En el marco del tratamiento del proyecto de reforma previsional, la Comisión de la Cámara de Senadores convocó este miércoles a una audiencia con los sindicatos docentes. El encuentro se llevó a cabo en el Salón de los Escudos de Casa de Gobierno, en una sesión que se desarrolló sin transmisión pública, limitando el acceso a la información directa del debate en el momento de su ejecución.
Durante la jornada, el Frente Sindical docente exhibió una postura de unidad compacta. Las organizaciones representadas por AGMER, AMET, UDA y SADOP manifestaron un rechazo categórico a la propuesta de reforma. El argumento central de los gremios es que la medida resulta regresiva en términos de derechos adquiridos y que, en la práctica, promueve la implementación de jubilaciones a la baja para la totalidad de los trabajadores del sector público en la provincia de Entre Ríos.
La representación de AGMER estuvo encabezada por el secretario general, Abel Antivero, y la secretaria adjunta, Lía Fimpel. Ambos líderes sindicales llevaron adelante la defensa de los intereses del sector docente ante los legisladores presentes durante el transcurso de la reunión.
En una exposición que se extendió durante casi una hora, Antivero se centró en desmontar lo que calificó como premisas falsas difundidas por el Gobierno y su estructura mediática para intentar legitimar la reforma. El dirigente enumeró una serie de puntos críticos, asegurando que no es cierto que la medida cuente con el apoyo de los sindicatos, ni que se respete efectivamente el 82% móvil. Asimismo, cuestionó la narrativa gubernamental que sostiene que equiparar la edad jubilatoria entre mujeres y varones aporta igualdad, y denunció que el Ejecutivo no ha informado que el proyecto resultaría en el pago de jubilaciones a la baja.
Para respaldar sus afirmaciones, Antivero presentó casos testigos ante los senadores. A través de este análisis detallado, demostró que la modificación de la base de cálculo es el mecanismo mediante el cual se vulnera el 82% móvil. Según la exposición, dependiendo de la carrera docente de cada agente, el haber jubilatorio final podría terminar situándose en un rango del 68% o 70% de su salario percibido durante la etapa activa, lo que representa una pérdida significativa del poder adquisitivo al momento del retiro.
Más allá de los aspectos numéricos, el secretario general puso el foco en las condiciones laborales y el impacto humano de la reforma. Remarcó el profundo desgaste físico y psíquico que enfrentan los y las trabajadoras de la educación. En este sentido, señaló la problemática de aquellos docentes que se verían obligados a prolongar su vida laboral debido a que no podrían sostener el nivel de aporte requerido una vez jubilados, agravando así el agotamiento profesional.
Otro punto neurálgico de la audiencia fue el rechazo a la igualación de la edad jubilatoria para mujeres y varones. AGMER ratificó en este espacio el contenido de la carta previamente entregada a las legisladoras. Antivero desmintió que esta equiparación sea un acto de justicia, argumentando que tal medida ignora y desconoce el trabajo no remunerado que las mujeres realizan históricamente en las tareas de cuidado y el sostenimiento del hogar, responsabilidades que recaen mayoritariamente sobre ellas.
Una vez finalizada la ronda de exposiciones en Casa de Gobierno, los dirigentes sindicales se trasladaron al acampe ubicado en la plaza Mansilla. El objetivo fue informar personalmente al conjunto de docentes sobre lo acontecido durante la audiencia. La recepción de los trabajadores fue contundente, acompañando el anuncio con aplausos y consolidando la unidad del sector mediante un abrazo colectivo que refrendó la postura común frente al proyecto de reforma previsional.


