La primera audiencia del juicio por la desaparición del niño Loan Peña se desarrolló en la ciudad de Corrientes bajo un clima de alta tensión y un despliegue de seguridad exhaustivo. El proceso tuvo lugar en un salón del Escuadrón de Gendarmería 48, un espacio que, aunque no fue diseñado originalmente para funcionar como tribunal, fue acondicionado por el personal de la Justicia Federal para albergar a los imputados, defensores, fiscales y periodistas.
La jornada estuvo marcada por una serie de escenas singulares que llamaron la atención de los presentes. Una de las primeras situaciones ocurrió cuando la defensa de Laudelina Peña, tía del menor y una de las principales acusadas, solicitó que un grupo de efectivos de Gendarmería se posicionara delante de ella. El objetivo de este pedido, realizado por la abogada Mónica Chirivín, era impedir que el público y la prensa pudieran observar las reacciones de la mujer durante la lectura de la acusación.
Además de este pedido de resguardo, la disposición del lugar permitió registrar intercambios entre los imputados que generaron comentarios en la sala. Se observó que Laudelina Peña y Victoria Caillava, quien está acusada de la sustracción y el ocultamiento del niño junto a su esposo Carlos Pérez, se saludaron con un beso al ingresar al recinto, gesto que también se repitió entre el matrimonio Pérez-Caillava minutos antes.
Otro detalle que no pasó desapercibido fue la apariencia del ex comisario Walter Maciel. El imputado lucía un anillo en una de sus manos, un elemento personal que habitualmente no se permite conservar durante los traslados de detenidos. Asimismo, se registró que Maciel mantuvo conversaciones breves con algunos efectivos policiales que formaban parte de la custodia del lugar.
Sin embargo, el punto central de la controversia durante la sesión fue la situación procesal de Esteban Federico Rossi Colombo, el psicólogo tucumano señalado por la fiscalía como parte de un grupo vinculado a la Fundación Dupuy que habría intentado desviar la investigación. Al inicio de la audiencia, Rossi Colombo no se presentó, lo que llevó a los jueces a declarar su rebeldía y ordenar su arresto, disponiendo inicialmente su apartamiento del procedimiento para realizar un nuevo juicio en el futuro. También se decidió apartar a Patricio Damián Char Bodegue de su representación legal.
La situación dio un giro inesperado tras el cuarto intermedio para el almuerzo, cuando Rossi Colombo apareció conectado mediante una videoconferencia, vistiendo un traje oscuro y acompañado por el abogado cordobés Segundo Delgado. El imputado justificó su ausencia física alegando falta de dinero para viajar a Corrientes y para pagar a su abogado anterior, nombrando en ese momento a Delgado como su nuevo defensor.
El Tribunal, compuesto por el presidente Fermín Ceroleni y los vocales Simón Pedro Bracco y Eduardo Belforte, decidió aceptar la participación de Rossi Colombo en el juicio, fundamentando que aún no se había leído la acusación fiscal en su contra. Además, autorizaron que el psicólogo siguiera las audiencias desde una dependencia de Gendarmería en Tucumán, decisión que provocó malestar en otras defensas, cuyos asistidos habían sido trasladados físicamente para el debate.
El fiscal Carlos Schaefer manifestó su dura oposición a esta medida, reclamando que se mantuviera la orden de detención y la exclusión del imputado del juicio. La tensión aumentó cuando el abogado Delgado informó que debía intervenir el miércoles en un juicio por homicidio en Córdoba, solicitando que se posponga la audiencia en caso de que se avalara su ausencia. Por su parte, el abogado Martín Leiro descartó asumir la defensa ad honorem de Rossi Colombo debido a que ya representa a Alan Cañete, otra persona señalada por la Fiscalía.
El clima en la sala se volvió caótico, con protestas abiertas y discusiones entre el Tribunal y la Fiscalía. Schaefer cuestionó la organización del juicio y señaló la desproporción en la representación legal, ya que mientras había alrededor de 30 abogados defensores, el Ministerio Público Fiscal solo contaba con dos fiscales intervinientes.
Tras un nuevo cuarto intermedio de media hora, el Tribunal ratificó que Rossi Colombo permanecería en el juicio, asignándole una defensa oficial. Inicialmente, la abogada Mirta Pellegrini asumió la representación provisoria, previendo que Juliana Machado tome el cargo a partir del miércoles. El debate, que continúa mañana, se desarrolla bajo un estricto control perimetral de la Policía de Corrientes y revisiones minuciosas de pertenencias por parte de Gendarmería, incluyendo los accesos a los baños químicos instalados en la vía pública.


