El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció oficialmente que el periodo de bloqueos que mantuvo al país en vilo ha terminado. Tras 53 días de protestas sociales que paralizaron diversas rutas estratégicas, el mandatario confirmó que el país comienza a salir de una crisis profunda, marcada por el desabastecimiento de productos básicos y pérdidas económicas millonarias. Esta declaración se produce luego de que se registrara el retiro de los últimos puntos de bloqueo, permitiendo que el suministro de alimentos retorne de manera paulatina a los mercados de ciudades clave como La Paz y El Alto.
En un encuentro con los medios de comunicación, el presidente Paz ratificó que, si bien los sectores sociales tienen el derecho de reorganizarse, este proceso debe orientarse hacia la construcción de la patria y no hacia su destrucción. El mandatario fue enfático al señalar que el bloqueo ha sido derrotado y que no puede retornar al país, instando a los ciudadanos a organizarse para construir el futuro nacional. Estas declaraciones fueron emitidas en el contexto del velorio de Antonio Araníbar, una figura destacada en la lucha por la democracia en Bolivia, espacio donde el presidente subrayó que el diálogo es la vía fundamental para lograr el reencuentro entre todos los bolivianos.
El restablecimiento de la normalidad comenzó a percibirse desde la madrugada del lunes. Los últimos puntos de obstrucción fueron levantados, principalmente en la región del Chapare, luego de que Evo Morales realizara un llamado a suspender las medidas de presión. A este movimiento se sumó la Central Obrera Boliviana (COB), que firmó un acuerdo con el Gobierno y decidió abandonar la protesta. Esta situación dejó aislados a los grupos del sector campesino-indígena Túpac Katari y a los seguidores directos de Morales. Cabe recordar que el presidente Paz había declarado el estado de excepción el pasado 20 de junio, posterior al acuerdo con la COB, con el objetivo específico de desbloquear las rutas nacionales.
El impacto inmediato del levantamiento de las medidas de presión se reflejó en el abastecimiento. Camiones cargados de alimentos comenzaron a ingresar nuevamente a los principales mercados de La Paz y El Alto. El alivio fue palpable en los precios de productos esenciales como el pollo y el huevo, los cuales habían llegado a triplicarse durante los días de mayor tensión. Martha Troche, productora de huevos, relató que logró llegar a la ciudad después de haber estado varada durante dos semanas, señalando que la posibilidad de vender su producción representa un alivio económico fundamental para numerosas familias. En la misma línea, Elsa Callisaya, residente de La Paz, celebró la vuelta de los precios accesibles del pollo, lo que le permitirá reunir a su familia tras semanas de severas dificultades.
Desde el punto de vista técnico, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que, para las 7 de la mañana de este martes, las nueve regiones del país se encontraban libres de bloqueos sociales. No obstante, la entidad precisó que aún persistían algunos puntos de obstrucción, aunque estos se debían a tareas de limpieza o a una inundación ocurrida en Santa Cruz. Durante los momentos más críticos del conflicto, Bolivia llegó a registrar más de cien cortes simultáneos en sus carreteras, lo que provocó consecuencias graves en el suministro de combustible, oxígeno medicinal y otros insumos vitales para la salud y la industria.
El conflicto social se originó el 1 de mayo con la declaración de la COB y alcanzó su punto máximo de intensidad a partir del 6 de mayo, cuando sectores campesinos bloquearon rutas exigiendo atención a diversos reclamos. Con el paso del tiempo, las demandas se centralizaron en la solicitud de renuncia del presidente Paz, rechazando inicialmente los llamados al diálogo. Los seguidores de Evo Morales se sumaron a estas exigencias mediante una marcha hacia la sede del gobierno, aunque posteriormente el exmandatario relativizó la demanda de renuncia desde el Trópico de Cochabamba.
El saldo del paro fue devastador, afectando a siete de los nueve departamentos del país. El conflicto provocó situaciones de hambre, muertes y el colapso total de diversas actividades laborales. El sector empresarial ha calculado que las pérdidas económicas superan los 2.500 millones de dólares. El fin de las protestas se concretó gracias a la combinación de la declaración del estado de excepción y la creciente presión social. Aunque Evo Morales anunció un "cuarto intermedio" en las protestas, advirtió que esta medida no representa una rendición.
Por su parte, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó que la aplicación del estado de excepción dejó "solos a los violentos". Según Gálvez, el pueblo derrotó la protesta al no caer en la violencia y respetar la Constitución y las leyes. El Gobierno ha puesto el foco en los principales impulsores de las medidas, entre ellos Mario Argollo, Vicente Salazar, Evo Morales y el senador Nilton Condori, quienes ahora enfrentan críticas públicas y posibles procesos judiciales por los disturbios ocasionados.

