La noche del pasado miércoles marcó un momento crítico para Venezuela, que sufrió una de sus mayores sacudidas en más de un siglo. El evento sísmico, que provocó el derrumbe de edificios y resultó en la pérdida de más de 230 vidas, ha sido identificado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) como un fenómeno poco común denominado “doblete”. A diferencia de un sismo convencional, este evento no consistió en un único movimiento, sino en dos terremotos de gran magnitud que ocurrieron casi simultáneamente.
Un doblete se define como la sucesión rápida de dos sismos con magnitudes similares, una condición que puede incrementar significativamente el nivel de destrucción en comparación con un evento único. En el caso ocurrido en el norte de Venezuela, la región fue golpeada primero por un terremoto de magnitud 7,2, seguido apenas 39 segundos después por un segundo sismo de magnitud 7,5.
Raul Pérez-López, científico especializado en terremotos del Instituto Geológico y Minero de España en Madrid, explicó que los terremotos dobles son extremadamente destructivos. Según el experto, la diferencia fundamental radica en que, mientras que en un sismo único las réplicas posteriores suelen tener una energía mucho menor, en los dobletes ambos eventos poseen una energía similar, lo que potencia el daño estructural.
A pesar de los datos preliminares, la comunidad científica mantiene un debate sobre la naturaleza exacta del evento. Algunos investigadores sugieren que la información adicional que se recoja en los próximos días podría revelar que no se trató de un doblete, sino de un único terremoto de gran escala. Judith Hubbard, científica experta en sismología de la Universidad de Cornell, señaló que desentrañar lo ocurrido podría tomar varios días, y es posible que no se llegue a una conclusión definitiva sobre si fueron uno o dos sismos.
Para los científicos, determinar esta diferencia es crucial, ya que podría aportar conocimientos valiosos para predecir la gravedad de futuros terremotos. Aunque los dobletes son raros, la región no es ajena a ellos; el USGS registró un evento similar, aunque más débil, con magnitudes de 6,2 y 6,3 en septiembre de 2025. No obstante, Hubbard advirtió que no existe una regla general para identificar qué tipos de fallas producen este fenómeno debido a su baja frecuencia.
Desde el punto de vista tectónico, los sismos se originaron en el límite entre las placas del Caribe y la Sudamericana, las cuales se deslizan a una tasa aproximada de 20 milímetros por año. Si bien el norte de Venezuela es propenso a sismos dañinos, en el último siglo la región solo ha registrado siete terremotos de magnitud 6 o superior.
Hubbard explicó que un sismo de magnitud 7,5 no suele ocurrir de forma instantánea, sino que se propaga a lo largo de la falla. Es posible que el primer pulso, responsable del sismo de 7,2, haya generado un efecto dominó que desencadenara el segundo pulso mayor. Dado que un terremoto suele durar entre 30 y 40 segundos, el hecho de que el segundo pulso ocurriera durante la sacudida del primero dificulta la distinción en los datos actuales. Si se confirmara que fueron dos pulsos de una sola ruptura, el evento equivaldría a un sismo de magnitud 7,6.
Por otro lado, el reporte preliminar del USGS describe dos sismos distintos separados por una distancia de entre 5 y 10 kilómetros, sugiriendo que uno pudo haber disparado al otro. Un detalle relevante es que la agencia propone que las fallas involucradas se deslizaron en direcciones opuestas, aunque Hubbard sostiene que los datos sísmicos actuales son ambiguos y requieren más información para confirmar estas orientaciones.
La situación en el terreno, especialmente alrededor de Caracas, ha complicado la evaluación. Los sedimentos subterráneos de la zona pudieron haber ralentizado y amplificado las ondas sísmicas, aumentando la capacidad destructiva. Asimismo, el hundimiento del terreno podría haber comprometido los cimientos de las edificaciones. La falta de redes sísmicas extensas y los cortes de energía eléctrica en centros neurálgicos han retrasado las labores de rescate. Se espera que los datos satelitales, disponibles en los próximos días, revelen los movimientos exactos de las fallas.
Este evento recuerda a otros desastres globales, como los sismos de 2023 en Turquía y Siria, donde dos terremotos de magnitud 7,8 y 7,7 golpearon la región con nueve horas de diferencia. Hubbard enfatizó que el estudio a fondo de este caso en Venezuela es vital, ya que permite a la comunidad científica mejorar las estimaciones sobre la magnitud de un terremoto basándose únicamente en los primeros segundos de la ruptura.


