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Wall Street inicia la segunda mitad de 2026 entre el auge de la IA y la incertidumbre electoral

Tras recuperarse del desplome provocado por la crisis en Medio Oriente, el S&P 500 inicia la segunda mitad de 2026 impulsado por la IA, aunque persisten riesgos como la inflación, las tasas de interés y las elecciones de noviembre.

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Wall Street inicia la segunda mitad de 2026 entre el auge de la IA y la incertidumbre electoral
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Wall Street cierra el primer semestre de 2026 tras una montaña rusa financiera. El S&P 500 logró revertir una caída inicial provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán para alcanzar una subida del 7 por ciento, impulsado principalmente por la euforia de la inteligencia artificial. El sector de los semiconductores ha sido el gran protagonista, con crecimientos históricos en firmas como Micron y Sandisk, aunque Nvidia se ha quedado rezagada en comparación. A pesar del optimismo tecnológico, el panorama es desigual. Mientras los chips vuelan, los sectores energético y de software han sufrido desplomes significativos y el mercado estadounidense rinde menos que el global. De cara a la segunda mitad del año, la incertidumbre crece debido a la inflación, la sostenibilidad del gasto en IA y las elecciones de mitad de mandato, factores que sugieren una posible corrección y un giro hacia sectores más defensivos.

El mercado bursátil estadounidense ha atravesado un primer semestre de 2026 marcado por una volatilidad extrema, transitando desde desplomes profundos hasta recuperaciones aceleradas. Tras un inicio de año turbulento, Wall Street se prepara ahora para enfrentar la segunda mitad del ejercicio, navegando entre el optimismo generado por la inteligencia artificial y una serie de riesgos macroeconómicos y políticos que mantienen en alerta a los inversores.

El camino hasta junio no ha sido lineal. El 30 de marzo, el índice S&P 500 registraba una caída superior al 7% en lo que iba del año. Este retroceso fue provocado principalmente por la escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz y el lanzamiento de una guerra contra Irán por parte del presidente Donald Trump, factores que impulsaron al alza los precios del petróleo y generaron inestabilidad global. Sin embargo, el mercado logró revertir completamente esta tendencia durante la primavera, impulsado por un crecimiento sostenido y la euforia en torno a la inteligencia artificial. Actualmente, el S&P 500 acumula una subida superior al 7% en lo que va de 2026.

El motor principal de este repunte ha sido, sin duda, el sector de los semiconductores. El índice de semiconductores de la Bolsa de Filadelfia se disparó un 74% durante el segundo trimestre, encaminándose hacia su mejor desempeño trimestral histórico. Las acciones de semiconductores de alto rendimiento se han consolidado como el grupo más fuerte del S&P 500, con un incremento del 37% gracias a las masivas inversiones en infraestructura de IA, específicamente en las áreas de procesamiento, memoria y almacenamiento.

En términos comparativos, el índice de Filadelfia ha superado al S&P 500 por 86 puntos porcentuales desde enero, lo que representaría el mejor desempeño histórico para un primer semestre en relación con el índice de referencia en tres décadas. Destacan casos como el de Micron Technology Inc., el mayor fabricante estadounidense de chips de memoria, que ha subido un 297% este año, aportando aproximadamente el 22% del aumento total del S&P 500. Aún más sorprendente es el caso de Sandisk Corp., con un incremento vertiginoso del 781%. No obstante, no todas las tecnológicas han seguido este ritmo; Nvidia Corp., la empresa más valiosa del mundo, solo ha crecido un 3,2% en 2026, siendo la de peor desempeño dentro del índice de semiconductores.

En contraste, el sector energético ha vivido un giro de 180 grados. Tras liderar el mercado en el primer trimestre con un alza del 37% debido al petróleo, el sector cayó un 13% en el segundo trimestre, el peor resultado del índice. Esta caída responde a la expectativa de que los precios del crudo disminuyan si se alcanza un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. Otros sectores rezagados incluyen la gestión inmobiliaria, que ha caído un 30%, y las empresas de software y servicios, con una pérdida del 21%. En este último grupo, Intuit Inc. es la acción con peor desempeño del S&P 500, con una caída del 60%.

A nivel global, el S&P 500 muestra una debilidad relativa. Con un avance del 7,4% en el semestre, se sitúa 3,8 puntos porcentuales por debajo del índice MSCI All Country World (excluyendo EE. UU.). De mantenerse esta tendencia, sería la primera vez desde la crisis financiera mundial de 2009 que las acciones estadounidenses rinden menos que sus homólogas globales durante el primer semestre de dos años consecutivos.

De cara al futuro, los analistas advierten sobre riesgos concretos: la sostenibilidad del gasto en IA, la persistencia de la inflación y la posibilidad de que las tasas de interés vuelvan a subir. Además, las elecciones de mitad de mandato en noviembre introducen una variable crítica, ya que podrían alterar el control del Congreso.

Eric Beiley, director ejecutivo de gestión patrimonial de Steward Partners, señaló que el mercado presenta signos de nerviosismo debido a la obsesión con los chips y la duda sobre si el gasto en IA dará los resultados esperados. Por ello, su firma ha comenzado a reducir la exposición a fabricantes de chips para rotar hacia sectores defensivos como el consumo y la salud.

Finalmente, la historia sugiere cautela. En el cuarto año de un mercado alcista, como es el caso actual, suele aumentar la volatilidad. Específicamente en años de elecciones de mitad de mandato, Carson Investment Research indica que se registra, en promedio, una corrección del 17,5% entre el máximo y el mínimo. Aunque históricamente el índice suele recuperarse con una ganancia promedio del 32% en los 12 meses posteriores al mínimo, la incertidumbre actual plantea un escenario donde conviven la esperanza de una recuperación final y el temor a nuevas pérdidas tras el fuerte rally del segundo trimestre.

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