Investigadores han informado sobre los resultados de un medicamento para la hepatitis B, único en su tipo, que está permitiendo que algunos pacientes suspendan su tratamiento sin mostrar signos del peligroso virus hepático. Este estado, descrito por los especialistas como una “cura funcional”, ha sido el centro de dos estudios internacionales cuyos hallazgos fueron presentados recientemente en una reunión científica en Barcelona, España, y publicados simultáneamente en el New England Journal of Medicine.
Según los datos revelados, aproximadamente 1 de cada 5 pacientes que recibieron el fármaco experimental lograron reducir la carga viral a niveles lo suficientemente bajos como para que el propio sistema inmunológico del organismo pudiera mantener el virus bajo control. El Dr. Seng Gee Lim, perteneciente al Sistema Nacional de Salud de la Universidad Nacional de Singapur y uno de los líderes de los estudios, señaló ante los reporteros que, hasta el momento, no se había contado con un tratamiento que haya logrado alcanzar este nivel de cura.
La hepatitis B crónica es una patología grave que puede derivar en complicaciones severas, tales como la insuficiencia hepática o el desarrollo de cáncer de hígado. A nivel global, se estima que esta enfermedad provoca la muerte de aproximadamente 1.1 millones de personas cada año. Durante décadas, la comunidad médica ha buscado alternativas a las terapias actuales, las cuales requieren una administración de por vida que puede resultar difícil de seguir o de acceder en diversas regiones del mundo.
El fármaco en cuestión se denomina bepirovirsen, conocido coloquialmente como “bepi”, y es un desarrollo conjunto de las compañías GSK e Ionis Pharmaceuticals. Su mecanismo de acción es innovador: el medicamento ataca la hepatitis B uniéndose a sus componentes genéticos, lo que suprime la replicación del virus y bloquea una proteína clave denominada proteína “S” o de superficie. Además, este proceso estimula la respuesta del sistema inmunológico del paciente.
En cuanto a la metodología de los ensayos, participaron un total de 1,838 pacientes. Estos fueron asignados para recibir ya sea una inyección semanal de bepi o una inyección simulada durante un periodo de seis meses, manteniendo en paralelo sus pastillas regulares. El protocolo establecía que, si el virus no era detectable durante seis meses tras finalizar las inyecciones, los pacientes también podrían suspender la toma de sus medicamentos habituales.
Los resultados mostraron que, en alrededor del 20 % de los receptores de bepi, el virus permaneció indetectable durante seis meses adicionales después de haber detenido todo tipo de tratamiento. Este resultado constituye la mencionada “cura funcional”, un logro que no se observó en el grupo de pacientes que recibió las inyecciones simuladas. Asimismo, el Dr. Lim observó que aquellos pacientes que iniciaron el estudio con niveles más bajos de la proteína S tuvieron una probabilidad ligeramente mayor de alcanzar este estado.
Respecto a la durabilidad de estos resultados, Melanie Paff, vicepresidenta de GSK, explicó que la compañía ha realizado el seguimiento de un pequeño grupo de pacientes de estudios en etapas previas. Según Paff, la mayoría de estos pacientes continúan mostrando resultados positivos hasta tres años después del tratamiento. En relación con la seguridad, el Dr. Lim indicó que los efectos secundarios reportados fueron leves, incluyendo dolor o enrojecimiento en el lugar de la inyección y un incremento temporal en las enzimas que pueden señalar estrés hepático.
A pesar del optimismo, expertos externos han instado a la cautela. La Dra. Anna Lok, especialista en hepatitis de la Universidad de Michigan, quien no participó en la investigación, calificó los hallazgos como un “paso importante”. No obstante, advirtió que es necesaria más investigación para determinar cuánto tiempo dura realmente este estado de remisión. Además, la Dra. Lok señaló que los ensayos no incluyeron a pacientes con factores complicadores, como niveles altos de proteína S o personas que ya padecieran cirrosis.
Actualmente, el bepirovirsen se encuentra bajo un proceso de revisión acelerada por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), y se espera que se tome una decisión sobre su aprobación en octubre. Paralelamente, los reguladores sanitarios de Europa, China y Japón también se encuentran considerando la autorización del medicamento.
La hepatitis B es una infección que se transmite a través del contacto con fluidos corporales, incluyendo la sangre y el parto. Aunque existe una vacuna altamente efectiva para prevenirla, millones de personas ya están infectadas. Mientras que muchos presentan una enfermedad aguda que desaparece en meses, alrededor de 1.7 millones de personas en EE.UU. y más de 250 millones en el resto del mundo desarrollan la forma crónica. Esta variante es la más peligrosa, ya que el virus posee la capacidad inusual de esconderse en el cuerpo, lo que provoca que regrese inmediatamente si se interrumpe la terapia convencional.


