El Banco Central de Bolivia (BCB) ha emitido un reporte detallado sobre la situación financiera del país, informando que la deuda externa pública alcanzó la cifra de 14.418,1 millones de dólares al cierre del 31 de mayo del presente año. Este dato revela un incremento considerable en comparación con los registros previos, ya que el saldo reportado hasta fines de marzo se situaba en los 13.429,8 millones de dólares. De acuerdo con las cifras oficiales del ente emisor, el incremento en el endeudamiento externo en este periodo fue de 988,3 millones de dólares.
El análisis del monto total de la deuda permite identificar la distribución de los compromisos financieros del Estado boliviano. La mayor proporción de este endeudamiento corresponde a la deuda multilateral, la cual suma 10.173,6 millones de dólares, lo que representa el 70,6 % del total de la deuda externa pública. En segundo lugar, se encuentran los títulos de deuda, que alcanzan los 2.286,9 millones de dólares, equivalentes al 15,9 % del monto global.
Por otro lado, la deuda bilateral se sitúa en 1.904,3 millones de dólares, lo que constituye el 13,2 % del total. Finalmente, la porción más pequeña del endeudamiento corresponde a la deuda contraída con entidades privadas, la cual suma 53,3 millones de dólares, representando apenas el 0,4 % del saldo total reportado por el Banco Central de Bolivia.
En cuanto a los acreedores multilaterales, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se posiciona como el principal prestamista de Bolivia. La deuda con esta institución alcanzó los 4.394,8 millones de dólares al mes de mayo, lo que significa que el BID posee el 30,5 % de la deuda total del país. Otros organismos multilaterales con una presencia significativa son el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), con un monto de 3.330,4 millones de dólares (23,1 %), y el Banco Mundial, que cuenta con 1.719,3 millones de dólares (11,9 %), además de otros prestamistas menores.
En el ámbito de la deuda bilateral, China se consolida como el mayor acreedor individual de Bolivia, con una suma de 1.068,4 millones de dólares. Le sigue en importancia Francia, con una deuda de 680,1 millones de dólares. Otros países acreedores incluyen a Alemania, con 93,5 millones de dólares; Corea del Sur, con 32,7 millones de dólares; Italia, con 11,1 millones de dólares; y España, que cuenta con 9,1 millones de dólares, entre otras naciones.
Este escenario financiero se desarrolla en un contexto de inestabilidad económica y social. La economía boliviana arrastra una crisis desde el año 2023, la cual se ha visto agravada recientemente. A principios de mayo, se iniciaron protestas y bloqueos de carreteras impulsados por sindicatos obreros, campesinos del altiplano y seguidores del exmandatario Evo Morales (2006-2019). El motivo principal de estas movilizaciones es la exigencia de la renuncia del actual presidente del país, Rodrigo Paz.
El impacto económico de estas medidas de presión ha sido severo. Según datos proporcionados por la Cámara Nacional de Industrias (CNI), las pérdidas económicas derivadas de los bloqueos de carreteras ya superan los 2.760 millones de dólares, afectando la operatividad industrial y el comercio interno.
Finalmente, las proyecciones económicas para el país son desfavorables. Organismos internacionales habían calculado, antes del estallido de los conflictos recientes, que la economía boliviana sufriría una disminución del 3,3 % durante este año. Esta tendencia se suma a la contracción del 1,58 % registrada en 2025, reflejando un ciclo de retroceso económico que se profundiza con el aumento de la deuda externa y la inestabilidad política actual.


