Los pronósticos electorales para la presidencia de Colombia se han cumplido, aunque con matices significativos en el orden de los resultados. El candidato del partido Pacto Histórico, Iván Cepeda, ha logrado asegurar su lugar en la segunda vuelta presidencial, aunque no lo hizo como el primer candidato, contrary a lo que indicaban las encuestas previas. El llamado 'delfín' de Gustavo Petro deberá disputar el cargo máximo del país con el candidato de derecha, Abelardo de la Espriella, quien resultó ser el más votado en este primer encuentro electoral.
Según los datos proporcionados por la Registraduría Nacional, con el 92,85 % de las mesas ya contabilizadas, De la Espriella sorprendió al obtener un total de 9.515.558 votos, lo que representa el 43,63 % de la votación de la primera vuelta. Por su parte, Iván Cepeda alcanzó los 8.977.429 votos, equivalentes al 41,17 %. Estas cifras posicionan a ambos candidatos como inalcanzables para el resto de los aspirantes, considerando que falta por informar menos del 10 % de las mesas.
Iván Cepeda se presenta como un perfil intelectual, filósofo, senador y defensor de los derechos humanos, consolidándose como una de las figuras más prominentes de la izquierda colombiana. En caso de llegar al poder, su plan de gobierno se centra en extender el proyecto político impulsado por el presidente Gustavo Petro, poniendo especial énfasis en el desarrollo del campo. Entre sus propuestas principales destaca el impulso a la redistribución de tierras productivas y el apoyo directo al campesinado para transformar el modelo rural, promesas que han alimentado la polarización en un contexto donde la reforma laboral de Petro ya ha generado tensiones sociales.
Asimismo, la agenda de Cepeda incluye la reducción progresiva de la dependencia económica de los combustibles fósiles, la inversión en matrices de energías limpias y la atención prioritaria a los derechos humanos. Su trayectoria personal está profundamente marcada por la violencia política del país. Es hijo de Manuel Cepeda Vargas, líder del Partido Comunista y de la Unión Patriótica (UP), quien fue asesinado en Bogotá en 1994 durante el exterminio sistemático contra dicha colectividad de izquierda.
Este pasado llevó a Iván Cepeda a vivir diversos periodos de exilio en Europa, particularmente en Bulgaria, donde se graduó en Filosofía por la Universidad de Sofía. A pesar de su formación marxista y de haber sido militante del Partido Comunista en su juventud, el candidato rechaza actualmente que se le etiquete como comunista o estalinista. Cepeda sostiene que, tras experimentar el estilo soviético en los países de la antigua Cortina de Hierro, abandonó la creencia en un socialismo dictatorial y autoritario, definiendo su visión política como progresista.
No obstante, sus detractores cuestionan esta moderación, señalando que no es común que quienes se forman en dogmas comunistas los abandonen. Además, recuerdan sus declaraciones a favor de Hugo Chávez, a quien calificó como el arquitecto de un nuevo orden en el continente. En el ámbito del activismo, Cepeda fundó la Fundación Manuel Cepeda Vargas y lideró el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), logrando que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenara al Estado colombiano por el asesinato de su padre.
En el plano judicial, Cepeda es reconocido por su enfrentamiento con el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Lo que inició como un debate de control político sobre presuntos nexos de Uribe con paramilitares derivó en un proceso judicial complejo. Irónicamente, una denuncia de Uribe contra Cepeda por manipulación de testigos fue archivada por la Corte Suprema, la cual terminó investigando al expresidente bajo cargos similares.
En la última década, Cepeda ha sido un actor clave en las negociaciones de paz con las FARC-EP y el ELN. En el ámbito personal, mantiene un perfil discreto junto a su esposa, la antropóloga Pilar Rueda Jiménez, experta en justicia de género y atención a víctimas. Rueda ha sido un apoyo fundamental en la lucha de Cepeda contra el cáncer de colon, diagnosticado en 2018, y una posterior lesión en el hígado extirpada en 2022.
A pesar de su avance, Cepeda enfrenta desafíos críticos para el balotaje del 21 de junio. Sus partidarios expresan preocupación por su falta de pronunciamientos tajantes frente a los errores y casos de corrupción del gobierno de Gustavo Petro, lo que ha llevado a señalamientos de que hace campaña excesivamente ligado al actual mandatario. Este desgaste de la administración de Petro podría mermar sus opciones, especialmente cuando las encuestas previas sugerían que tendría dificultades para vencer a Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta.


