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Apicultura en Sancti Spíritus: Potencial exportador frente a desafíos logísticos y económicos

La elevada profesionalidad de los apicultores espirituanos y un sistema de pago que estimula la producción mantiene a este sector entre los renglones exportables de mayor peso en el territorio

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Apicultura en Sancti Spíritus: Potencial exportador frente a desafíos logísticos y económicos
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La apicultura en Sancti Spíritus se consolida como un pilar estratégico para las exportaciones cubanas, apoyada en más de 13 mil colmenas y una oferta diversificada que incluye miel, jalea real y complementos nutricionales. Gracias a la alta profesionalización de sus productores y al uso de centros de certificación genética, la provincia busca potenciar su valor en los mercados de Europa y Asia. A pesar de su potencial, el sector enfrenta retos críticos como la escasez de combustible, madera y energía, además de problemas de inseguridad que han impedido alcanzar las metas de producción. Para revertir esta situación, se implementan estrategias basadas en energías renovables, nuevos formatos de empaque para incrementar el valor agregado y programas de reforestación coordinados con entidades forestales.

Desde tiempos remotos, diversas culturas han reconocido la miel de abejas como un tesoro natural debido a sus notables propiedades medicinales y nutricionales. Su valor como fuente de energía y materia prima para la industria cosmética ha consolidado este producto como un elemento esencial de la naturaleza, lo que se traduce hoy en una alta demanda en los mercados internacionales, especialmente en naciones de Europa y Asia. En este contexto, la miel se ha posicionado como uno de los renglones exportables más solicitados de Cuba.

En el territorio de Sancti Spíritus, el aporte al sector apícola es considerable. Actualmente, la provincia cuenta con más de 100 productores contratados y un parque que alcanza aproximadamente las 13 500 colmenas. Esta estructura proporciona la capacidad productiva y la infraestructura tecnológica necesaria para garantizar no solo el acopio, sino también el beneficio de una gama diversa de productos derivados de las abejas, que incluyen la miel, la cera, el propóleo, el polen, la jalea real y la cría de abejas reinas.

La apicultura espirituana ha avanzado hacia la diversificación a través de un centro de desarrollo especializado. En estas instalaciones se elaboran productos con valor agregado que gozan de gran demanda, tales como complementos nutricionales y mezclas diseñadas para potenciar las propiedades de la miel. Asimismo, el centro produce más de una decena de variedades de tés elaborados a base de plantas medicinales, ampliando así la oferta comercial del sector.

Una de las fortalezas principales de este renglón es la elevada profesionalización de los apicultores, quienes dominan las complejas faenas que requieren los colmenares. Para sostener este nivel de calidad y asegurar la renovación constante de los panales, el territorio dispone de siete centros de producción de abejas reinas que cuentan con certificación genética.

En el ámbito económico, se ha implementado un esquema de pago en divisas dirigido a los productores. Este sistema está diseñado para facilitar el reaprovisionamiento de los insumos necesarios para las labores apícolas, funcionando como un incentivo directo para mejorar el desempeño y mantener la calidad histórica de la producción.

Sin embargo, el sector no ha estado exento de las dificultades derivadas de la compleja realidad económica que atraviesa Cuba. A pesar de ello, los apicultores han logrado mantener entregas importantes. Al cierre del año 2025, la producción superó las 440 toneladas de miel. En lo que va del año 2026, las cifras ya rondan las 80 toneladas. Aunque estos volúmenes son significativos, no han logrado alcanzar las metas previstas inicialmente.

El incumplimiento de las previsiones productivas se atribuye fundamentalmente a la escasez de combustible, elemento crítico para ejecutar las labores en el campo. A esto se suma la falta de madera y energía eléctrica, insumos indispensables para la fabricación de los elementos que componen la colmena, lo que provoca un deterioro gradual del parque apícola y limita su crecimiento.

Otro factor determinante ha sido la imposibilidad de realizar los movimientos habituales de las colmenas hacia las zonas costeras. Este traslado es fundamental para que las abejas se alimenten de las flores del manglar, proceso necesario para la fabricación de una miel de características exquisitas y alta valoración.

Además de las carencias materiales, el sector enfrenta la falta de insumos esenciales para optimizar el potencial de las colmenas y el problema de la inseguridad. Se han reportado casos de personas inescrupulosas que dañan los hogares de las abejas, sustrayendo panales para comercializar la miel de manera ilegal.

Ante este escenario, la apicultura de Sancti Spíritus ha implementado diversas estrategias de mitigación. Una de las prioridades es la adquisición y montaje de sistemas de energías renovables. El objetivo es garantizar la continuidad de los procesos productivos, enfocándose especialmente en el área de la carpintería y la fabricación de láminas de cera.

Simultáneamente, se trabaja en la diversificación de las ventas tanto en el mercado interno como en el externo. Se busca introducir formatos de empaque más pequeños para aumentar el valor agregado de la miel y sus derivados, lo que permitiría incrementar el pago recibido por tonelada producida.

Finalmente, se están concretando acciones para fortalecer la capacitación técnica de los productores y consolidar un programa sostenido de reforestación. Estas labores se realizan en sinergia con el servicio estatal forestal, la Empresa Agroforestal y otros actores locales, con el fin de mejorar el rendimiento de las colmenas. Gracias a la laboriosidad de los apicultores y las abejas, este sector se mantiene como un puntal de la economía y el comercio en Sancti Spíritus, contribuyendo significativamente a la captación de divisas y al equilibrio ecológico del territorio.

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