La tensión en el Medio Oriente ha escalado drásticamente tras el anuncio de una operación militar coordinada por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán. A través de un comunicado oficial difundido por la agencia estatal Irna, el cuerpo militar iraní confirmó la ejecución de un ataque conjunto, utilizando misiles balísticos y drones, dirigido contra objetivos vinculados a los Estados Unidos ubicados en los territorios de Kuwait y Bahrein. Según la versión oficial de Teherán, estas acciones fueron una respuesta directa a lo que calificaron como "agresiones recientes" por parte de la administración de Washington.
De acuerdo con la nota emitida por la asesoría de prensa de la Guardia Revolucionaria, las fuerzas aeroespaciales y navales del grupo llevaron a cabo el despliegue ofensivo el pasado sábado 27 de junio. La operación se desarrolló en un margen horario específico, entre las 19:30 y las 20:30 (hora de Brasilia). Los objetivos principales de este ataque fueron ocho infraestructuras consideradas importantes. Específicamente, los misiles y drones fueron dirigidos contra la base de Ali al-Salem, situada en Kuwait, y contra la Quinta Frota de los Estados Unidos, estacionada en el puerto de Salman, en Bahrein. En el comunicado, la Guardia Revolucionaria aseguró que los objetivos fueron "destruidos".
Este ciclo de hostilidades no surgió de forma aislada, sino que fue precedido por una acción militar estadounidense. El comunicado de la Guardia Revolucionaria sostiene que, durante la madrugada del mismo sábado, los Estados Unidos habrían atacado cinco puestos costeros pertenecientes a la República Islámica. Según la fuente iraní, Washington llevó a cabo este ataque bajo el "pretexto" de retaliar una acción previa realizada por la Marina de la Guardia Revolucionaria contra un navío que fue calificado como "infractor".
Más allá de los enfrentamientos directos, el conflicto ha tocado puntos críticos de acuerdos diplomáticos previos. La Guardia Revolucionaria hizo referencia explícita a un entendimiento firmado en Islamabad, el cual, según la interpretación de Teherán, establece que los arreglos y el control del tráfico en el Estreito de Ormuz corresponden a la autoridad de Irán. En este sentido, el organismo militar iraní ha lanzado una amenaza clara sobre la posibilidad de endurecer su enfoque y sus medidas de control contra cualquier embarcación que sea considerada irregular en dicha zona estratégica.
Por su parte, el gobierno de los Estados Unidos ha confirmado la ejecución de la ofensiva. La respuesta política y militar ha sido contundente, encabezada por el presidente estadounidense, Donald Trump. El mandatario estadounidense utilizó canales de comunicación para emitir una advertencia severa sobre el futuro de la República Islámica. Trump sugirió que podría llegar un momento en el que Washington no sea capaz de actuar con sensatez, viéndose obligado a concluir militarmente la tarea que, según sus palabras, ya habían iniciado con éxito. El presidente fue enfático al declarar que, de ocurrir este escenario, "la República Islámica de Irán dejará de existir".
Finalmente, la Guardia Revolucionaria ha advertido que cualquier violación del cese al fuego sería una acción contraria al "artículo primero" del mencionado entendimiento de Islamabad. Según la entidad militar iraní, el incumplimiento de este punto específico del acuerdo podría derivar en una interrupción general de los procesos diplomáticos y operativos establecidos entre las partes, lo que incrementa la incertidumbre sobre la estabilidad de la región en los próximos días.

