La ciudad de La Paz fue el escenario donde, el pasado 9 de junio de 2026, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) emitió un comunicado oficial para informar sobre las medidas que se implementarán en relación con el sistema crediticio nacional. A través de un reporte difundido por la Agencia Boliviana de Información (ABI), la entidad gremial confirmó su compromiso absoluto con el cumplimiento del Decreto Supremo 5630, una normativa orientada a facilitar el refinanciamiento y la reprogramación de créditos para los usuarios del sistema financiero.
Esta declaración institucional surge en un contexto donde el país ha enfrentado diversas dificultades operativas y económicas. En este sentido, la Asoban ha manifestado explícitamente que las entidades bancarias asociadas a su organización trabajarán en estricta observancia de lo establecido en el citado decreto. El objetivo primordial de esta medida es permitir que los prestatarios que se encuentren en situaciones vulnerables puedan reorganizar sus obligaciones financieras, evitando así el deterioro de sus carteras crediticias y buscando una solución viable para la recuperación de los capitales.
Un punto central en el pronunciamiento de la Asoban ha sido la expresión de solidaridad hacia los diversos sectores de la sociedad boliviana. La institución subrayó que es plenamente consciente de las dificultades que están atravesando las familias y, de manera muy particular, los diversos sectores productivos del país. Según el comunicado, estas afectaciones son consecuencia directa de los bloqueos que se han registrado, los cuales han impactado la capacidad operativa y financiera de muchos ciudadanos y emprendedores.
La reprogramación y el refinanciamiento, como mecanismos técnicos previstos en el Decreto Supremo 5630, representan la herramienta principal para mitigar el impacto económico derivado de estas interrupciones. La reprogramación permite ajustar los plazos de pago, mientras que el refinanciamiento implica la creación de nuevas condiciones contractuales que se adapten a la realidad actual del cliente. Con esto, la Asoban busca garantizar que los sectores productivos, que son el motor de la economía, no vean truncada su capacidad de crecimiento o supervivencia debido a factores externos imprevistos como los bloqueos mencionados.
La Asociación de Bancos Privados de Bolivia ha enfatizado que todas las entidades bancarias que forman parte de su gremio están alineadas con esta disposición normativa. La implementación del Decreto 5630 no se plantea como una medida aislada, sino como una respuesta coordinada entre el sector bancario y el marco legal vigente, asegurando que el proceso de refinanciamiento sea transparente y accesible para quienes cumplan con los requisitos establecidos en la norma.
Para los sectores productivos, esta garantía de cumplimiento por parte de la Asoban representa una medida de alivio financiero. El reconocimiento de la situación crítica generada por los bloqueos permite que el diálogo entre el banco y el cliente se base en la comprensión de la coyuntura actual. Las familias afectadas, que han visto mermados sus ingresos o interrumpidas sus actividades comerciales, ahora cuentan con el respaldo institucional de que el sistema bancario privado acatará las disposiciones del gobierno central para facilitar la gestión de sus deudas.
En resumen, la postura de la Asoban se define por la adherencia a la ley y la sensibilidad social. Al garantizar el cumplimiento del Decreto Supremo 5630, la entidad no solo asegura la operatividad legal de sus asociados, sino que también extiende un apoyo tangible a los sectores económicos y familiares que han sido perjudicados por la inestabilidad causada por los bloqueos. La noticia, reportada por ABI, deja claro que el sector bancario privado de Bolivia se posiciona como un actor colaborador en la búsqueda de estabilidad financiera para los productores y ciudadanos afectados en el territorio nacional.

