La búsqueda de planetas que presenten condiciones similares a las de la Tierra ha logrado un avance relevante. Un equipo de científicos ha detectado, por primera vez, la presencia de una atmósfera alrededor de un exoplaneta que se encuentra ubicado en una zona habitable. El cuerpo celeste, identificado como LHS 1140 b, se localiza a una distancia aproximada de 48 años luz de nuestro planeta.
Los detalles de esta investigación fueron publicados este miércoles en la revista científica Science. En dicho estudio se describen minuciosamente tanto las observaciones realizadas como los procedimientos técnicos que permitieron confirmar que este planeta rocoso posee una atmósfera envolvente.
Uno de los puntos fundamentales del hallazgo es la ubicación del planeta LHS 1140 b, el cual se encuentra dentro de la zona habitable de una estrella enana roja. Sin embargo, el dato determinante para los investigadores fue la detección de una fuga de helio en el entorno del planeta. Para la comunidad científica, este fenómeno actúa como una evidencia natural que confirma la existencia de una atmósfera.
Este descubrimiento permite fortalecer la hipótesis de que existen planetas rocosos con características de temperatura y composición similares a las de la Tierra, los cuales podrían reunir las condiciones necesarias para sostener formas de vida.
El profesor Gordon McKay, especialista en Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad de Harvard y miembro del equipo investigador, reflexionó sobre la evolución de este campo de estudio. McKay explicó que hace dos décadas la comunidad científica aún se planteaba la interrogante de si realmente existían planetas parecidos a la Tierra. No obstante, señaló que en la actualidad se tiene la certeza de que estos planetas son frecuentes, que algunos de ellos se sitúan en zonas habitables y que, al menos en el caso de LHS 1140 b, el planeta logró conservar su atmósfera.
A pesar de que los científicos han identificado hasta el momento más de 6.000 exoplanetas, determinar cuáles de ellos podrían albergar vida sigue siendo uno de los mayores desafíos de la astronomía moderna. Los investigadores subrayan que es necesario realizar análisis físicos y químicos sumamente detallados, ya que el simple hecho de que un planeta esté ubicado en una zona habitable no garantiza que haya podido conservar una atmósfera a lo largo del tiempo.
Para abordar este desafío, el equipo de investigación, liderado por Collin Cherubim, autor principal del estudio, desarrolló un modelo computacional avanzado. El objetivo de este modelo era estimar cómo evolucionan las atmósferas planetarias con el transcurso del tiempo. Gracias a estas simulaciones, el equipo pudo predecir que el planeta LHS 1140 b tendría una atmósfera rica en helio.
La confirmación empírica de esta predicción fue posible gracias al uso del espectrógrafo WINERED (Warm Infrared Echelle), un instrumento de alta precisión ubicado en el Observatorio Magellan, en Chile. Este dispositivo funciona descomponiendo la luz en diferentes longitudes de onda, lo que permite analizar la composición de los objetos astronómicos. A través de estas observaciones, se detectó el helio que escapaba del entorno del exoplaneta, lo que validó la presencia de la atmósfera.
Collin Cherubim señaló que este resultado no solo validó el modelo computacional desarrollado por su equipo, sino que también generó expectativas sobre la utilidad de este método para realizar nuevas observaciones en otros exoplanetas rocosos.
De cara al futuro, el investigador indicó que uno de los próximos objetivos prioritarios consiste en determinar la composición química completa de la atmósfera de LHS 1140 b. Asimismo, el equipo espera llevar a cabo nuevas investigaciones para verificar si existen posibles océanos en la superficie de este planeta, lo que ampliaría la comprensión sobre su potencial habitabilidad.


