La Municipalidad de Lince ha implementado una serie de medidas estratégicas orientadas a fortalecer su capacidad reactiva frente a la posibilidad de un sismo de gran magnitud. Estas acciones forman parte de un plan integral de gestión del riesgo de desastres, cuyo objetivo principal es proteger la integridad de la población y reducir la vulnerabilidad del distrito ante emergencias sísmicas.
Para lograr este propósito, la comuna ha consolidado una infraestructura de respuesta que incluye nueve puntos de reunión plenamente empadronados, cuatro albergues temporales y un Centro de Operaciones de Emergencia Distrital (COED) que se encuentra totalmente operativo. Este despliegue busca garantizar que, ante un evento adverso, existan rutas y espacios definidos para la evacuación y el resguardo de los ciudadanos.
En cuanto a las condiciones geográficas del distrito, se ha destacado que Lince posee ventajas geológicas significativas. El territorio está asentado sobre un suelo compacto y de origen rocoso, una característica que resulta favorable ya que reduce la amplificación de las ondas sísmicas en comparación con otras zonas de la ciudad de Lima. Sin embargo, las autoridades han advertido que este beneficio geológico no elimina el riesgo por completo. La alta densidad poblacional y la presencia de edificaciones antiguas representan desafíos críticos que obligan a la municipalidad a mantener un trabajo permanente de prevención y gestión de riesgos.
La alcaldesa de Lince, Malca Shnaiderman Lara, subrayó la importancia de la preparación coordinada entre las autoridades y la sociedad civil. Según la autoridad edil, la capacidad de respuesta oportuna depende directamente de la preparación previa. «Hemos fortalecido nuestro Centro de Operaciones de Emergencia Distrital, implementado los equipos de respuesta y desarrollado capacitaciones con diversas instituciones. La preparación de las familias es clave para actuar de manera organizada y proteger la vida de nuestros vecinos», manifestó la alcaldesa.
La operatividad de esta red de seguridad está a cargo de la Subgerencia de Gestión del Riesgo de Desastres, que ha identificado y organizado los espacios de reunión. Entre los puntos estratégicos designados se encuentran los parques Castilla, Ruiz Gallo y Santos Dumont, además del estadio Melitón Carbajal, los cuales servirán como zonas seguras para el encuentro de la población durante una evacuación.
Complementariamente, el distrito dispone de cuatro albergues temporales diseñados para brindar refugio a aproximadamente 6,400 personas damnificadas. La gestión de estos albergues no será aislada, sino que operará de manera articulada con diversas entidades de seguridad y salud. Entre ellas, destaca la coordinación con la Comisaría de Lince, la Compañía de Bomberos y seis establecimientos de salud locales, incluyendo el SISOL y la Clínica Javier Prado, asegurando así una atención integral en materia de seguridad y sanidad.
El corazón de la respuesta logística es el Centro de Operaciones de Emergencia Distrital (COED), ubicado estratégicamente en el sótano del parque Pedro Ruiz Gallo. Desde este punto, se mantiene un monitoreo permanente de la situación y se coordinan las acciones de respuesta con todas las entidades competentes. Además, el distrito cuenta con un almacén de ayuda humanitaria que dispone actualmente de 180 kits de emergencia listos para su distribución inmediata. Con el fin de optimizar esta capacidad, la municipalidad se encuentra implementando un segundo almacén que permitirá ampliar el volumen de asistencia disponible.
La estrategia de prevención también ha incluido un fuerte componente educativo. Entre diciembre de 2025 y junio de 2026, la municipalidad llevó a cabo un cronograma de capacitaciones y simulacros. Estas actividades estuvieron dirigidas a sectores clave de la comunidad, tales como comerciantes, instituciones educativas, residentes de edificios multifamiliares y diversas organizaciones vecinales, buscando instaurar una cultura de prevención arraigada en la ciudadanía.
Finalmente, la Municipalidad de Lince hizo un llamado a todos los residentes para que asuman un rol activo en su propia seguridad. Se recordó la importancia fundamental de elaborar y mantener actualizado un Plan Familiar de Emergencia, preparar una mochila de emergencia con los insumos básicos, identificar las zonas seguras dentro de cada vivienda y participar activamente en los simulacros organizados por las autoridades. Estas medidas individuales y familiares son las que, sumadas a la infraestructura distrital, permiten una respuesta más segura y organizada ante cualquier eventualidad sísmica.


