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Kevin Warsh inicia "cambio de régimen" en la Reserva Federal con giro en la política monetaria

La Reserva Federal mantuvo estables las tasas de interés el miércoles por cuarta reunión consecutiva, pero los funcionarios insinuaron una posible subida de tasas más adelante este año para combatir el más reciente repunte de la inflación vinculado a la guerra con Irán.

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Kevin Warsh inicia "cambio de régimen" en la Reserva Federal con giro en la política monetaria
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Kevin Warsh inicia su mandato al frente de la Reserva Federal con la promesa de un cambio de régimen, simplificando la comunicación institucional y eliminando la orientación futura de las tasas. Aunque los intereses se mantienen sin cambios por ahora, la Fed advierte que una subida es posible este año para combatir la inflación impulsada por el conflicto con Irán. El nuevo presidente ha creado cinco grupos de trabajo con expertos internos y externos para reformular la política monetaria desde sus cimientos. A pesar de haber sido nombrado por Donald Trump, Warsh se enfrenta a un comité mayoritariamente contrario a los recortes de tasas, reafirmando un compromiso estricto con la meta de inflación del 2 por ciento. En el plano administrativo, Warsh ha puesto bajo la lupa la renovación de la sede del banco central, valorada en 2.500 millones de dólares, para investigar posibles irregularidades. Esta auditoría es la razón por la cual Jerome Powell permanece aún en la institución mientras se espera el informe final.

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha comenzado su mandato con una promesa explícita de implementar un “cambio de régimen” en la conducción del banco central de Estados Unidos. Tras encabezar su primera reunión de política monetaria este miércoles, Warsh dejó claro que su intención de transformar la operatividad de la institución es una prioridad inmediata.

En términos de política monetaria inmediata, los funcionarios de la Fed votaron por mantener las tasas de interés sin cambios por cuarta reunión consecutiva. Con esta decisión, la tasa de referencia se mantiene en un rango de entre el 3,5 % y el 3,75 %. Sin embargo, este dato resultó ser secundario frente a las señales enviadas por la institución sobre el futuro económico y los cambios estructurales en la comunicación del banco.

De acuerdo con las proyecciones económicas más recientes, los funcionarios de la Fed han insinuado la posibilidad de realizar una subida de tasas más adelante este año. Esta posible medida tendría como objetivo combatir el repunte de la inflación, el cual se encuentra vinculado a la situación de guerra con Irán. No obstante, la decisión de subir las tasas dependerá de que las presiones sobre los precios se extiendan más allá del mercado energético. Hasta el momento, las medidas de inflación “subyacente”, que excluyen los volátiles precios de los alimentos y la energía, han mostrado un aumento más moderado en los últimos meses.

En su primera conferencia de prensa posterior a la reunión, Warsh anunció la creación de grupos de trabajo enfocados en cinco áreas centrales para la conducción amplia de la política monetaria. El presidente de la Fed describió estos temas como “oportunos y trascendentales”, señalando que merecen una “mirada fresca”. Para ello, Warsh informó que está reclutando a algunas de las mentes más brillantes, integrando expertos tanto dentro como fuera de la profesión económica. El mandato de estos comités es sencillo pero riguroso: partir de los primeros principios, plantear preguntas difíciles, examinar la práctica actual, considerar alternativas y proponer los pasos a seguir. Se espera que la mayoría de estos grupos concluyan su labor para finales de año.

El "cambio de régimen" se ha manifestado también en la forma y el fondo de la comunicación institucional. Warsh, quien ha sido un crítico recurrente de la publicación de proyecciones trimestrales por parte de los banqueros centrales, decidió no presentar las suyas en esta ocasión. Asimismo, el comunicado de política de la Fed ha sido renovado para ser considerablemente más corto, y la conferencia de prensa del presidente también fue más breve que las habituales bajo la gestión de su antecesor.

Una de las desviaciones más notables respecto a la era de Jerome Powell es la eliminación de la “orientación futura”. Warsh y sus colegas decidieron no proporcionar pistas sobre la dirección futura de las tasas de interés, argumentando que este enfoque no se ajustaba a la coyuntura actual de la política. Sobre la frecuencia de sus apariciones públicas, Warsh mencionó que seguirá el mantra de su mentor, sugiriendo que las conferencias de prensa deben realizarse únicamente cuando haya algo verdaderamente importante que comunicar.

A pesar de estos cambios, Warsh reafirmó el compromiso inquebrantable de la institución con la estabilidad de precios. Aseguró que existe la capacidad y la voluntad unánime de cumplir el objetivo de inflación del 2 %, afirmando que este es un mensaje que se ha pasado por alto durante los últimos cinco años y que ahora será corregido.

No obstante, el nuevo jefe de la Fed enfrenta una posición incómoda en el ámbito político. Fue nombrado por el presidente Donald Trump con la expectativa de recortar las tasas de interés. Sin embargo, la realidad del comité de 12 miembros es distinta: casi todos esperan mantener las tasas sin cambios o subirlas por primera vez desde 2023. Actualmente, solo un funcionario del comité prevé un recorte de tasas para este año. De hecho, las proyecciones sugieren que solo se aplicaría un recorte de tasas en 2027, lo que mantendría los niveles actuales si se llega a producir una subida este año.

Finalmente, Warsh abordó temas administrativos, específicamente la revisión de la renovación de la sede del banco central en Washington, valorada en 2.500 millones de dólares. El presidente confirmó que ha mantenido conversaciones con el inspector general, Michael Horowitz, y se espera un informe este verano sobre posibles anomalías o errores en la planificación y ejecución del proyecto. Este proyecto ha sido blanco de críticas por parte de Trump y sus aliados, quienes denuncian una mala gestión y sobrecostos. Aunque el Departamento de Justicia cerró su investigación al inicio del año, el asunto sigue bajo la lupa del inspector general. Warsh enfatizó su deseo de asegurar que la institución sea un buen administrador del dinero, aunque cabe precisar que la Fed es una organización autofinanciada y que la obra se costea con sus propias ganancias y no con fondos de los contribuyentes. Esta revisión es, asimismo, la razón por la cual Jerome Powell permanece aún en la Fed.

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