El estado venezolano de La Guaira se encuentra en una situación de emergencia sanitaria y humanitaria tras haber sido sacudido el pasado miércoles por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5. Estos movimientos telúricos, que impactaron severamente la región costera, han dejado un saldo trágico de al menos 1.430 personas fallecidas, miles de heridos y un gran número de familias que han quedado damnificadas al perder sus viviendas.
Ante la magnitud del desastre, el Sistema de Naciones Unidas en Venezuela coordinó una respuesta inmediata para mitigar la crisis. Como medida prioritaria, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) procedió a la instalación de tres hospitales de campaña en La Guaira. Esta acción fue necesaria debido a la saturación crítica de los centros hospitalarios principales de Caracas, los cuales recibieron un flujo incesante de pacientes trasladados desde la zona costera y otras áreas afectadas por los sismos.
Gianluca Rampolla, coordinador residente de la ONU en Venezuela, confirmó la gravedad del escenario y subrayó la importancia estratégica de ubicar los hospitales de campaña en proximidad a las comunidades damnificadas. Según Rampolla, el objetivo es evitar traslados prolongados y peligrosos, una medida fundamental para garantizar la supervivencia de aquellos pacientes que presentan heridas graves. La Guaira se posicionó como el epicentro de la emergencia, enfrentando un colapso de sus servicios de salud locales y una demanda sanitaria que ha superado cualquier antecedente reciente en el territorio nacional.
Complementando la infraestructura médica, la ONU gestionó la llegada de un avión cargado con 20 toneladas de ayuda humanitaria. Este cargamento incluye insumos críticos para la potabilización del agua y otros recursos esenciales diseñados para estabilizar las operaciones de rescate y brindar atención primaria a los sobrevivientes. Asimismo, en una labor conjunta entre la ONU y las autoridades venezolanas, se implementó la instalación de refugios multiservicios. Estos espacios, que cuentan con comedores y baños, fueron distribuidos cerca de las comunidades costeras para brindar cobijo a quienes perdieron sus hogares, evitando desplazamientos extensos en un estado de alta vulnerabilidad.
En las primeras horas posteriores a los sismos, el operativo de rescate se desarrolló en un clima de máxima urgencia. Equipos de búsqueda y rescate provenientes de diversos países se desplegaron en las zonas más devastadas, mientras que la población local participó activamente en la localización de sobrevivientes entre los escombros y en la asistencia básica de los heridos.
A nivel internacional, Ecuador ha mantenido un despliegue significativo de apoyo. A través de una iniciativa impulsada por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, el gobierno ecuatoriano habilitó nueve centros de acopio en diversas universidades. Estas jornadas de recolección se llevaron a cabo en las provincias de Guayas, Manabí, El Oro, Santa Elena, Pichincha, Chimborazo, Azuay y Pastaza. Entre los suministros reunidos se encuentran colchones, carpas familiares, agua potable, productos de limpieza, toallas e implementos de cocina.
Además de los insumos materiales, Ecuador desplegó a 108 bomberos procedentes de Guayaquil y Quito para ejecutar tareas especializadas de búsqueda y rescate en suelo venezolano. Es notable que, a pesar de que las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Venezuela se encuentran rotas desde el año 2024, se mantuvo abierto un canal humanitario para facilitar el envío de ayuda. Paralelamente, el Gobierno de Ecuador monitoreó la situación de sus nacionales en las zonas afectadas y gestionó la repatriación de ciudadanos ecuatorianos que se encontraban en situación vulnerable.
Por su parte, la República Dominicana también ha respondido a la emergencia mediante el envío de un cargamento de medicamentos transportado por la Fuerza Aérea. Estos insumos fueron entregados a las autoridades sanitarias venezolanas para reforzar la capacidad de atención en los hospitales y los centros de campaña. Esta operación fue coordinada por el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Defensa dominicanos, con el apoyo de la Central de Apoyo Logístico y el Programa de Medicamentos Esenciales.
En este marco, se ha puesto en marcha la misión denominada "Quisqueya Solidaria 2026", la cual avanza en la preparación de una embarcación que transportará agua, alimentos, medicamentos y otros artículos de primera necesidad. Asimismo, el presidente dominicano Luis Abinader envió una delegación oficial para asistir a los compatriotas residentes en Venezuela, ofreciendo ayuda humanitaria y facilidades de retorno al país si fuese necesario. Desde la comunidad dominicana se ha confirmado el fallecimiento de una ciudadana como consecuencia de los sismos.
Finalmente, la Organización Internacional para las Migraciones ha emitido estimaciones que indican que hasta 6,76 millones de personas podrían haberse visto afectadas por estos terremotos. El despliegue de los hospitales de la ONU, la ayuda de países como Ecuador y República Dominicana, y la labor de los rescatistas internacionales constituyen la respuesta ante un escenario que aún requiere de recursos y presencia constante para avanzar en las labores de rescate y la posterior reconstrucción de la región.

