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Caso Monika Silva: Madre reconoce cuerpo y comunidad de Montañita exige justicia

Irena Hajduk, madre de la activista polaca Monika Silva, cumplió en Santa Elena el reconocimiento legal del cuerpo de su hija

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Caso Monika Silva: Madre reconoce cuerpo y comunidad de Montañita exige justicia

En un paso fundamental para el avance de las investigaciones judiciales, Irena Hajduk, madre de la activista polaca Monika Martyna Koniuszek —conocida en el Ecuador como Monika Silva—, acudió el pasado lunes 15 de junio al Centro Forense de Santa Elena para realizar el reconocimiento legal del cuerpo de su hija. A esta diligencia, de alta carga emocional y rigor procesal, acompañó Adam Bozjko, quien se desempeña como el cónsul de Polonia en Perú.

El reconocimiento legal es un paso estrictamente obligatorio dentro de los protocolos de investigación criminalística. Según las precisiones brindadas por Alfonso Ortíz, representante del colectivo de derechos humanos Mochica Sumpa, organización que actúa como veedora en este proceso, este trámite es un requisito indispensable previo al traslado del cadáver al laboratorio de Criminalística. Es en dicho laboratorio donde se llevará a cabo una nueva autopsia para intentar esclarecer las causas exactas del fallecimiento de la activista. Hasta el momento, las autoridades no han definido una fecha exacta para el movimiento del cuerpo.

Paralelamente a las diligencias forenses, la Fiscalía de Manglaralto continúa con las investigaciones sobre la muerte de Silva, quien tenía 41 años y residió durante más de una década en la zona. Como parte de las acciones procesales, la mañana del martes 16 de junio fue convocado a rendir su versión Ítalo Pincay, quien fungió como abogado personal de la activista.

Aunque Pincay evitó entrar en detalles específicos sobre el contenido de su testimonio, señaló que las autoridades están llamando a declarar a todas las personas que formaban parte del entorno cotidiano y más cercano a Silva. Con la comparecencia de Pincay, ya son cuatro los ciudadanos que han entregado sus versiones oficiales ante el Ministerio Público, buscando aportar datos que permitan reconstruir los hechos ocurridos el 8 de junio, fecha en la que la activista falleció en su vivienda.

Un elemento clave en la búsqueda de transparencia es la intervención internacional. La noche del lunes 15 de junio, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana confirmó que dos peritos médicos provenientes de Argentina participarán en la nueva autopsia. Mientras la Fiscalía aguarda la confirmación oficial de la identidad de estos especialistas, los colectivos de derechos humanos han manifestado que la presencia de expertos extranjeros es vital para garantizar la imparcialidad y transparencia de los resultados médico-legales.

Mientras el proceso legal avanza en las oficinas fiscales y laboratorios, la comunidad de Montañita ha decidido rendir tributo al legado de la mujer. La mañana del martes, los habitantes del sector El Tigrillo, lugar donde Monika Silva vivió por muchos años, llevaron a cabo una asamblea comunitaria. En este encuentro, los residentes resolvieron bautizar la avenida principal del sector con el nombre de la activista. La decisión se ejecutó de manera inmediata mediante la instalación de rótulos y señalética con la nueva denominación.

Carlos Valdiviezo, residente del sector, expresó el sentimiento de la comunidad al afirmar que Monika luchó intensamente por ese lugar y que, por ello, su nombre no morirá nunca, destacando que fue una gran mujer cuyo ejemplo debe seguir siendo recordado.

Este homenaje se suma a otras manifestaciones de apoyo. La noche del lunes, ciudadanos tanto extranjeros como nativos residentes en Montañita y Manglaralto organizaron una velatón. Con velas encendidas y consignas que pedían justicia, los asistentes recordaron la trayectoria de Silva en la defensa del medio ambiente y sus constantes denuncias sobre presuntos actos de corrupción en la zona.

El acto no solo fue una demanda de esclarecimiento sobre las circunstancias de su muerte, sino un homenaje colectivo para preservar el trabajo de una mujer que dedicó gran parte de su vida a la protección del territorio y la denuncia de irregularidades, dejando una huella profunda en la comunidad donde residió.

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