El regreso a casa se convirtió en una pesadilla para un grupo de venezolanos deportados desde Estados Unidos. Darwin Eliezer Serrano López logró comunicarse con sus familiares la mañana en que aterrizó en suelo venezolano, pero horas más tarde, el hotel donde había sido trasladado colapsó debido a los fuertes sismos que azotaron el centro-norte del país.
El vuelo de repatriación número 164, procedente de Miami, aterrizó el miércoles a las 10:22 a.m. en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. A bordo se encontraban 146 personas: 120 hombres, 19 mujeres y 7 menores de edad, según los datos suministrados por las autoridades venezolanas y la iniciativa ICE Flight Monitor de Human Rights First. En un primer momento, la misión Vuelta a la Patria informó que los pasajeros habían sido recibidos "con dignidad", siguiendo los protocolos necesarios para asegurar un reencuentro favorable en la nación.
Sin embargo, el destino de los repatriados tomó un giro trágico. Los familiares denuncian que los pasajeros fueron trasladados al hotel El Santuario, ubicado en Macuto, estado La Guaira, con el fin de permanecer allí temporalmente mientras se completaban los trámites administrativos de su repatriación. Pocas horas después de su llegada, dos terremotos con apenas segundos de diferencia sacudieron la región, provocando el derrumbe de la estructura.
Paula Andrea Chacón, familiar de Darwin Serrano, recordó que la última comunicación que tuvieron fue el miércoles, cuando él llamó para coordinar que un primo lo llevara a casa. Desde entonces, Chacón permanece junto a otros familiares frente a los escombros del hotel, en una de las zonas más afectadas junto con la capital, Caracas, donde los sismos dejaron un saldo total de al menos 1.719 muertos.
La angustia es compartida por José Gregorio Rincón Ávila, abuelo de Adalberto Rincón Franco. Adalberto, de 28 años, había vivido tres años en Estados Unidos y regresaba con la esperanza de reencontrarse con su esposa y sus hijas. Rincón Ávila lleva varios días apostado en el perímetro del hotel sin recibir respuestas claras sobre el paradero de su nieto. "Ya sabemos que esos cuerpos van varios días desde el miércoles, pero algo que nos llevemos nuestros seres para nuestras casas", expresó con resignación.
Los familiares han denunciado graves dificultades para acceder al área de los escombros y critican la gestión de las labores de búsqueda. Según los testimonios, los equipos de rescate han operado de forma intermitente y el acceso ha sido restringido por personal de seguridad que, según Paula Andrea Chacón, no cuenta con la especialización necesaria para remover escombros. "Ellos son de seguridad, no son rescatistas", afirmó, haciendo un llamado para que intervengan ingenieros civiles o especialistas en rescate, ya que consideran que la respuesta gubernamental ha sido insuficiente.
En medio de la incertidumbre, las familias manejan diversas hipótesis: algunos pasajeros habrían logrado escapar corriendo, otros habrían sido rescatados y trasladados en autobuses, y el resto permanecería atrapado bajo el edificio. La prioridad actual para los allegados es recuperar los cuerpos para cerrar el proceso de duelo, especialmente ante las condiciones climáticas y el tiempo transcurrido.
Otro de los casos es el de Amanda Donizete, quien vivía en Georgia y regresaba contenta a Venezuela para ver a su familia. Su hermano, Luis Armando Da Silva, ha recorrido diversos hospitales y morgues durante más de cinco días sin obtener respuesta sobre su ubicación.
Respecto a las responsabilidades, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos aclaró que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dejó de ser responsable de los deportados una vez que el vuelo aterrizó y los pasajeros fueron entregados a las autoridades venezolanas. Por su parte, el Ministerio de Comunicación del Gobierno de Venezuela y Vuelta a la Patria no han emitido comentarios detallados tras ser contactados por la prensa.
Este suceso ocurre en un contexto de incremento en las deportaciones. Tras la decisión de la Corte Suprema de autorizar el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para unos 300.000 venezolanos bajo la administración de Trump, Estados Unidos ha deportado a cientos de personas semanalmente. Solo en el mes de mayo, la cifra alcanzó las 1.746 personas deportadas.


