La Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) se encuentra actualmente en el centro de una intensa controversia financiera que ha generado un enfrentamiento directo entre las autoridades académicas de la institución y el Gobierno Nacional. El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, ha salido al frente para desmentir las versiones que atribuyen la crisis económica de la casa de estudios a una falta de recursos asignados por el Estado, señalando que el problema radica en una gestión deficiente de los fondos.
La controversia se intensificó tras las declaraciones de la rectora de la Unachi, Etelvina de Bonagas. La máxima autoridad de la universidad había sostenido que la situación financiera precaria que atraviesa la institución es el resultado directo de los recortes presupuestarios aplicados por el Gobierno Central. Según la visión de la rectoría, la reducción de los fondos ha limitado la capacidad operativa y financiera de la universidad, afectando el desarrollo normal de sus actividades.
Sin embargo, el ministro Felipe Chapman rechazó tajantemente estas afirmaciones. El jefe de las finanzas públicas aseguró que la crisis financiera de la Unachi no se debe a que falten fondos, sino a una deficiente distribución del presupuesto dentro de la sede regional. Para el ministro, el problema no es la cantidad de dinero que ingresa a la institución, sino la manera en que estos recursos están siendo administrados y distribuidos internamente.
Para respaldar su postura, Chapman presentó datos contundentes sobre la estructura salarial dentro de la Unachi, poniendo énfasis en lo que calificó como un privilegio salarial. El ministro reveló que el salario promedio en la Universidad Autónoma de Chiriquí es superior al de todos los demás ministerios y entidades que forman parte del Gobierno Central. Esta revelación pone de manifiesto una brecha significativa entre la remuneración del personal de esta institución y el resto de la administración pública.
En un desglose más detallado, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) señaló que existen sueldos en la institución chiricana que se encuentran entre un 60% y un 70% por encima de lo que perciben los docentes y el personal administrativo en otras universidades del país. Esta disparidad salarial es, según el funcionario, un factor clave para entender por qué los recursos no están llegando a las áreas donde son más necesarios.
Más allá de las cifras y los datos técnicos, el ministro Chapman expresó su preocupación por el impacto humano de este conflicto. Lamentó profundamente la situación que están viviendo los universitarios, asegurando que la verdadera preocupación del Gobierno Nacional son los estudiantes. En sus declaraciones, el ministro utilizó una expresión contundente al señalar que son los estudiantes quienes, al final, "pagan el plato roto" debido a las decisiones administrativas y la mala distribución de los recursos.
Asimismo, el ministro fue crítico con la estrategia de comunicación y manejo de la crisis por parte de las autoridades universitarias. Chapman cuestionó que el estudiantado esté siendo utilizado como un "escudo" por parte de las autoridades de la Unachi para justificar la crisis financiera o para presionar al Gobierno Central, sugiriendo que la administración de la universidad está trasladando la responsabilidad del conflicto a los alumnos.
Ante este escenario, el Ministerio de Economía y Finanzas no se ha limitado a la crítica, sino que ha planteado una salida técnica al conflicto. Felipe Chapman reiteró la total disposición del MEF para brindar ayuda técnica con el objetivo de reformular el presupuesto de la Unachi. La meta de esta propuesta es reestructurar los gastos para lograr el mayor beneficio posible para los estudiantes y asegurar que la institución sea sostenible.
El ministro insistió en que el Gobierno puede ofrecer asesoría formal para que los recursos de la universidad rindan de manera eficiente. Con esta medida, el MEF busca que la Unachi optimice sus finanzas, elimine las disparidades salariales injustificadas y priorice la inversión en la calidad educativa y el bienestar del cuerpo estudiantil, quienes deberían ser el eje central de la gestión presupuestaria de cualquier entidad académica.


