El panorama político para el Pacto Histórico ha entrado en una fase de urgencia tras los resultados de la primera vuelta, donde Abelardo de la Espriella superó a Iván Cepeda por casi 700.000 votos. Ante este escenario, el presidente Gustavo Petro habría emitido una instrucción clara a su círculo cercano: realizar los acuerdos necesarios para movilizar al electorado y revertir la tendencia actual. Esta orden ha desencadenado la incursión de figuras cuestionadas en la campaña de Cepeda, a menudo ignorando la voluntad del propio candidato.
Fuentes internas del Gobierno y del Pacto Histórico confirman que el ministro del Interior, Armando Benedetti, el exsenador Roy Barreras y Juliana Guerrero se han integrado a la estrategia electoral. Benedetti, aunque permanece en su cargo para evitar conflictos con Estados Unidos debido a la "lista Clinton", está operando "por los laditos", gestionando acuerdos y realizando llamadas telefónicas. A pesar de que Cepeda habría rechazado su llegada, el político costeño se ha vuelto una pieza clave en la movilización.
Por su parte, Juliana Guerrero ha centrado su misión en el departamento del Cesar y el Caribe, zonas donde De la Espriella logró imponerse. Guerrero busca recuperar votos a través de gestiones con congresistas como Ape-Cuello, del Partido Conservador, criticando la gestión previa de Alexandra Pineda Ortiz, representante a la Cámara por el Cesar. En paralelo, Roy Barreras ha asumido un rol de estratega, advirtiendo que la campaña de Cepeda se encuentra "paralizada" y que existe un riesgo real de pérdida si no se producen nuevas adhesiones rápidas.
La movilización no se limita a figuras políticas; ha habido una ola de renuncias y suspensiones en el Ejecutivo para liberar cuadros operativos. Carlos Carrillo, director de la UNGRD, Alfredo Saade (embajador en Brasil), Vilma Velásquez (embajadora en Haití) y Felipe Harman (exdirector de la ANT) han pasado a formar parte activa de la campaña con la meta de reportar resultados concretos antes del próximo fin de semana.
Simultáneamente, se ha detectado una estrategia coordinada desde el corazón del gabinete. Un bloque liderado por los ministros Daniel Rojas (Educación), Antonio Sanguino (Trabajo) y Guillermo Alfonso Jaramillo (Salud) busca desplegar recursos del Gobierno en zonas estratégicas. La narrativa se centra en alertar a la población sobre lo que podrían perder si gana De la Espriella, enfocándose en subsidios al adulto mayor, beneficios laborales y entrega de tierras. Particularmente, se han reportado denuncias sobre Equipos Básicos de Salud (EBS) del Ministerio de Salud realizando "pedagogía" con tarjetones y publicidad a favor de Cepeda en diversas regiones.
Sin embargo, esta maquinaria opera en medio de una fuerte pugna interna. Los ministros Rojas, Sanguino y Jaramillo ven con desconfianza a Benedetti, sugiriendo que este podría estar influyendo sobre el procurador Gregorio Eljach para afectar a miembros del Gobierno mientras planea su propio camino hacia la Alcaldía de Barranquilla.
A nivel estratégico, el equipo de campaña liderado por María José Pizarro, Alexander López y Gabriel Becerra ha sido duramente criticado por sectores del Gobierno, quienes los acusan de "creerse puros" mientras permiten la entrada de personajes cuestionados. Esta tensión quedó evidenciada en un chat filtrado donde la senadora Isabel Zuleta confrontó a Pizarro, calificando de "ciega" la gestión del equipo de Cepeda. Debido a este malestar, ha cobrado relevancia la figura de María Fernanda Carrascal para intentar conquistar sectores moderados en Bogotá, como Chapinero y Teusaquillo.
El contraste discursivo también genera fricciones. Mientras Cepeda intenta moderar su discurso y descarta una Asamblea Constituyente, el presidente Petro ha mantenido una retórica radical, hablando de un "siglo de poder popular". Esta disparidad fue criticada por la exministra Cecilia López, quien describió la situación como un "caos de los extremos".
Finalmente, aunque existe la amenaza de un "estallido social 2.0" en caso de una derrota, figuras como Gustavo Bolívar han manifestado su reticencia a liderar movilizaciones callejeras, prefiriendo la disputa narrativa en redes sociales para evitar complicaciones con sus intereses y familia en Estados Unidos. En medio de este despliegue, el presidente Petro ha elogiado la preparación de Cepeda, asegurando que es un hombre de diálogo, aunque el éxito final dependerá de si la "dialéctica de los votos" logra superar la ventaja de De la Espriella.


