En el marco del evento LIR Convergence Perú 202G, un nutrido grupo de autoridades y expertos del sector de las telecomunicaciones coincidieron en la urgencia de implementar un rediseño estructural al modelo actual de conectividad en el país. El debate se centró en la necesidad de reformular el esquema conformado por la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO) y las redes de transporte y acceso regionales, las cuales tienen presencia en 18 regiones del territorio peruano. El objetivo primordial de esta transformación sería priorizar la conectividad ciudadana bajo una nueva visión estratégica para el desarrollo digital de la nación.
El encuentro fue coorganizado por Lawyers in Regulation, el Colegio de Ingenieros del Perú y el Grupo de Telecomunicaciones Rurales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). La jornada congregó a diversas figuras clave, incluyendo autoridades actuales, exautoridades y especialistas vinculados directamente al desarrollo y ejecución del modelo dorsal.
Durante las intervenciones, el exviceministro de Comunicaciones, Carlos Valdez, analizó el origen de la Red Dorsal, señalando que, aunque nació bajo el marco de la Ley de Banda Ancha, su ejecución práctica se vio afectada por distorsiones derivadas de una implementación compleja del contrato. Ante este escenario, Valdez propuso una reformulación integral del modelo con el fin de evitar duplicidades competitivas. En su declaración, fue enfático al señalar que el propósito de la Red Dorsal no ha sido, ni debería ser, competir con los operadores privados del mercado.
Por su parte, Luis Montes, exdirector ejecutivo del FITEL (organismo que actualmente es Pronatel), planteó que la Red Dorsal debe evolucionar hacia un modelo de Asociación Público-Privada (APP) con una gestión especializada. Según Montes, es fundamental que el Estado mantenga un control estratégico sobre la infraestructura, pero que se desvincule del control operativo. Asimismo, abogó por preservar el modelo dorsal como una infraestructura estratégica nacional, sugiriendo que se deben corregir las fallas operativas existentes y lograr una integración efectiva entre la Red Dorsal y las redes regionales.
En una línea similar, la exviceministra de Comunicaciones, Virginia Nakagawa, destacó que la economía global actual se sustenta en un ecosistema digital estrechamente vinculado a servicios esenciales como la salud, la educación y la seguridad. En consecuencia, planteó que las redes deberían ser transferidas a un operador privado que mantenga una conexión con el Estado, pero sujeto a obligaciones claras y orientadas a garantizar la conectividad progresiva de centros educativos, centros de salud y otros servicios vinculados a la seguridad nacional.
La sostenibilidad de la infraestructura fue un punto crítico durante el foro. Christian Chee, vicepresidente de desarrollo de negocios en Gilat Perú, alertó sobre la degradación progresiva de la Red Dorsal desde que su operación fue trasladada al Estado a través de Pronatel en el año 2021. Chee manifestó su preocupación indicando que Pronatel no es una entidad diseñada para operar una red de tal complejidad técnica, la cual requiere respuestas ágiles. Para el especialista, es necesario un giro radical en la RDNFO para asegurar su sostenibilidad, advirtiendo que el problema más grave no es la subutilización de la red, sino su insostenibilidad.
Complementando esta visión, la exviceministra de Comunicaciones, Carla Sosa, aseguró que ha quedado demostrado que Pronatel no está cumpliendo el rol para el cual fue creado. Propuso que, en el futuro, Pronatel se convierta en un organismo técnico especializado enfocado exclusivamente en el cierre de brechas de telecomunicaciones, eliminando la operación directa de la Red Dorsal. Sosa cuestionó la gestión estatal de este tipo de redes y subrayó que el ecosistema digital debe ser entendido como el principal motor de desarrollo económico y social del país.
Finalmente, Carlos Huamán, socio fundador de DN Consultores, señaló que el escenario ha cambiado desde el nacimiento de la Red Dorsal, describiendo la situación actual como la de un "operador estatal de facto" desde hace cinco años, tras la salida de la empresa Azteca. Huamán planteó un giro radical mediante una incisión horizontal y una integración vertical del modelo dorsal. Su propuesta consiste en que el Estado mantenga presencia únicamente en aquellas regiones donde existe una baja o nula presencia de operadores privados, impulsando así la conectividad ciudadana en zonas no competidas, mientras que las zonas con competencia puedan integrarse a una gestión privada especializada.


