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Muere Ramiro Valdés, arquitecto del aparato represivo del régimen cubano

Figura central del castrismo durante más de seis décadas, sobrevivió a todas las purgas

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Muere Ramiro Valdés, arquitecto del aparato represivo del régimen cubano
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Muere a los 94 años Ramiro Valdés, una de las figuras más influyentes y temidas del régimen cubano. Mientras el presidente Miguel Díaz-Canel elogió su fidelidad y entrega a la patria, la historia lo recuerda como el arquitecto del aparato represivo del Estado y el responsable de miles de víctimas políticas, ganándose apodos como el Carnicero de Artemisa. Valdés fue el único dirigente en participar en los tres hitos fundacionales del castrismo: el asalto al Moncada, el viaje del Granma y la columna del Che Guevara. Como ministro del Interior, consolidó un sistema de control basado en el miedo, detenciones arbitrarias y vigilancia, extendiendo su influencia hasta sus últimos años al intentar controlar el acceso a internet en la isla. Su fallecimiento reduce drásticamente el círculo de la Generación Histórica que mantuvo el poder durante décadas. A pesar del hermetismo oficial sobre las causas de su muerte, su trayectoria queda marcada por la contradicción entre el poder absoluto que ejerció y el rechazo popular que manifestó durante las protestas de 2021.

El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, anunció este domingo el fallecimiento a los 94 años de Ramiro Valdés Menéndez, comandante de la Revolución y una de las figuras centrales en la construcción y gestión del aparato represivo del Estado cubano. A través de sus redes sociales, Díaz-Canel expresó que la partida de Valdés "duele profundamente, como la de un padre", destacando su "discreta colaboración", su "ejemplar consagración al servicio de la Patria" y su "fidelidad absoluta" hacia el liderazgo de Fidel y Raúl Castro.

El gobernante vinculó el fallecimiento con la celebración del Día de los Padres en Cuba, subrayando que la vida de Valdés estuvo signada por su adhesión al Programa del Moncada, defendiendo su esencia desde el asalto a la fortaleza en 1953 hasta el final de sus días. A pesar de los elogios oficiales, el Gobierno no ha proporcionado detalles sobre la causa, la hora ni el lugar exacto de su muerte.

Ramiro Valdés fue uno de los hombres más temidos del castrismo, conocido tanto dentro como fuera de la isla por apodos como "Charco de Sangre" y el "Carnicero de Artemisa". Esta reputación fue forjada a lo largo de décadas debido a su papel determinante en la represión política y el impacto en miles de víctimas. Valdés pertenecía a la llamada Generación Histórica, el grupo de dirigentes que acompañó a Fidel Castro antes del triunfo de 1959 y que mantuvo el control del poder durante décadas.

Su trayectoria militar es singular, ya que fue el único dirigente de la cúpula castrista que participó en los tres episodios fundacionales del régimen: el asalto al cuartel Moncada en 1953, el viaje en el yate Granma en 1956 y la integración en la columna de Ernesto Che Guevara durante la invasión hacia el centro y occidente de la isla. Con su desaparición, se reduce el círculo de dirigentes históricos con presencia pública o institucional, quedando únicamente Raúl Castro, José Ramón Machado Ventura, Guillermo García Frías y Ramón Pardo Guerra.

Tras el triunfo de la Revolución, Valdés ocupó puestos decisivos en el control estatal. Fue ministro del Interior en dos etapas, cargo desde el cual dirigió la Seguridad del Estado, la inteligencia, la policía y el sistema penitenciario. Bajo su mando se consolidaron prácticas documentadas por organismos de derechos humanos, ex presos políticos y antiguos funcionarios, que incluyen detenciones arbitrarias, juicios sumarios, interrogatorios violentos y encarcelamientos prolongados por motivos ideológicos. Valdés defendió la violencia como un principio político y moral, jactándose en entrevistas de haber colocado artefactos explosivos en espacios públicos durante la etapa insurreccional.

A pesar de su influencia, su carrera no estuvo exenta de altibajos. Fue apartado del Ministerio del Interior en dos ocasiones: primero en julio de 1968, durante reajustes internos, y posteriormente en diciembre de 1985, sin que se ofrecieran explicaciones públicas. No obstante, demostró una notable capacidad de supervivencia política, siendo rehabilitado y reasignado repetidamente gracias a la confianza de los hermanos Castro. En 2009 regresó al núcleo del poder como vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, y posteriormente asumió el cargo de viceprimer ministro bajo la Constitución de 2019.

En sus etapas más recientes, Valdés estuvo vinculado al sector de la energía, las inversiones estratégicas y las telecomunicaciones. Mientras estuvo al frente del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, se le atribuyó la frase "hay que domar el potro salvaje de internet", reflejando su función como "cancerbero de la Revolución" y vigilante ideológico.

Sus últimos meses estuvieron marcados por un silencio absoluto y una desaparición del escenario público. Su ausencia fue notable en los actos fúnebres de los 32 militares cubanos fallecidos en Venezuela el 3 de enero, así como en los Consejos de Ministros celebrados entre octubre y diciembre de 2025. Su última aparición verificable tuvo lugar el 3 de octubre de 2025, durante el aniversario 60 del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Esta ausencia prolongada alimentó rumores sobre un grave deterioro físico y una hospitalización secreta, confirmando ahora que el hermetismo oficial era el preludio de su muerte.

La vida personal de Valdés también evidenció contradicciones. Mientras diseñaba el control migratorio y el castigo al disenso, varios de sus hijos se establecieron en el exterior, disfrutando de libertades y condiciones materiales vedadas a la población cubana. Asimismo, durante las protestas del 11 de julio de 2021, Valdés vivió uno de sus momentos más incómodos al ser abucheado e insultado por ciudadanos en Palma Soriano, Santiago de Cuba, evidenciando el rechazo popular hacia la figura del hombre que ayudó a convertir el miedo en una forma de gobierno.

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