El mercado de las criptomonedas atraviesa un periodo de fuerte inestabilidad. Desde que alcanzó un máximo histórico de US$ 126.000 el otoño pasado, el bitcoin ha experimentado una caída sostenida, situándose actualmente ligeramente por encima de los US$ 60.000. Esta tendencia bajista, impulsada por oleadas de ventas, ha provocado la eliminación de más de US$ 1,2 billones en capitalización de mercado en un lapso de ocho meses. Como resultado, se han anulado todas las ganancias que el activo había acumulado durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
El pasado viernes, el valor del bitcoin descendió hasta alcanzar su nivel más bajo desde el periodo inmediatamente anterior a la reelección de Trump en 2024. Este escenario representa un giro drástico en comparación con el inicio de la actual administración, cuando el optimismo sobre una gestión gubernamental más favorable hacia los activos digitales impulsó un repunte significativo. Bajo esa expectativa, el bitcoin llegó a superar la barrera de los US$ 100.000 por primera vez apenas un mes después de las elecciones presidenciales.
Sin embargo, el sentimiento del mercado ha cambiado drásticamente. En lo que va del año, la principal criptomoneda ha caído casi un 30%, y ha registrado un descenso de más del 6% desde que Trump asumió la presidencia. Esta situación contrasta fuertemente con el desempeño de otros activos financieros. Mientras el bitcoin languidece, el S&P 500 ha subido casi un 10% este año y un 30% desde el inicio del segundo mandato de Trump. Por su parte, el precio del oro se ha mantenido estable en el año, aunque ha logrado un incremento del 60% desde la toma de posesión del presidente.
El estancamiento prolongado ha llevado a muchos inversores a replantearse la composición de sus carteras. El ETF de bitcoin de BlackRock, considerado el insignia del sector, registró salidas netas diarias en cada sesión bursátil desde el 15 de mayo hasta el 3 de junio, según datos proporcionados por Farside Investors. A esto se suma la decepción de figuras prominentes como el empresario Mark Cuban, quien afirmó en el podcast “Front Office Sports” que el bitcoin ha perdido el rumbo. Cuban, que aseguró haber vendido la mayor parte de sus participaciones, señaló que el activo no cumplió con sus expectativas como herramienta de protección.
La volatilidad también se ha visto afectada por eventos geopolíticos y crisis técnicas. A finales de febrero, el inicio de la guerra con Irán provocó un fuerte repunte, sugiriendo que el bitcoin podría recuperar su estatus de "oro digital" o servir como refugio ante la incertidumbre. No obstante, esas ganancias fueron efímeras y se perdieron posteriormente. Además, el activo aún no se ha recuperado del desplome ocurrido el 10 de octubre, el cual generó liquidaciones por miles de millones de dólares.
El sector cripto en general refleja esta caída; por ejemplo, las acciones de la plataforma Coinbase (COIN) han bajado alrededor de un 30% este año. Analistas sugieren que el auge de la inteligencia artificial está desviando el capital especulativo. Jonathan Bier, director ejecutivo de Farside Investors, indicó que los inversores podrían estar vendiendo bitcoins para apostar por la IA, especialmente ante la expectación por megasalidas a bolsa como la de SpaceX, la compañía de Elon Musk.
Desde la perspectiva macroeconómica, la incertidumbre sobre la inflación y la trayectoria de los tipos de interés de la Reserva Federal ejerce una presión constante. Gerry O’Shea, de Hashdex Asset Management, explica que las criptomonedas rinden mejor en entornos de mayor liquidez y tasas bajas. Actualmente, los datos sólidos de empleo e informes de inflación sugieren que las tasas podrían permanecer altas por más tiempo. Asimismo, Ryan Rasmussen de Bitwise Asset Management advierte que, en contextos de recesión, las liquidaciones automáticas de posiciones apalancadas pueden agravar las caídas. Datos de CoinGlass confirman que a principios de mes se liquidaron posiciones largas por cerca de US$ 2.500 millones en cinco días.
La empresa Strategy (MSTR) también ha impactado la volatilidad. La firma, que habitualmente compra bitcoin, vendió 32 unidades la semana pasada —su primera venta desde 2022—, lo que provocó una caída del 17% en la criptomoneda, su peor semana desde noviembre de 2022. Aunque posteriormente compraron 1.550 bitcoins el lunes, generando un repunte temporal, la tendencia general sigue siendo frágil.
A pesar del panorama negativo, existen excepciones como la moneda HYPE, asociada al exchange Hyperliquid, que ha subido un 150% este año. Para la industria en general, el catalizador a corto plazo podría ser la Ley CLARITY. Esta legislación, actualmente en debate en el Capitolio, busca establecer directrices regulatorias para las criptomonedas y las stablecoins. Según O’Shea, la aprobación de esta ley podría legitimar la industria y atraer nuevamente el capital de inversión hacia el sector.


