Andy Burnham, actual alcalde del Gran Mánchester y principal figura de oposición interna al primer ministro Keir Starmer dentro del Partido Laborista, buscará este jueves ser elegido diputado en una elección legislativa parcial. El objetivo de Burnham es claro: necesita obtener un asiento en la Cámara de los Comunes para cumplir con los requisitos reglamentarios que le permitan desafiar formalmente la jefatura del gobierno británico, en un momento en que Starmer enfrenta un creciente cuestionamiento dentro de sus propias filas.
Para lograr este propósito, Burnham, de 56 años y antiguo ministro de Salud, se presenta como candidato en Makerfield, una circunscripción ubicada en el norte de Inglaterra, cercana a Mánchester. Esta zona, que agrupa a unas 76.000 personas y se ha desarrollado históricamente en torno a la industria minera, requiere ahora de una nueva representación parlamentaria luego de que el diputado laborista anterior dimitiera específicamente para abrir paso a la candidatura de Burnham.
El alcalde del Gran Mánchester, quien ejerce ese cargo desde 2017, es actualmente considerado la figura política más popular del Reino Unido. Esta popularidad contrasta con la situación de Keir Starmer, quien, a pesar de haber liderado al Partido Laborista hacia una victoria aplastante en las elecciones de julio de 2024, ha visto descender su nivel de aprobación. El primer ministro se enfrenta a una serie de errores políticos y diversas polémicas que han erosionado su base de apoyo.
Durante un debate electoral realizado el pasado 5 de junio en Makerfield, Burnham sugirió implícitamente sus ambiciones al afirmar ante los votantes que, en caso de ser elegido diputado, se esforzaría por representarlos al más alto nivel posible, una frase interpretada como una alusión directa al cargo de primer ministro.
Sin embargo, el camino hacia el Parlamento no está exento de riesgos. La contienda en Makerfield se perfila como una batalla difícil frente a Rob Kenyon, un plomero y candidato del partido de extrema derecha Reform UK. La circunscripción, que tradicionalmente fue un bastión seguro para los laboristas, mostró un giro significativo en las elecciones locales de mayo, donde los votantes respaldaron masivamente a Reform UK. A pesar de esta tendencia, encuestas recientes indican que Burnham lidera las intenciones de voto, situándose por delante de Kenyon.
La estrategia de Burnham responde a las reglas internas del Partido Laborista. Para poder iniciar un desafío al liderazgo de Starmer, un candidato debe contar con el apoyo de al menos el 20% de los diputados del partido en el Parlamento. Dado que los laboristas poseen una mayoría absoluta con 403 escaños, Burnham necesitaría reunir el respaldo de al menos 81 diputados. Durante su campaña, el alcalde ha sido crítico con la gestión actual y ha insistido en que el partido debe experimentar un cambio.
El contexto para Keir Starmer es complejo. El primer ministro de 63 años lidia con una economía estancada y un aumento constante en el coste de la vida, factores que han contribuido a la caída de su popularidad. A esto se suma la controversia generada por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, debido a sus vínculos conocidos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Además, el ejecutivo laborista, que puso fin a catorce años de gobiernos conservadores, sufrió un revés considerable en las elecciones municipales de mayo. Este resultado provocó la dimisión de varios ministros, incluyendo la renuncia del titular de Defensa la semana pasada, quien se separó del gobierno por discrepancias relacionadas con el presupuesto militar.
Burnham no es el único aspirante al liderazgo. Wes Streeting, también exministro de Salud, se posiciona como otro posible sucesor. Streeting, representante del ala derecha del laborismo, dimitió en mayo, una semana después de que el partido perdiera cerca de 1.500 concejales en las municipales, proceso en el que Reform UK tuvo un avance notable. En su carta de renuncia, Streeting manifestó haber perdido la confianza en el liderazgo de Starmer.
En un intento por neutralizar la amenaza, Keir Starmer sugirió el miércoles que podría integrar a Burnham en su equipo ministerial si este resulta elegido diputado, describiéndolo como un gran activo y expresando su deseo de que desempeñe un papel importante en el gobierno. No obstante, Starmer ha dejado claro que no piensa abandonar el cargo y que, en caso de enfrentarse a un desafío formal, tiene la intención de luchar por mantener su posición.
Los colegios electorales en Makerfield abrirán sus puertas este jueves a las 07h00 locales y cerrarán a las 22h00. Los resultados de estos comicios, considerados cruciales para el futuro político de Starmer, se darán a conocer en las primeras horas del viernes.


