Este domingo, los ciudadanos de Colombia acudirán a las urnas para elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro. En un escenario político marcado por la polarización, tres candidatos de distintas tendencias se perfilan como los principales aspirantes a alcanzar el balotaje, mientras que otros ocho postulantes de diversas corrientes políticas cuentan con escasas intenciones de voto y una presencia marginal en los sondeos actuales.
De acuerdo con las últimas encuestas, se registra un empate técnico entre el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, y el postulante del partido Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, quienes promedian alrededor del 35% de los votos. En la tercera posición se ubica Paloma Valencia, representante del Centro Democrático.
Para que un candidato sea electo en la primera vuelta, es necesario obtener el 50% más uno de los sufragios válidos. De no alcanzarse este porcentaje, la ley prevé la realización de un balotaje el próximo 21 de junio, en el cual se enfrentarán los dos aspirantes más votados.
El candidato oficialista, Iván Cepeda, de 63 años y actual senador, busca dar continuidad a la gestión del primer gobierno de izquierda en la historia del país. Cepeda es el heredero político de Gustavo Petro, quien, debido a la Constitución, no puede ser reelecto de forma consecutiva. Sobre su perfil, Eugenie Richard, docente de la Universidad Externado de Colombia, señaló que Cepeda representa la continuidad de la izquierda y una lucha ética en la política de derechos humanos.
Cepeda posee una trayectoria ligada a la militancia de izquierda y es hijo de Manuel Cepeda Vargas, histórico dirigente comunista asesinado por agentes del Estado en 1994. Lideró el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes del Estado (Movice) y fue un impulsor activo de los acuerdos de paz con movimientos guerrilleros. En su carrera política fue diputado entre 2010 y 2014 y desempeñó roles como facilitador en el Acuerdo de Paz de 2016 con las FARC, además de participar en diálogos con el ELN. En los últimos años, el candidato ha superado graves problemas de salud, incluyendo un cáncer de colon y una lesión cancerígena en el hígado.
En el extremo opuesto se encuentra Abelardo de la Espriella, abogado, empresario y creador digital de 47 años. El candidato del partido ultraderechista Defensores de la Patria ha construido su carrera en un clima de polarización, inspirándose en movimientos de derecha dura de la región, como el de Javier Milei en Argentina, de quien se ha declarado admirador. Según la analista Eugenie Richard, De la Espriella es un "outsider con liderazgo fuerte", similar a los perfiles de Milei y Nayib Bukele.
De la Espriella es reconocido por representar casos judiciales mediáticos y polémicos. Fue asesor de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) durante el proceso de paz, abogado de Alex Saab —considerado testaferro de Nicolás Maduro— y defensor de David Murcia Guzmán, creador de la pirámide financiera DMG. Su notoriedad aumentó en 2017 tras publicar un artículo en El Heraldo de Barranquilla donde afirmaba que la muerte de Nicolás Maduro era necesaria para garantizar la supervivencia de la República venezolana, calificando el acto como patriótico y moralmente irreprochable. Posteriormente, lanzó el libro “Muerte al tirano” sobre casos de tiranicidio. En lo económico se define como liberal y propone una alianza con Donald Trump, además de combatir con mano dura el narcotráfico y la guerrilla.
La tercera candidata es Paloma Valencia, del Centro Democrático, que representa a la derecha conservadora tradicional. A sus 48 años, la senadora con 12 años de experiencia legislativa y nieta del expresidente Guillermo León Valencia, busca captar el voto conservador. Su candidatura cobró fuerza tras el asesinato del precandidato Luis Uribe, quien falleció el 11 de agosto luego de ser baleado en un atentado en Bogotá el 7 de junio.
Valencia es considerada una aliada cercana del exmandatario Álvaro Uribe, quien fue presidente entre 2002 y 2010. Yann Basset, analista de la Universidad del Rosario, la describe como una política conservadora capaz de lograr acuerdos con otras tendencias. Aunque cuenta con el respaldo de una estructura partidaria fuerte, Valencia no ha logrado captar la totalidad de los descontentos con el gobierno actual.
La situación de la derecha colombiana se encuentra fragmentada. Mientras Álvaro Uribe sigue siendo una voz influyente tras la revocación en octubre de una condena de 12 años de prisión domiciliaria por fraude procesal y soborno a paramilitares, su elegida, Paloma Valencia, enfrenta ahora la competencia directa de Abelardo de la Espriella, quien se ha posicionado como el principal escollo para el regreso de la derecha tradicional al poder.


