El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado de manera contundente su rechazo a cualquier posibilidad de que la República Popular China logre establecer un control sobre el Canal de Panamá. Estas declaraciones fueron emitidas durante un evento organizado con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense, una ceremonia que estuvo marcada por diversas alusiones a la hegemonía global que ejerce la nación norteamericana en el escenario internacional.
La intervención del mandatario tuvo lugar en la biblioteca presidencial de Theodore Roosevelt, situada en Bismarck, Dakota del Norte. Durante su discurso, Trump fue directo al señalar la situación actual y los riesgos que percibe desde la Casa Blanca. "China está intentando apoderarse del Canal de Panamá y no puedo permitir que eso suceda", afirmó el presidente ante los asistentes, subrayando la importancia estratégica de mantener la influencia estadounidense en dicha zona.
El despliegue del presidente Trump para asistir al evento también llamó la atención, ya que arribó a la localidad a bordo del nuevo Air Force One, aeronave que fue donada por el Gobierno de Catar. Una vez en el lugar, el mandatario realizó un recorrido detallado por la historia de la construcción y administración del Canal de Panamá, un proceso que, según sus palabras, terminó en una entrega injustificada por parte de su país.
Trump expresó un sentimiento de lamentación al referirse a la cesión del control de la vía interoceánica, asegurando que Estados Unidos "lo regaló". Para respaldar su postura, el presidente recordó el costo humano que implicó la obra, señalando que 38.000 personas perdieron la vida durante el proceso de construcción. "Perdimos 38.000 personas construyendo el Canal de Panamá, nuestra gente, 38.000 personas murieron construyendo el Canal de Panamá. Se inauguró y, desde el primer día, fue un gran éxito, y lo regalamos. Lo regalamos", lamentó el mandatario durante su intervención.
En el ámbito económico, el presidente destacó la magnitud de la inversión realizada en su momento, calificando al Canal de Panamá como "lo más caro que jamás construimos". No obstante, subrayó que, paralelamente a ese costo, la obra resultó ser "también lo más rentable" para los intereses de los Estados Unidos durante el periodo en que estuvo bajo su administración.
El mandatario también centró una parte considerable de su discurso en criticar la gestión que ha tenido el país centroamericano desde que asumió el control total de la vía en 1999. Según las afirmaciones de Trump, la administración panameña procedió a realizar ajustes tarifarios agresivos inmediatamente después de la entrega. El presidente aseguró que lo primero que hicieron fue multiplicar por cuatro las tarifas aplicadas a los barcos que transitan por el canal, y que posteriormente las subieron de nuevo en dos ocasiones adicionales.
"Todo lo que hicieron fue hacer enormes sumas de dinero durante años y años", agregó el presidente, sugiriendo que la rentabilidad actual de la vía ha sido aprovechada exclusivamente por el Estado panameño tras la salida de las fuerzas y la administración estadounidense.
Estas declaraciones se inscriben en una línea de pensamiento que el presidente ha mantenido en diversas ocasiones. No es la primera vez que Trump insiste en que su gobierno no permitirá que China tome el control de esta infraestructura crítica. Para la administración actual, este asunto no es solo una cuestión económica, sino que ha sido situado estrictamente como una cuestión de seguridad nacional.
Este enfoque forma parte de una estrategia más amplia de la Casa Blanca para el hemisferio occidental. Desde su toma de posesión en el año 2025, Donald Trump ha apelado recurrentemente a la necesidad de "recuperar" el Canal de Panamá. El argumento central de esta postura es que China ejerce una influencia excesiva en la zona, una presión que, según el mandatario, no se limita únicamente a Panamá, sino que se extendería también hacia otros puntos estratégicos de la región, mencionando específicamente a Cuba y Venezuela.


