El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a centrar la atención en el complejo escenario nuclear con Irán al insistir, este martes, en que el gobierno de Teherán ha aceptado la presencia de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en sus centrales nucleares. Estas declaraciones se producen en un clima de contradicciones, ya que el mandatario estadounidense señaló explícitamente que cree que las autoridades iraníes «se equivoca» al negar públicamente que tal acuerdo se haya alcanzado.
Durante una visita oficial al estado de Pensilvania, el republicano se dirigió a los medios de comunicación para expresar su postura con firmeza. Trump no dejó lugar a dudas sobre su percepción de la situación, utilizando frases repetitivas para subrayar la insistencia de su posición. «Están equivocados, están equivocados, saben que están equivocados», declaró el presidente ante la prensa, refiriéndose a las desmentidas emitidas por la República Islámica.
Más allá de la simple insistencia, el mandatario aseguró que la aceptación de los inspectores por parte de Irán está confirmada «al 100%». Esta afirmación categórica viene acompañada de una advertencia directa sobre el futuro de los procesos diplomáticos. Trump fue claro al señalar que, en caso de que Irán no cumpla con la aceptación de dicha presencia, las negociaciones actuales se romperían «ahora mismo», lo que pone en riesgo la estabilidad de los acuerdos preliminares alcanzados recientemente.
En cuanto a la logística y el calendario de estas visitas, el presidente estadounidense precisó que la llegada de los inspectores del OIEA se producirá «en el momento oportuno». No obstante, aclaró que, a pesar de la importancia del paso, no existe una «prisa» inmediata por ejecutar la acción, sugiriendo que hay un cronograma establecido que se seguirá según convenga.
Sin embargo, la versión de Estados Unidos choca frontalmente con la postura oficial de Teherán. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, salió al paso de estas afirmaciones el pasado lunes. Bagaei fue tajante al declarar que «no ha habido ninguna reunión con el director general del OIEA, Rafael Grossi». Asimismo, el funcionario iraní desmintió la existencia de cualquier plan concreto para que el organismo internacional realice inspecciones en las instalaciones nucleares de Irán que hayan resultado dañadas.
Las declaraciones de Bagaei surgieron apenas un día después de que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmara que la República Islámica había accedido a nuevas inspecciones. Vance había participado activamente en las negociaciones llevadas a cabo durante el pasado fin de semana en Suiza, donde se habrían discutido los términos de la supervisión nuclear.
Este intercambio de versiones ocurre en un momento crítico de la relación bilateral. La semana pasada, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento cuyo objetivo principal es poner fin a las hostilidades actuales y desbloquear el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio global.
Como parte de este entendimiento, ambas naciones se han otorgado un plazo estrictamente definido de 60 días para negociar un acuerdo de paz definitivo. Este futuro pacto deberá abordar, necesariamente, la cuestión nuclear iraní, que sigue siendo el punto más conflictivo de la agenda. Mientras Washington sostiene que hay un compromiso firme para permitir la entrada de los inspectores del OIEA, Teherán mantiene que tales planes no existen, dejando la resolución de esta disputa en manos del plazo de negociación establecido.

