La carrera política para suceder al actual presidente Gustavo Petro en Colombia ha tomado una definición clara, posicionando a tres figuras como los favoritos principales para la primera vuelta electoral programada para el próximo 31 de mayo. Iván Cepeda, representando a la izquierda y centro-izquierda; Abelardo de la Espriella, desde la derecha radical; y Paloma Valencia, ubicada en la derecha y centro-derecha, encabezan una contienda que integra a una docena de aspirantes.
Iván Cepeda, militante del Pacto Histórico, se posiciona como el candidato del petrismo. Su objetivo central es dar continuidad a la senda progresista que inició el Gobierno Nacional en 2022. Cepeda, de 63 años, ha liderado la mayoría de las encuestas desde el lanzamiento de su candidatura en octubre de 2025. Su trayectoria está profundamente marcada por su historia familiar, siendo hijo del líder comunista Manuel Cepeda Vargas, quien fue asesinado en 1994 por paramilitares en complicidad con agentes del Estado.
Debido a amenazas contra su familia, Cepeda vivió el exilio en diversas ocasiones, periodo durante el cual estudió filosofía en Bulgaria en la década de los 80. En dicho país, el candidato absorbió ideas socialistas modernas y reformistas, distanciándose de la ortodoxia comunista y autoritaria del bloque soviético. Desde 2010, como congresista, ha centrado su labor en la memoria de las víctimas, la negociación de la paz y la investigación del paramilitarismo, lo que derivó en una prolongada batalla judicial contra el expresidente Álvaro Uribe por presunto soborno en actuación penal y fraude procesal.
En el extremo opuesto se encuentra el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, de 47 años. A través de su movimiento Defensores de la Patria, De la Espriella ha irrumpió en la escena política con un discurso de derecha de línea dura. Se presenta como un 'outsider' y un empresario exitoso, independiente de las élites políticas y económicas, aunque recientemente ha recibido apoyos públicos de sectores que él mismo ha rechazado. Su perfil profesional es mediático, habiendo defendido casos de corrupción, paramilitarismo y celebridades, incluyendo al extraditado Álex Saab.
El programa de De la Espriella se basa en la seguridad, la lucha contra la corrupción, la libre empresa y la defensa de Dios y la familia. Su modelo de gestión evoca los manuales de líderes como Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos. En sus redes sociales, ha mantenido una actividad intensa para atraer a votantes que buscan cambios radicales, llegando a afirmar que el país atraviesa un “momento existencial” y acusando al presidente Petro de intentar perpetuarse en el poder, a pesar de que la reelección no está permitida en el país.
Por su parte, Paloma Valencia, de 48 años, representa la llamada “derecha institucional”. Integrante del Centro Democrático y nieta del expresidente Guillermo León Valencia, la senadora logró un respaldo significativo en la consulta de partidos de derecha y centro-derecha de marzo, obteniendo 3,2 millones de votos. Valencia ha sido una crítica constante de la gestión de Petro y de la política de “paz total”, habiendo promovido el voto por el No en el plebiscito de 2016. Sus propuestas incluyen el aumento del gasto en defensa, la reducción del tamaño del Estado, la baja de impuestos a empresas y patrimonios, y el apoyo a emprendimientos mediante créditos.
Más allá de este triunvirato, la contienda incluye figuras como la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, y el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. Ambos representan un centro político que, según las encuestas, ha perdido terreno frente a opciones más polarizadas. También compiten nombres como Daniel Palacios, Mauricio Lizcano, Clara López, Santiago Botero, Sondra Macollins, Carlos Felipe Córdoba y Roy Barreras. Cabe destacar que los exministros Juan Fernando Cristo y Luis Gilberto Murillo, aunque registraron candidaturas, decidieron brindar su apoyo a Iván Cepeda.
El panorama legislativo añade una capa de complejidad para quien resulte ganador. Las elecciones al Congreso del 8 de marzo dejaron al Pacto Histórico como la fuerza más votada con un 23% en el Senado, seguido por el Centro Democrático con un 16%. El Congreso seguirá fragmentado, lo que limitará la capacidad de gobernabilidad del sucesor de Petro. Mientras Cepeda y Valencia cuentan con representaciones directas fuertes, De la Espriella dependerá de aliados como el Movimiento Salvación Nacional. Según el politólogo Alejandro Chala, cualquier presidente electo enfrentará un escenario de polarización legislativa que dificultará la aprobación de reformas, repitiendo la dinámica de tensiones vivida durante el mandato actual.


