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El BCRA interviene el mercado cambiario con letras y futuros para frenar la subida del dólar

El organismo utilizó distintas herramientas financieras para limitar el avance de la moneda. Se observó un cambio en la postura de los bancos y una mayor demanda minorista, mientras el volumen operado alcanzó niveles inusuales

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El BCRA interviene el mercado cambiario con letras y futuros para frenar la subida del dólar
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El Banco Central de la República Argentina intervino agresivamente en el mercado cambiario para frenar la escalada del dólar, que ya superó los 1.500 pesos. Para evitar el uso de reservas directas, la entidad recurrió a la venta masiva de letras dollar-linked y contratos de futuros, logrando absorber excedentes de pesos y reducir la volatilidad de la divisa. Esta estrategia de flotación sucia respondió a un incremento en la demanda minorista por el pago de aguinaldos y a un cambio de postura de los bancos. Con volúmenes operativos que alcanzaron los 500 millones de dólares diarios, el Gobierno busca evitar que el salto cambiario se traslade a los precios internos y desestabilice el plan desinflacionario.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha implementado una serie de intervenciones en el mercado cambiario con el objetivo primordial de contener la escalada de la moneda estadounidense. En un contexto donde el dólar ha registrado subas consecutivas, consolidando su valor por encima de los 1.500 pesos, la autoridad monetaria ha recurrido a la utilización de contratos de dólar futuro y a la venta intensiva de letras dollar-linked. Esta estrategia, que ha tomado un protagonismo inusual en el volumen de operaciones, es interpretada por los operadores financieros como un esfuerzo coordinado para acotar la volatilidad y evitar que el incremento del tipo de cambio se traslade directamente a los precios internos.

La dinámica en la plaza financiera puso el foco sobre la demanda de divisas y la respuesta institucional. Según informaron operadores, la entidad conducida por Santiago Bausili decidió no ejecutar ventas directas de reservas, ya que el tipo de cambio se mantuvo por debajo del límite superior de la banda de flotación. Ante las consultas realizadas por Infobae, el BCRA mantuvo su habitual hermetismo, optando por no emitir declaraciones oficiales sobre su participación activa en el mercado.

Para ejercer una influencia indirecta sobre los precios, el organismo desplegó dos herramientas fundamentales. Por un lado, la venta de contratos de futuros, concentrándose especialmente en aquellos con vencimiento a finales de julio, aunque el monto en esta plaza no fue considerado desmesurado. Por otro lado, y con un impacto más significativo, se utilizó la oferta de letras dollar-linked, instrumentos del Tesoro que ajustan su valor según el dólar oficial.

En términos operativos, el BCRA realizó ventas considerables de la letra dollar-linked D31L6, cuyo vencimiento opera a fines de julio. Posteriormente, la entidad comenzó a ofrecer la letra D30S6, con vencimiento en septiembre. Este cambio de instrumento generó especulaciones entre los operadores sobre la posibilidad de que el Central se hubiera quedado sin letras de vencimiento corto para vender. El volumen negociado en estas operaciones alcanzó los 500 millones de dólares en una sola jornada, superando ampliamente el promedio habitual de 150 millones diarios. Durante las dos ruedas previas, las cifras también fueron elevadas, moviéndose entre los 400 y 500 millones de dólares.

Estas maniobras resultan determinantes para comprender por qué el billete no registró subas aún mayores, cerrando la jornada a $1.510 para la venta en el Banco Nación. El mecanismo es claro: cada vez que el BCRA vende letras o bonos de su cartera, retira pesos de la circulación que otherwise estarían en manos de inversores privados, evitando así que ese exceso de liquidez presione el valor de la divisa al alza.

El análisis de Isaías Marini, analista macro de One618, revela que en el último mes el volumen operado en instrumentos dollar-linked aumentó en 3.000 millones de dólares, de los cuales casi 2.000 millones se negociaron únicamente la semana pasada. Esta dinámica responde al accionar del BCRA en el mercado secundario para brindar cobertura a empresas, bancos e inversores ante el incremento de la demanda.

Desde las mesas de operaciones de bancos líderes se señaló que la subida del dólar no fue provocada por cambios estructurales en los flujos de exportación o importación. El fenómeno se atribuye a un giro en la estrategia de las entidades financieras: bancos que anteriormente estaban posicionados para un dólar estable o a la baja pasaron a comprar divisas. Este movimiento fue impulsado, en parte, por un repunte de la demanda minorista vinculado al pago de aguinaldos, obligando a los bancos a abastecerse de dólares para satisfacer a sus clientes.

A pesar de esta presión, los operadores no detectaron cambios estructurales en la demanda, argumentando que la cantidad de pesos en circulación no permitiría un salto mayor en el corto plazo. Bajo este diagnóstico, se interpreta que el Gobierno aplica una "flotación sucia", donde no se defiende un valor exacto, sino que se suavizan los movimientos bruscos para sostener el esquema desinflacionario y evitar que el dólar impacte en la inflación.

Marini sostiene que el Gobierno actúa con pragmatismo, priorizando la reducción de la volatilidad. Según el analista, el tipo de cambio subió más del 5% en el último mes, influenciado por la depreciación de otras monedas emergentes y la expectativa de un segundo semestre más complejo, sumado a rendimientos en pesos muy bajos.

Por su parte, Francisco Díaz Mayer de ABC Mercado de Cambios explicó que mientras el mercado spot subió entre 7 y 8 pesos, los futuros se mantuvieron levemente por debajo, con un volumen operado superior a los 1.000 millones de dólares. Díaz Mayer sugirió que el Gobierno probablemente no anticipaba estos niveles de precio para esta fecha, estimando que el ajuste ocurriría más hacia agosto o septiembre, y que ahora busca "poner el freno" para evitar un desborde.

Finalmente, Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio, coincidió en que el BCRA utiliza estas herramientas para moderar el mercado. Aunque consideró que el deslizamiento del dólar podría interesar al Gobierno, enfatizó que no le agrada que la suba se espiralice, señalando que estas intervenciones son prácticas comunes en los bancos centrales a nivel global.

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