Tras más de cuatro años de un conflicto a gran escala iniciado por Moscú, Ucrania ha transformado una necesidad de supervivencia en una oportunidad económica y diplomática. Los drones rusos, que se han consolidado como el arma más letal en territorio ucraniano causando miles de víctimas civiles y militares, han obligado a Kiev a innovar constantemente. Ante cada avance ruso, como los vehículos con visión en primera persona (FPV), la propulsión a reacción o el uso de cables de fibra óptica, Ucrania ha desarrollado contramedidas efectivas. Ahora, el Gobierno y la industria de defensa ucraniana buscan compartir y vender este conocimiento a nivel global.
En un contexto donde drones similares atacan a Israel, a los estados del Golfo Pérsico y a fuerzas estadounidenses en Oriente Medio, Ucrania se posiciona como el principal experto en la materia. El país no solo vende equipos, sino que ofrece asesoramiento estratégico y establece líneas de producción conjuntas. Stanislav Hryshyn, director de estrategia de General Cherry, fabricante de drones interceptores, describe este bagaje como "experiencia sangrienta". El presidente Volodímir Zelenski ha sido el principal impulsor de estos acuerdos, encontrando un mercado receptivo en países que enfrentan amenazas similares, como los ataques de Hezbolá contra Israel o las operaciones de Irán en la región.
La ventaja competitiva de Ucrania radica en la aplicación práctica. Marko Kushnir, portavoz de General Cherry, sostiene que las tácticas utilizadas actualmente en Oriente Medio son estrategias que ya funcionaron en Ucrania hace uno o dos años, asegurando que la mayoría de las novedades en interceptores provienen de Kiev. Esta realidad ha llevado a la firma de nueve acuerdos recientes, incluyendo pactos de seguridad a 10 años con Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, además de acuerdos con Lituania, Letonia y Estonia.
El caso de Letonia es emblemático. El primer ministro Andris Kulbergs ha subrayado que la protección de sus cielos depende de seguir el ejemplo y los conocimientos ucranianos. El acuerdo incluye acceso inmediato a tecnologías y la llegada de expertos en unidades de combate antidrones. Además, ambos países planean construir una planta de producción de drones cerca de la frontera letona con Rusia antes de finales de año. A nivel regional, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, confirmó que Ucrania ha firmado un acuerdo de drones que involucra a diversas empresas y países de la Unión Europea.
A cambio de estas exportaciones y el asesoramiento, Kiev busca fortalecer su propia defensa, exigiendo mayor apoyo militar y económico. El objetivo principal es la obtención de misiles Patriot de fabricación estadounidense. Aunque el presidente Donald Trump ha manifestado que permitiría la fabricación de estos misiles en Ucrania, se estima que la producción a gran escala tardaría años en concretarse. Mientras tanto, Zelenski ha aclarado que las exportaciones de drones se limitarán para priorizar las necesidades del ejército ucraniano y asegurar que los ingresos fortalezcan la defensa nacional.
Técnicamente, la defensa ucraniana no depende de una solución única, sino de una línea de múltiples capas que incluye sistemas de alerta temprana, radares, guerra electrónica, helicópteros, cazas y grupos de fuego móviles. Andrii Hrytseniuk, director ejecutivo de Brave1, señala que existen entre 15 y 20 modelos de interceptores eficaces, producidos por más de cien empresas. Estos sistemas deben adaptarse semanalmente debido a los constantes cambios en las tácticas rusas.
Una de las innovaciones más destacadas es el Khyzhak (Depredador), desarrollado por la empresa Uforce. Este sistema utiliza inteligencia artificial, cámaras térmicas, ópticas y láseres para detectar y rastrear objetivos de forma automática. Aunque actualmente requiere la supervisión de un operador humano para disparar, el sistema está diseñado para evolucionar hacia la autonomía total. Su objetivo principal es neutralizar los drones FPV conectados por fibra óptica, los cuales son inmunes a la guerra electrónica al no utilizar ondas de radio.
Oleksiy Honcharuk, presidente de Uforce, advierte que los drones FPV representan el mayor desafío actual y que la incorporación de IA por parte de Rusia aumentará la amenaza. El Khyzhak busca resolver el problema de la "zona de exterminio", un espacio neutral de hasta 32 kilómetros entre las líneas enemigas que hace extremadamente peligroso el avance de las tropas.
Finalmente, Ucrania insiste en que la lección más valiosa es la velocidad de innovación. Hrytseniuk enfatiza que los países deben crear estructuras ágiles capaces de desarrollar nuevas estrategias en semanas, no en años. Según el líder de Brave1, mantener enfoques de defensa de hace una década genera una falsa sensación de seguridad, y Ucrania se posiciona como el único país con la comprensión real de cómo se libra la guerra en el siglo XXI.


