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Venezuela bajo los escombros: más de 1.400 fallecidos y millonarias pérdidas tras sismos

En tanto, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó pérdidas por 6.700 millones de dólares, una cifra que equivale al 6% del PIB venezolano y que podría aumentar conforme avancen las evaluaciones oficiales.

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Venezuela bajo los escombros: más de 1.400 fallecidos y millonarias pérdidas tras sismos
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Venezuela enfrenta una catástrofe humanitaria tras dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que han dejado un saldo oficial de 1.450 fallecidos, 3.150 heridos y más de 50.000 desaparecidos. A más de 90 horas del sismo, las brigadas de rescate se concentran en La Guaira y Caracas, donde se han logrado salvar vidas milagrosamente, aunque persisten denuncias sobre la falta de maquinaria pesada para las excavaciones. La ONU y Unicef advierten sobre una crisis profunda con siete millones de damnificados, destacando que 680.000 niños requieren asistencia urgente y los hospitales operan colapsados. En el ámbito económico, los daños materiales se estiman en 6.700 millones de dólares, lo que representa el 6% del Producto Interno Bruto del país. Ante la tragedia, la comunidad internacional ha respondido con apoyo espiritual del papa León XIV y ayuda material concreta, resaltando el envío de 14,5 toneladas de insumos esenciales por parte de la Fuerza Aérea del Perú.

Las labores de búsqueda y rescate se mantienen activas en diversos puntos de Venezuela, luego de que el país fuera azotado por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado miércoles. El balance oficial de la tragedia ha ascendido a 1.450 personas fallecidas y más de 3.150 heridos, mientras las brigadas nacionales e internacionales luchan contra el tiempo para localizar a quienes aún podrían estar atrapados bajo las estructuras.

A más de 90 horas de haberse producido los sismos, las probabilidades de hallar sobrevivientes disminuyen considerablemente. No obstante, los equipos de rescate concentran sus esfuerzos de excavación en los edificios colapsados de La Guaira, identificada como la zona más afectada por el desastre, así como en diversas estructuras derrumbadas en Caracas. La complejidad de las tareas es evidente; un rescatista salvadoreño explicó a la agencia AFP que, tras el paso de tres días, la norma indica que los cuerpos ya deberían estar sin vida, aunque manifestó la esperanza de encontrar personas con signos vitales.

En medio de la tragedia, han surgido noticias que brindan esperanza. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, informó que el sábado fueron localizadas 33 personas que aún respiraban, destacando el rescate de un niño de 11 años en la localidad de Caraballeda. A través de la red social X, la mandataria expresó que, en estas circunstancias, cada vida rescatada representa esperanza para todo el país. Sin embargo, este optimismo contrasta con las denuncias de los residentes locales. Marlon Ochoa, un ciudadano que busca desesperadamente a su madre, esposa e hijo entre los escombros, reclamó a AFP la falta de maquinaria pesada y herramientas adecuadas, señalando que aún no percibe que las autoridades se estén encargando plenamente de la situación.

La magnitud del desastre ha dejado al descubierto una crisis humanitaria profunda. Según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se estima que hay más de 50.000 personas desaparecidas y hasta siete millones de damnificados. Ante este escenario, los organismos internacionales han desplegado refugios temporales, hospitales de campaña y asistencia humanitaria para atender a los miles de ciudadanos que perdieron sus hogares.

En este sentido, Gianluca Rampolla, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Venezuela, detalló que han instalado tres hospitales de campaña específicamente en La Guaira. El objetivo es brindar atención médica inmediata a los heridos para evitar el colapso de los centros asistenciales en Caracas y reducir la necesidad de traslados prolongados. Además, la ONU coordina la instalación de refugios equipados con comedores y baños cerca de las comunidades más golpeadas.

Por su parte, Unicef ha emitido una alerta sobre la situación de la infancia, señalando que 680.000 niños requieren asistencia humanitaria urgente. Manuel Rodríguez Pumarol, representante de Unicef en la nación, advirtió que los hospitales operan por encima de su capacidad máxima y que miles de menores carecen de acceso confiable a agua segura. El impacto en la educación también es severo; solo en Caracas, 432 planteles sufrieron daños, lo que ha obligado a que varios de estos centros funcionen actualmente como refugios temporales.

Desde la perspectiva económica, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó que los daños materiales alcanzan los 6.700 millones de dólares, lo que representa aproximadamente el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano. Esta cifra fue obtenida mediante imágenes satelitales y datos poblacionales a través de la herramienta RAPIDA, identificando 1,7 millones de estructuras afectadas en las zonas sísmicas. Luis Francisco Thais, representante residente del PNUD en Venezuela, subrayó la importancia de evaluaciones rápidas y precisas para una respuesta efectiva, advirtiendo que el impacto total suele multiplicarse entre 1,5 y 3 veces el valor de los daños directos, sin incluir aún los costos de reconstrucción a largo plazo.

A nivel internacional, la solidaridad se ha manifestado a través de diversos apoyos. El papa León XIV, tras el rezo del Ángelus, expresó su cercanía a los venezolanos afectados, pidió el eterno descanso para los fallecidos y brindó apoyo espiritual a los familiares. Asimismo, manifestó su gratitud hacia quienes trabajan generosamente en las labores de búsqueda y asistencia.

En el ámbito de la ayuda material, la Fuerza Aérea del Perú envió un avión Hércules C-130 con 14,5 toneladas de insumos esenciales. Este cargamento, autorizado mediante decreto supremo tras una solicitud formal del Gobierno venezolano, incluye medicamentos, alimentos no perecederos, carpas, frazadas y artículos de higiene. Luis Enrique Vásquez Guerrero, jefe del Indeci, afirmó que este envío refleja la solidaridad del Perú y no descartó la posibilidad de realizar nuevos despachos en los próximos días.

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