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El Niño costará S/16,000 millones al Perú: Credicorp Capital advierte fuerte impacto económico para 2026 y 2027

El Perú vuelve a estar frente a un adversario conocido, pero no por eso menos temible. Credicorp Capital ha puesto cifras a lo que hasta ahora era una preocupación difusa: el fenómeno de El Niño le costará al país alrededor de S/16.000 millones entre el 2026 y el 2027, y recortará el crecimiento en más de un punto porcentual acumulado, con el PBI del 2026 cayendo de 3,8% a 3,3% y el del 2027, de 4,3% a 3,5%. Jonathan Gutiérrez, de la firma, ha sido categórico: “el impacto será más alto que en eventos anteriores”. Es una constatación que debería quitarle el sueño a cualquier autoridad económica del país.

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El Niño costará S/16,000 millones al Perú: Credicorp Capital advierte fuerte impacto económico para 2026 y 2027
Puntos clave

El Perú enfrenta una amenaza climática devastadora con un costo estimado de 16,000 millones de soles para el periodo 2026-2027. Según proyecciones de Credicorp Capital, el fenómeno de El Niño reducirá el crecimiento del PBI en más de un punto porcentual, golpeando severamente la pesca y la agricultura del norte, donde ya se registran caídas en la producción y un aumento de la inflación. A pesar de conocerse las zonas de riesgo, la falta de ejecución de obras preventivas revela un ciclo de improvisación estatal. Esta situación se convierte en la primera prueba crítica de gestión para el próximo gobierno, que deberá enfrentar el desafío de mitigar un impacto financiero y social que ya comienza a sentirse en los bolsillos de los peruanos.

El Perú se encuentra nuevamente frente a un adversario climático conocido, pero cuya magnitud y consecuencias económicas resultan temibles. Recientes proyecciones elaboradas por Credicorp Capital han transformado una preocupación que hasta ahora era difusa en cifras concretas y alarmantes: se estima que el fenómeno de El Niño le costará al país aproximadamente S/16,000 millones entre los años 2026 y 2027. Este impacto financiero no solo representa una pérdida monetaria directa, sino que afectará significativamente el ritmo de crecimiento económico de la nación.

De acuerdo con el análisis de la firma, el fenómeno provocará un recorte en el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de más de un punto porcentual acumulado. En términos específicos, las proyecciones para el año 2026 indican que el PBI caería del 3.8% al 3.3%, mientras que para el 2027, la caída sería aún más pronunciada, descendiendo de un 4.3% previsto a un 3.5%. Al respecto, Jonathan Gutiérrez, representante de Credicorp Capital, ha sido categórico al señalar que el impacto de este evento será más alto que en fenómenos anteriores, una advertencia que supone un desafío crítico para las autoridades económicas del país.

El análisis detallado de los números revela una vulnerabilidad geográfica y sectorial profunda. Las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad juegan un rol fundamental en la economía nacional, a pesar de que representan apenas el 11% del PBI total del Perú. Sin embargo, su peso en sectores estratégicos es desproporcionadamente alto: estas zonas generan el 35% de la producción pesquera y el 25% de la producción agrícola del país. Además, concentran cerca del 80% de cultivos clave como el mango, la palta, los arándanos y el limón. Bajo el escenario actual, se estima que cerca de la mitad de la producción anual de estas regiones quedará expuesta a los daños del clima.

Las señales de alerta ya son visibles y tangibles en la economía real. Se ha reportado que la producción de mango ya ha sufrido una caída del 20%, mientras que la primera temporada de pesca de anchoveta ha sido particularmente débil, alcanzando apenas el 25% de la cuota prevista. Este retroceso en la producción se traslada rápidamente al bolsillo del consumidor a través de la inflación. Los datos muestran que el índice de precios subió del 3.91% en mayo al 4.01% en junio, y la inflación subyacente ha alcanzado su nivel más alto en tres años. Esto demuestra que el fenómeno de El Niño no es una mera hipótesis futura, sino una realidad que ya está alterando los precios, el empleo y la producción, especialmente en el norte del país.

A pesar de la recurrencia de este fenómeno, el Estado peruano parece haber caído en un ciclo de improvisación. La prevención no debería requerir un proceso de reinvención constante, ya que las quebradas vulnerables, las cuencas en riesgo y los distritos más expuestos son plenamente conocidos. No obstante, el país vuelve a llegar tarde en su preparación. Información proveniente del sector privado indica que existen montos millonarios en obras de prevención que aún están pendientes de ejecución, precisamente en un momento en que un nuevo gobierno se prepara para asumir funciones. El problema central no radica en la falta de diagnósticos técnicos, sino en una carencia de ejecución sostenida, revelando un Estado que tiende a bajar la guardia una vez que termina la emergencia inmediata.

Desde una perspectiva macroeconómica, el informe de Credicorp Capital sugiere que los términos de intercambio favorables y una mejora en las expectativas empresariales podrían compensar, en el agregado nacional, el golpe económico de El Niño. No obstante, esta lectura global no debe interpretarse como un consuelo para las poblaciones afectadas. El crecimiento promedio nacional puede sostenerse gracias a otros factores, pero esa compensación no repara la pérdida de cultivos en Piura, ni recupera la anchoveta que no llegó a las redes, ni mitiga el alza de precios que impacta directamente en los hogares de menores ingresos.

En conclusión, la situación plantea un llamado urgente y directo al gobierno entrante. La posible pérdida de S/16,000 millones es el precio que el país podría pagar por seguir postergando las medidas preventivas necesarias. La capacidad de estar listos para enfrentar el fenómeno de El Niño no es simplemente una opción administrativa más, sino que se presenta como la primera prueba real de gestión y eficacia para la nueva administración gubernamental.

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