La estabilidad de los mercados financieros internacionales ha experimentado un respiro tras un periodo de intensa incertidumbre provocado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. El reciente intercambio de disparos ocurrido el pasado fin de semana entre Israel e Irán había puesto en serio riesgo el frágil alto el fuego que imperaba en la región. Sin embargo, gracias a la presión ejercida por Washington, ambos bandos decidieron detener los ataques, una medida que ha sido fundamental para calmar la volatilidad en las bolsas y permitir que diversas empresas recuperen parte de las pérdidas financieras sufridas durante la escalada.
En el ámbito de los mercados estadounidenses, la reacción fue positiva. Los principales índices cerraron la jornada de ayer en terreno ganador, destacando el S&P 500 con un incremento del 0,3% y el Nasdaq 100, que registró una subida más pronunciada del 0,9%. Este repunte refleja una mayor confianza de los inversores ante la posibilidad de que el conflicto no se expanda a niveles inmanejables en el corto plazo.
Por otro lado, el comportamiento de los mercados europeos fue menos uniforme. A pesar de que el sentimiento no fue consistente en todo el continente, se observó que las pérdidas registradas el pasado viernes fueron significativamente menores. Algunos índices lograron cerrar en positivo, como fue el caso del FTSE MIB italiano, que subió un 0,6%, el FTSE 100 británico con un alza del 0,1% y el WIG20 polaco, que también avanzó un 0,6%. No obstante, otros mercados europeos cerraron la jornada con saldo negativo: el Dax 40 alemán cayó un 0,6%, el Cac 40 francés descendió un 0,2% y el Ibex 35 español registró una baja del 0,7%.
A pesar de que la escalada actual entre Israel e Irán se ha frenado, el panorama sigue siendo precario. Israel ha dejado claro que se reserva el derecho de ejecutar operaciones selectivas en el sur del Líbano en caso de que Hezbolá reanude los bombardeos. De manera recíproca, Irán ha declarado que reanudará sus ataques si Israel reinicia las operaciones aéreas contra el Líbano, lo que mantiene la tensión latente en la zona.
En cuanto a las materias primas energéticas, se produjo un movimiento brusco al inicio de la semana. Tras la apertura del mercado el lunes, los precios subieron casi un 4%, aunque la mayor parte de ese incremento se esfumó rápidamente. Actualmente, el crudo Brent se cotiza ligeramente por encima de los 93 dólares por barril, mientras que el WTI se sitúa en torno a los 90 dólares. En el mercado del gas, el TTF de la bolsa holandesa volvió a caer por debajo de los 50 dólares por MWh, y el gas natural se mantiene cerca de los 3,15 dólares. Por su parte, los metales preciosos muestran una tendencia a la estabilización con leves alzas; el oro se cotiza en aproximadamente 4.347 dólares la onza troy y la plata en 68,5 dólares.
Desde Asia, específicamente desde China, llegan noticias muy positivas respecto a la recuperación del comercio. Las exportaciones de mayo aumentaron un 14,1% interanual. Aunque las importaciones crecieron de forma aún más dinámica, con un alza del 27,4% interanual, el superávit de la balanza comercial se amplió, un dato que se espera sirva de respaldo para el yuan.
En el mercado asiático, el índice surcoreano KOSPI lideró el repunte global con una subida del 8,2%, recuperando las pérdidas previas. Este índice mostró una volatilidad excepcionalmente alta, impulsada por la introducción de ETF apalancados de acciones individuales centrados en gigantes como Samsung y SK Hynix. Asimismo, el Nikkei 225 se disparó un 1,9%, mientras que el Hang Seng (+0,4%) y el Shanghai SE Composite (+0,7%) también cotizaron en positivo.
Finalmente, en el ámbito macroeconómico y monetario, la Reserva Federal de Nueva York informó que las expectativas de inflación a un año bajaron ligeramente del 3,6% al 3,5%, aunque el mercado permanece atento a la publicación del informe del IPC este miércoles. En el mercado de divisas, la mejora del sentimiento en Oriente Medio fortaleció al dólar neozelandés (+0,7%) y a la corona sueca (+0,5%), mientras que el euro subió un 0,2%. En contraste, la corona noruega se debilitó debido al retroceso de los precios de la energía desde sus máximos del lunes.


