El presidente honorario del Grupo Carso, Carlos Slim Helú, realizó un análisis exhaustivo sobre la situación económica actual de México y su compleja relación comercial con Estados Unidos. Durante una rueda de prensa celebrada en la Ciudad de México, el magnate mexicano señaló que uno de los desafíos más críticos que enfrenta el país es la baja producción petrolera, poniendo especial énfasis en la delicada situación que atraviesa Petróleos Mexicanos (Pemex).
Slim Helú fue tajante al afirmar que la cantidad de barriles de crudo que se producen diariamente es “sumamente baja”. Según el empresario, esta caída en la capacidad productiva de la petrolera estatal no solo afecta la economía interna de México, sino que genera un beneficio económico directo para los Estados Unidos, quienes se ven favorecidos por el escenario actual de la producción energética mexicana.
En relación con la dinámica bilateral, el magnate sostuvo que Estados Unidos posee una “gran necesidad” de México y de su fuerza productiva desde el punto de vista económico. Slim argumentó que esta dependencia surge debido a que el país norteamericano desplazó una cantidad considerable de su capacidad laboral hacia China y Taiwán en años anteriores, dejando un vacío que ahora hace indispensable la colaboración y el trabajo con México.
No obstante, Slim no omitió criticar la postura política de la Casa Blanca. El empresario denunció que la actual Administración ha mantenido un comportamiento “rudo” hacia los millones de trabajadores mexicanos que residen en territorio estadounidense. Destacó que existe una contradicción evidente entre la retórica del presidente Donald Trump y las necesidades económicas reales de Estados Unidos, que sigue requiriendo la mano de obra mexicana a pesar del trato hostil.
Al profundizar en las causas de esta tensión, Slim señaló que la industria estadounidense se ha vuelto “muy limitada” y “débil”, perdiendo competitividad en sectores clave. Puso como ejemplo específico la industria automotriz, la cual, a su juicio, ya no es competitiva. De acuerdo con el empresario, esta fragilidad industrial es la razón fundamental detrás de las políticas proteccionistas implementadas por Donald Trump.
Slim explicó que el aumento de los aranceles contra la economía mexicana, particularmente en el sector del acero, responde a que los costos de producción en Estados Unidos son “muy altos”. Por lo tanto, la imposición de aranceles a México y Canadá sería una estrategia para proteger un sector productivo interno que no puede competir en costos. Además, el magnate mencionó otros factores de inestabilidad en el país vecino, citando problemas de inflación, el manejo de las tasas de interés y los conflictos públicos entre el presidente Trump y el expresidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell.
En cuanto al panorama nacional, Carlos Slim expresó una visión optimista sobre las “condiciones potenciales” de México para alcanzar un crecimiento económico superior. En este sentido, reconoció y valoró los esfuerzos realizados por la presidenta Claudia Sheinbaum para mantener y “cuidar” la inflación. El empresario proyectó que, en el futuro, el crecimiento económico del país podría superar la cifra del 1.5 %.
Uno de los puntos más destacados de su intervención fue el reconocimiento a la calidad del capital humano en México. Slim resaltó la “capacidad de trabajo” del país, haciendo una mención especial a la “gran cantidad de mujeres capacitadas” que posee la nación. Afirmó que México cuenta con un enorme potencial de trabajadores excelentes, cuya eficacia es comprobada cuando se integran a industrias estadounidenses, donde son reclamados por su alta eficiencia.
Finalmente, el presidente honorario de Grupo Carso valoró positivamente la gestión del Gobierno federal para fomentar la inversión y combatir la inflación, la cual se situaba en un 4.11 % durante la primera quincena de mayo. Recordó específicamente las medidas gubernamentales para frenar el incremento en el precio de la gasolina durante la crisis petrolera derivada de la guerra en Irán. Bajo este contexto de gestión, Slim calificó como “irracional” la reciente baja en la calificación crediticia otorgada por la agencia Moody’s Ratings, asegurando que, aunque reconoce que esto puede tener efectos en la economía, personalmente “no le importa”.

