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Daniel Artana proyecta una inflación del 20% para 2026 y estima que el cepo se mantendrá hasta 2028

El economista jefe de FIEL analizó el escenario para el segundo semestre y advirtió que la recuperación de los ingresos reales será lenta. “No se puede hacer magia con los salarios”, aseguró.

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Daniel Artana proyecta una inflación del 20% para 2026 y estima que el cepo se mantendrá hasta 2028
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Argentina se encamina hacia 2027 con una tendencia a la baja en la inflación y una recuperación de la actividad económica. Daniel Artana proyecta que los precios podrían situarse en el 20% anual para finales del próximo año, aunque advierte que alcanzar un dígito será un proceso lento que requiere consolidar la independencia del Banco Central. El economista descarta la eliminación total del cepo antes de 2028 y alerta sobre posibles corridas cambiarias debido al riesgo político del próximo año electoral. Si bien la industria y la construcción han dejado de caer, la transición hacia una economía abierta priorizará el salto exportador en minería y energía, aunque implicará costos para los sectores orientados al mercado interno. En cuanto a las finanzas, la caída del riesgo país abre la puerta a nuevas emisiones de deuda internacional. No obstante, la recuperación de los salarios reales será lenta y dependerá estrictamente de la productividad, descartando un regreso a los niveles de poder adquisitivo de años anteriores.

Daniel Artana, economista jefe de la Fundación FIEL, sostuvo que Argentina se encamina hacia el año 2027 con un escenario de menor inflación y una recuperación de la actividad económica. No obstante, el especialista advirtió que el camino presenta desafíos significativos, especialmente en lo que respecta al poder adquisitivo de la población y la persistencia de las restricciones cambiarias.

En una entrevista concedida a El Cronista, Artana señaló que el índice de precios continuará su tendencia a la baja, proyectando que la inflación anual podría situarse en torno al 20% hacia finales del año próximo. A pesar de este optimismo moderado, fue claro al señalar que alcanzar una inflación de un dígito anual es un proceso complejo que "llevará tiempo". Para fundamentar esta postura, el economista recordó que la experiencia de países como Uruguay, Chile e Israel demuestra que la "última milla" para reducir la inflación de niveles del 30% al 5% requiere de varios años, una redefinición de la política monetaria y la consolidación de la independencia del Banco Central, elementos que Argentina aún no posee plenamente.

En cuanto a la política cambiaria, Artana fue tajante al descartar una apertura total del cepo en el corto plazo. Según sus estimaciones, la eliminación de las restricciones que aún permanecen vigentes podría concretarse recién a partir del año 2028. Sobre la estabilidad del dólar, manifestó esperar una calma cambiaria, aunque reconoció que el próximo año, al ser electoral, conlleva riesgos de dolarización de portafolios. En este sentido, vinculó la estabilidad del mercado con el clima político, advirtiendo que si las encuestas sugieren un riesgo de retorno al populismo, las corridas cambiarias podrían intensificarse, citando que las declaraciones de líderes de la oposición, como Máximo Kirchner, cierran el espacio para esperar mejoras en la calidad de la política económica.

Respecto al nivel de actividad, Artana analizó la transición hacia una economía abierta. Realizó una corrección sobre la percepción de ciertos sectores, asegurando que la industria y la construcción ya han dejado de caer. Si bien reconoció que la construcción sufrió una caída monumental entre 2023 y 2024 debido a la paralización de la obra pública y la incertidumbre, señaló que actualmente muestra señales de recuperación, aunque se encuentre en un nivel "no muy sano". Sobre la industria, indicó que, aunque el nivel desestacionalizado sea más bajo que el del año pasado, ya no existe una tendencia descendente.

El economista explicó que este proceso de transición implica costos inevitables. Afirmó que algunos sectores orientados al mercado interno sobrevivían gracias a precios excesivamente altos en comparación con el resto del mundo y que, al abrir la economía, es natural que esos rubros sufran y se achiquen. No obstante, subrayó que el objetivo a largo plazo es lograr un salto exportador, impulsado por la energía y la minería con proyecciones superiores a los 30.000 millones de dólares, lo que permitiría aterrizar en un tipo de cambio más apreciado, similar al modelo de Uruguay.

En materia de financiamiento y deuda, Artana destacó que la baja del riesgo país, actualmente cercano a los 400 puntos, abre una ventana para emitir deuda en el mercado internacional, posiblemente por debajo de una tasa del 9% anual. Sobre los vencimientos previstos para 2027, que superan los 23.000 millones de dólares, el economista manifestó que la preocupación ha disminuido en comparación con el inicio del año, gracias a la mejora en las reservas netas y la apertura de nuevas vías de financiamiento.

Finalmente, Artana abordó la situación de los ingresos reales, sentenciando que "no se puede hacer magia con los salarios". Aseguró que la recuperación del salario real será un proceso lento y estará estrictamente condicionada por la productividad y la competitividad de las empresas. En este sentido, descartó que sea posible regresar a los niveles salariales reales de 2017, que eran entre un 30% y 40% más altos.

Para cerrar su análisis, Artana evaluó el desempeño del año 2026, calificando el primer trimestre como malo, pero señalando que el segundo trimestre luce bien y que el segundo semestre debería ser aún mejor, una vez que se supere la resaca del apretón de la política monetaria y se recompongan los ingresos de los sectores informales.

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