La reciente neutralización de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido bajo el alias de "Niño Guerrero" y señalado como el líder de la organización criminal Tren de Aragua, ha generado fuertes reacciones y análisis sobre la situación de seguridad en el sur de Venezuela. El operativo, que tuvo lugar en la zona minera de Las Claritas, ubicada en el estado Bolívar, fue ejecutado mediante una operación conjunta con Estados Unidos, lo que pone de relieve la magnitud de la búsqueda de uno de los criminales más requeridos del país.
Para Douglas Rodríguez, coordinador de Vente Venezuela en el estado Bolívar, este hecho no es un evento aislado, sino que representa la confirmación de las denuncias que durante años han sido emitidas por las comunidades que habitan el sur del país. Según Rodríguez, la presencia de un líder de tal envergadura en la zona minera de Las Claritas valida las alertas sobre el dominio y la presencia de estructuras criminales organizadas dentro del Arco Minero del Orinoco.
El representante de Vente Venezuela sostuvo que este suceso es una evidencia clara de la consolidación de lo que denominó una "gobernanza criminal" en territorios que son extremadamente ricos en recursos naturales. En sus declaraciones, Rodríguez aseveró que los acontecimientos confirman que el territorio y sus recursos fueron entregados a megabandas, pranes y diversas estructuras irregulares armadas, quienes han ejercido el control real sobre la zona.
Asimismo, el coordinador advirtió que la caída de "Niño Guerrero" no debe interpretarse simplistamente como la solución definitiva al problema de la inseguridad en la región. Por el contrario, señaló que este hecho debe leerse como una prueba de la profunda degradación institucional que ha sufrido el Estado, situación que permitió que organizaciones armadas avanzaran y se asentaran en las zonas mineras del estado Bolívar sin encontrar una resistencia institucional efectiva.
En este contexto, Rodríguez enfatizó que cualquier solución real y duradera para el sur de Venezuela requiere necesariamente el desmontaje del modelo extractivista actual. A juicio del dirigente, este modelo ha sido el principal motor que ha favorecido la escalada de la violencia, la explotación ilegal de los minerales y la destrucción sistemática del medio ambiente en la región sur.
Como alternativa, Rodríguez propuso la transición hacia un modelo aurífero que sea ecológico y que elimine por completo el uso de mercurio. El argumento central de esta propuesta es que el oro de la región no puede continuar siendo el detonante de la pérdida de vidas humanas ni el causante de la destrucción de ecosistemas vulnerables.
Desde la organización Vente Venezuela, se ha planteado la implementación urgente de un plan estratégico diseñado para transformar la actividad minera y convertirla en un motor de desarrollo sostenible para las comunidades locales. Este plan contempla puntos críticos, empezando por la eliminación definitiva del mercurio a través de la adopción de tecnologías limpias. Además, la propuesta incluye la recuperación ambiental de todas aquellas áreas que ya han sido degradadas y la protección estricta de los ecosistemas más frágiles.
Otro pilar fundamental de este proyecto es la gestión económica de la minería. Rodríguez propone que los ingresos provenientes de la minería legal sean reinvertidos directamente en el bienestar social, específicamente en las áreas de salud, educación e infraestructura básica para los habitantes de la zona. De igual forma, el plan busca la formalización y la dignificación del minero artesanal.
Al respecto, Rodríguez subrayó que miles de familias en el estado Bolívar dependen hoy en día de la minería para su subsistencia diaria. Por ello, insistió en que la respuesta del Estado no puede ser la criminalización de los trabajadores que operan en condiciones precarias y carecen de respaldo institucional. Definió a estos trabajadores como personas abandonadas por las instituciones y que han sido históricamente sometidas por el poder de las armas.
Finalmente, el coordinador de Vente Venezuela insistió en que la atención gubernamental y social no debe limitarse únicamente a sectores específicos como Las Claritas o el Sector 88. Alertó que municipios como Sifontes, El Callao, Piar, Sucre, Cedeño y Padre Chien enfrentan desafíos similares y requieren de un plan integral de desarrollo que permita romper con décadas de abandono estatal.
Rodríguez concluyó afirmando que estos territorios poseen el potencial técnico y humano necesario para transformarse en polos de desarrollo inteligente, conectados y responsables con el medio ambiente. Indicó que este enfoque estratégico está alineado con el proyecto de país denominado "Venezuela Tierra de Gracia", cuyo objetivo final es consolidar un sur libre del miedo y transformarlo en una auténtica tierra de trabajo y oportunidades para todos sus ciudadanos.


