el gigante fabricante de chips informáticos, acababa de anunciar sus planes de construir supercomputadoras de IA en Estados Unidos.

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Investigación revela vínculo entre inversiones bursátiles de Donald Trump y sus publicaciones en Truth Social
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Una investigación de CNN, apoyada por inteligencia artificial, revela que el presidente Donald Trump ha promocionado a más de 20 empresas en Truth Social poco después de adquirir acciones de las mismas. El análisis detectó al menos 44 compras en 21 compañías distintas, incluyendo gigantes como Nvidia y Tesla, sugiriendo un patrón de inversiones previas a publicaciones favorables que podrían inflar el valor de sus activos. Mientras la Casa Blanca niega cualquier irregularidad alegando que los fondos son gestionados por administradores externos, expertos advierten sobre un grave conflicto ético. A diferencia de sus predecesores, Trump no utiliza un fideicomiso ciego, sino uno administrado por su hijo, lo que le permitiría conocer sus movimientos bursátiles. Este escenario ha reabierto el debate legislativo sobre la prohibición de negociar acciones para los altos cargos del gobierno.

Una investigación realizada por CNN ha puesto de relieve una serie de coincidencias entre las operaciones bursátiles del presidente Donald Trump y las publicaciones que realiza en su plataforma, Truth Social. El análisis, que utilizó inteligencia artificial para cruzar datos de las declaraciones financieras del mandatario con sus mensajes en redes sociales, sugiere que Trump ha promocionado a diversas empresas poco después de haber adquirido acciones de las mismas.

Uno de los casos más destacados ocurrió en abril de 2025, cuando el presidente anunció a través de Truth Social que el gigante de los chips informáticos, Nvidia, planeaba construir supercomputadoras de inteligencia artificial en Estados Unidos. En su mensaje, Trump prometió que todos los permisos necesarios para Nvidia y empresas similares serían "acelerados y entregados rápidamente". Sin embargo, la investigación reveló que, días antes de realizar esta publicación, el presidente había comprado acciones de la compañía por un valor de entre 200.000 y 500.000 dólares.

Según el análisis de CNN, Trump promocionó a más de 20 empresas en su cuenta de Truth Social pocos días después de comprar acciones de estas compañías. En diversas ocasiones, el presidente anunció medidas gubernamentales que podrían beneficiar directamente a las empresas en las que acababa de invertir. Específicamente, se identificaron al menos 44 compras de acciones de 21 empresas distintas durante la semana previa a que el mandatario publicara mensajes favorables sobre dichas compañías, sus directivos o sus productos.

Ante estas revelaciones, la Casa Blanca ha negado categóricamente que el presidente haya utilizado su cargo para obtener beneficios económicos. La portavoz Anna Kelly afirmó que las acciones de Trump buscan beneficiar al público estadounidense y sostuvo que todas las operaciones bursátiles son ejecutadas por administradores financieros externos, asegurando que ni el presidente ni su familia tienen control sobre qué operaciones se realizan. Según el Gobierno, los activos se mantienen en cuentas de gestión discrecional administradas por instituciones independientes.

No obstante, expertos señalan una diferencia fundamental entre la gestión de Trump y la de sus predecesores. A diferencia de los presidentes de las últimas cinco décadas, Trump no colocó sus activos en un fideicomiso ciego. En su lugar, optó por un fideicomiso administrado por su hijo, Don Jr., como fiduciario. Esto implica que, aunque no dirija activamente las operaciones, el presidente puede tener conocimiento de qué acciones están siendo compradas o vendidas, ya que estas figuran en sus declaraciones financieras. Dan Greenberg, investigador del Instituto Cato, calificó la situación como un "desastre ético", argumentando que las cuentas discrecionales no funcionan como un verdadero fideicomiso ciego.

El volumen de actividad es masivo. Durante el último año, Trump publicó más de 6.000 mensajes en Truth Social, mientras que sus administradores realizaron más de 20.000 transacciones bursátiles. Si bien no hay pruebas concluyentes de que los mensajes fueran diseñados específicamente para inflar el valor de su cartera, existen decenas de casos donde promocionó empresas sin informar a sus seguidores sobre sus inversiones recientes.

Entre los ejemplos más recurrentes se encuentra Tesla. Trump realizó más de 50 compras de acciones de la empresa, con inversiones que superan los 4 millones de dólares. Algunas de estas compras precedieron a videos donde aparecía junto a Elon Musk admirando vehículos de la compañía. Incluso durante periodos de ruptura pública con Musk, Trump continuó comprando acciones; por ejemplo, el 23 de julio realizó una compra de entre 500.000 y 1 millón de dólares, y al día siguiente publicó un mensaje suavizando el tono de su disputa y deseando que las empresas de Musk "prosperen como nunca antes".

Otras coincidencias incluyen la compra de acciones de GE Aerospace, Eli Lilly y Apple el 10 de marzo, seguida dos días después por una publicación que mencionaba a las tres compañías. También se registró la compra de acciones de la cadena American Eagle Outfitters días antes de que Trump elogiara una campaña publicitaria de la marca. En el sector de defensa, el presidente adquirió acciones de RTX, Boeing y Northrop Grumman poco antes de publicar un video alabando el caza F-22 Raptor.

Sin embargo, el patrón no siempre fue favorable. Trump también realizó compras de acciones de Comcast y Microsoft poco antes de publicar mensajes atacando a estas empresas y a sus directivos.

Este escenario ha reavivado el debate en el Congreso sobre si los presidentes y legisladores deberían tener prohibido negociar acciones. Mientras Trump ha respaldado la prohibición para los miembros del Congreso, se ha opuesto a que se le aplique el mismo estándar a él o al vicepresidente. Dylan Hedtler-Gaudette, del Project on Government Oversight, calificó el caso como un "estudio sobre los conflictos de interés presidenciales", advirtiendo que la apariencia de irregularidad deteriora la confianza pública en los funcionarios electos.