Mientras la atención pública se centra en la efervescencia del Mundial 2026, en los pasillos del poder comienza a diseñarse la hoja de ruta para las elecciones de 2027. La campaña ya ha empezado a tomar forma, no solo dentro de la Casa Rosada sino también en las provincias, donde los gobernadores peronistas aliados a Javier Milei buscan consolidar una propuesta electoral que les permita blindar sus distritos a cambio de profundizar su apoyo legislativo al Gobierno Nacional.
El núcleo de la estrategia, que ya se encuentra bajo análisis de Karina Milei y Eduardo "Lule" Menem, consiste en que los mandatarios provinciales se presenten como candidatos únicos en sus territorios, evitando la competencia de un postulante a gobernador por parte de La Libertad Avanza (LLA). A cambio, los gobernadores ofrecen incluir una lista colectora de candidatos libertarios para cargos legislativos provinciales, los cuales quedarían integrados en la boleta del Partido Justicialista (PJ).
Este esquema fue discutido abiertamente durante una cena reservada el pasado martes en la Ciudad de Buenos Aires, en la que participaron gobernadores como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Alberto Weretilneck (Río Negro) e Ignacio Torres (Chubut). El encuentro ocurrió tras una reunión pública en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde también estuvo presente el Ministro del Interior, Diego Santilli.
Como consecuencia de estas conversaciones, el miércoles se produjeron reuniones clave en la Casa Rosada. Tanto Osvaldo Jaldo como Alberto Weretilneck se reunieron con Diego Santilli y Lule Menem para avanzar en el análisis de este modelo de candidatos únicos con colectoras de LLA. Para que esta estrategia se concrete, solo resta el aval final de Karina Milei.
Desde el punto de vista técnico, el diseño de esta alianza tendría limitaciones claras. La propuesta sería factible únicamente para los cargos de legisladores provinciales, ya que la implementación de la boleta única de papel a nivel nacional impide unificar candidaturas a gobernador en una sola boleta. Asimismo, el plan quedaría descartado en provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, donde el uso de la boleta única a nivel provincial hace impracticable la existencia de una colectora separada, dado que toda la oferta electoral debe aparecer en una misma papeleta.
El trasfondo de este movimiento es un intercambio de favores políticos y legislativos. Los gobernadores aliados ya han demostrado su apoyo en el Congreso mediante la sanción de la Ley Bases, la reforma laboral, el Presupuesto 2026, el pago a los holdouts y la aprobación de pliegos judiciales. En contrapartida, los mandatarios provinciales buscan evitar derrotas previas en sus distritos antes de las elecciones presidenciales de octubre, aprovechando el fenómeno del "voto cruzado".
Este fenómeno es particularmente visible en Tucumán, Catamarca y Salta, donde el electorado tiende a apoyar a Javier Milei a nivel nacional, pero opta por el peronismo para la gestión local. Este comportamiento está impulsado por drivers económicos heterogéneos en sectores como la minería, la energía y el agro. Al respecto, un senador nacional señaló que Milei posee un "techo" que no mejorará, sugiriendo que el oficialismo no puede permitirse una postura cerrada o "talibán" en sus negociaciones territoriales.
La paradoja de esta propuesta es que coincide con la estrategia planteada originalmente por Santiago Caputo, quien buscaba despejar el camino al triunfo de los mandatarios provinciales a cambio de un apoyo sólido en el Congreso para garantizar la gobernabilidad y el paquete de reformas estructurales. De concretarse, Karina Milei y Santiago Caputo habrían armonizado sus visiones dentro del "triángulo de hierro" del gobierno.
La necesidad de estos aliados en el Congreso es crítica para el oficialismo, que aún tiene pendientes iniciativas como los cambios en el régimen de lobby, la ley de ludopatía, modificaciones al etiquetado frontal y el esquema de promoción de inversiones conocido como Súper RIGI. Sin embargo, el punto más delicado sigue siendo la reforma electoral y el deseo de la Casa Rosada de eliminar las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), buscando que sean optativas para dividir el voto peronista entre los sectores de Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner.
No obstante, Milei enfrenta resistencias internas. Desde el PRO de Mauricio Macri no estarían dispuestos a apoyar la eliminación de las PASO, ya que no descartan plantear una definición de la candidatura presidencial a través de una primaria donde podrían competir el propio Macri o Patricia Bullrich.


