Alan Greenspan, quien fuera el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y una de las figuras más determinantes en la política económica global de finales del siglo XX y principios del XXI, falleció este lunes a los cien años de edad. La noticia fue difundida por diversos medios de comunicación estadounidenses, confirmando la partida del economista neoyorquino que lideró el banco central estadounidense durante casi dos décadas.
La causa del fallecimiento fueron complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson que padecía. Esta información fue proporcionada por su esposa, Andrea Mitchell, quien se desempeña como corresponsal jefe en Washington y corresponsal jefe de asuntos exteriores de la cadena NBC News. A través de un sentido mensaje, Mitchell recordó la huella personal que Greenspan dejó en su vida desde que se conocieron en 1984, describiéndolo como un hombre de brillantez y bondad.
En sus declaraciones, Mitchell destacó que su esposo poseía una "exuberancia irracional" por diversas actividades y pasiones, mencionando específicamente su entusiasmo por el béisbol, el tenis, el golf y su afición por los Washington Commanders. Asimismo, subrayó su profundo amor por la música, con una predilección especial por el jazz, señalando que haber sido su compañera de vida representó la alegría más grande de su existencia.
La trayectoria profesional de Alan Greenspan al frente de la Reserva Federal se extendió desde agosto de 1987 hasta enero de 2006. Durante este periodo, que abarcó casi cinco mandatos presidenciales, Greenspan fue el arquitecto de una etapa caracterizada por un crecimiento sostenido y una prosperidad económica notable en los Estados Unidos. Su influencia era tal que, hacia el final de su gestión en 2006, era ampliamente reconocido y celebrado en los círculos financieros y políticos bajo los calificativos de "Oráculo" y "Maestro".
Sin embargo, el prestigio acumulado durante años sufrió un severo revés tras su salida del banco central. Apenas dos años después de dejar el cargo, en 2008, el mercado inmobiliario estadounidense colapsó, desencadenando una crisis financiera de escala global. Este fenómeno estuvo a punto de provocar la caída del sistema bancario de los Estados Unidos y sumió a la economía mundial en la recesión más profunda desde la década de 1930.
Diversos críticos y analistas atribuyeron gran parte de la responsabilidad de este colapso a las políticas de "dinero fácil" implementadas durante la gestión de Greenspan, así como a una fe excesiva en la capacidad de los mercados financieros para autorregularse bajo una supervisión ligera. Ante estas acusaciones, el propio Greenspan reconoció posteriormente haber cometido un error al suponer que las entidades bancarias del país podían gestionarse a sí mismas sin una intervención regulatoria más estricta.
En su libro publicado en 2013, titulado “The Map and the Territory”, Greenspan intentó defenderse de quienes lo responsabilizan directamente por la crisis de 2008. En dicha obra, argumentó que los modelos y pronósticos económicos tradicionales eran insuficientes para competir contra la toma irracional de riesgos, un factor que suele alimentar la creación de burbujas de precios. En una entrevista con The Associated Press en aquel año, explicó que las burbujas crecen lentamente mientras se acumula la euforia, para luego caer bruscamente cuando aparece el miedo, un proceso que admitió haberle impactado intelectualmente.
Más allá de su faceta como economista, la vida de Greenspan tuvo un fuerte componente artístico. Hijo de un corredor de bolsa, inició su formación en la música estudiando clarinete en la prestigiosa Escuela Juilliard, institución por la cual también se graduó el reconocido compositor John Williams. Antes de volcarse plenamente a las finanzas, realizó giras profesionales por todo Estados Unidos como saxofonista y clarinetista, integrando la banda de Henry Jerome.
Tras su etapa musical, Greenspan se dedicó a la academia, licenciándose en Ciencias Económicas en 1948. Su ascenso en la esfera política comenzó en 1968, cuando se convirtió en asesor de la campaña presidencial del republicano Richard Nixon. Posteriormente, desempeñó diversos cargos en las administraciones de Nixon, Gerald Ford y Ronald Reagan. Fue precisamente Reagan quien lo nominó para suceder a Paul Volcker al frente de la Reserva Federal.
El mandato de Greenspan, que duró casi dieciocho años, quedó a tan solo cinco meses de ser el más largo en la historia de la institución, distinción que permanece en manos de William McChesney Martin, quien ocupó la presidencia desde 1951 hasta principios de 1970.


