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Crisis en el oficialismo: Votación por exministro Nicolás Grau pone a prueba la unidad gubernamental

El senador por Valparaíso y presidente del Partido Republicano tendrá la compleja misión de contener a su bancada parlamentaria si, como es probable, la AC contra Grau se rechaza con votos de RN.

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Crisis en el oficialismo: Votación por exministro Nicolás Grau pone a prueba la unidad gubernamental

El próximo martes 30 de junio, el Senado se convertirá en el centro de una intensa disputa política cuando se someta a votación la acusación constitucional presentada contra el exministro Nicolás Grau. Esta decisión, que recae en la Cámara Alta, no solo definirá el destino jurídico y político del ex jefe de la billetera fiscal, sino que también servirá como un termómetro crítico para medir la cohesión y el estado de ánimo del oficialismo. En medio de este complejo escenario, el senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, emerge como una figura central en el intento de gestionar las tensiones internas.

El origen del conflicto se remonta a la presentación del libelo, una iniciativa impulsada por la bancada libertaria en colaboración con diputados republicanos. Este movimiento ha generado una fractura visible dentro de las fuerzas que apoyan al gobierno, especialmente luego de que sectores de Renovación Nacional (RN) y Evópoli manifestaran su intención de votar en contra de la acusación. Esta postura fue recibida con molestia por la bancada republicana, la cual no dudó en lanzar fuertes críticas contra Diego Schalper, quien se desempeña como jefe de bancada de Renovación Nacional.

La controversia no se limitó al ámbito legislativo, sino que escaló hasta alcanzar los pasillos de La Moneda. Tras una serie de intercambios verbales entre Schalper y los diputados del Partido Republicano Agustín Romero y Benjamín Moreno, la presidenta de Renovación Nacional decidió elevar el conflicto a un nivel institucional. Durante el comité político del pasado lunes, la senadora presentó un reclamo formal ante el biministro Claudio Alvarado, exigiendo respeto tanto para su partido como para las decisiones autónomas que este tome.

Ante esta crisis, el senador Arturo Squella asumió un rol mediador, comprometiéndose a dialogar con el diputado Romero para evitar que se repitan episodios de confrontación. Tras dicha reunión, el senador por Valparaíso mantuvo una postura pública de distanciamiento respecto a las formas utilizadas por algunos de sus correligionarios. En un punto de prensa junto a otros presidentes de partidos oficialistas, Squella fue enfático al declarar que el comportamiento de determinadas personas dentro de su partido no cuenta con su respaldo ni es destacado por su liderazgo.

A pesar de estos esfuerzos, el panorama para el próximo martes sigue siendo incierto. Se prevé que la acusación contra Grau sea rechazada gracias a los votos de Renovación Nacional y Evópoli, lo que podría desencadenar un nuevo episodio de hostilidad y fuego cruzado entre las fuerzas aliadas. No obstante, fuentes internas de RN han manifestado a EL DÍNAMO que mantienen la confianza en la conducción de Squella, destacándolo como uno de los pocos republicanos que ha comprendido la magnitud de la responsabilidad que implica formar parte del partido del presidente.

Mientras que en Chile Vamos valoraron la ausencia de nuevos cruces entre Romero y los diputados de RN tras la aprobación de la AC en la Cámara, persiste una profunda desconfianza. Dirigentes de RN, bajo reserva, han advertido que no tolerarán nuevas faltas de respeto, anticipando que la bancada republicana buscará culpables en caso de que el libelo sea rechazado en el Senado.

Este clima de tensión se ha visto exacerbado por el comportamiento del diputado Agustín Romero, quien recientemente tuvo un enfrentamiento con Ximena Ossandón, vicepresidenta de la Cámara y militante de RN. Durante la discusión del proyecto de ley de encapuchados, Romero se refirió a quienes cometen delitos cubriendo su rostro utilizando el calificativo de “humanoides”. Ante esto, Ossandón llamó al orden al parlamentario y solicitó que dichas palabras fueran eliminadas del acta. Romero respondió desafiándola, afirmando que trata a las personas como desea y que, de lo contrario, lo lleven al Comité de Ética.

Esta situación es coherente con un comunicado previo emitido por la comisión política de RN, donde condenaron el trato hostil y agresivo de parlamentarios y dirigentes republicanos hacia sus miembros, calificando estas conductas como inaceptables para fuerzas que respaldan un mismo gobierno y describiéndolas como una afrenta a la unidad nacional.

Este conflicto político ocurre en un contexto de inestabilidad administrativa, ya que se contabilizan 23 autoridades que han dejado sus cargos en los primeros tres meses del gobierno de Kast. Simultáneamente, la administración enfrenta otros desafíos, como la defensa del ministro de Agricultura sobre la entrega de visas a migrantes para el sector agrícola y la revisión de fallas en productos por parte de empresas fabricantes.

En el plano social, la tensión política se refleja en la percepción ciudadana. Un estudio revela que el 46% considera que los despidos son la principal emergencia laboral, mientras que un 35% señala las dificultades de reinserción y otro 35% los bajos salarios. Por su parte, Patricio Fernández, director de Democracia UDP, ha analizado que, aunque se valora la justicia como pilar democrático, existe una profunda percepción de corrupción, desigualdad y desconfianza en el sistema judicial. Finalmente, el ambiente de polarización queda sellado con las declaraciones de una diputada, quien calificó a la oposición y a Chile Vamos como "derechita cobarde".

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